EVARISTO PUBLICA HOY UN LIBRO | “En Durango, recuerdo que tuvimos con nosotros por primera vez a la baska de La Polla, en Tabira”

 I. Gorriti

De chapistero se metió a cantante. Hoy, años ha de aquello, publica su segundo libro: ‘Cuatro estaciones hacia la locura’ (Desacorde Ediciones). Evaristo Páramos Pérez, alias ‘El Evas’, avisa a navegantes de internet y de otros mares: advierte de que a pesar de tener formato de diario, no es su diario a la usanza. No habla de lo que canta.

Son textos surgidos en una gira por América y quizás por esa razón queda absorbido por las culturas ancestrales, como la india de aquellos países regados por el Atlántico y el Pacífico. En las páginas, también aparecen referencias al mundo asiático y de ‘tapadillo’ referencias propias intimistas del autor, de ese tribuno de Gatillazo, que fue La Polla, que se meaba de la risa con The Kagas y que pensaba que The Meas está que te cagas.

El libro ya es una realidad gracias a la editora vallecana Desarcorde Ediciones que ha puesto toda la carne en el asador para mimar el producto. Así, Evaristo estará mañana firmando copias en la librería Katakrak de Iruñea y el miércoles en la librería Zuloa de Gasteiz. Ambas fechas a las 19.00 horas.

Este medio ha podido entrevistar al genio y figura, a quien le hemos cuestionado si guarda algún recuerdo especial de algún concierto que haya dado en Durango, sede del periódico digital. Esta ha sido su respuesta:

– Sí, recuerdo uno de hace un montón de años en Tabira. Fue la primera vez que tuvimos con nosotros, apoyándonos, a  la ‘baska’ de La Polla, que eran todos de Laudio. Los Eskorbuto llevaban a la gente suya de la Margen Izquierda; con los RIP iban la gente de Arrasate y Eskoriatza; con los Zika todo Gasteiz; y en Salvatierra como no había más que nosotros, pues no había nadie más en el pueblo, y no teníamos la peña de La Polla, entonces fuimos conociendo a una gente de Laudio.

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Evaristo en un concierto de La Polla en Errenteria en 1987, cuando él tenía 27 años. | PHOTO | Jon Iraundegi

-¿Cómo surgió aquella crew?

¡No sé ni cómo fue la carambola! No sé ni para cómo decirte y acabamos en Durango con la primera vez la baska de La Polla en un festi… Se me quedó que se llamaba Tabira.

– Recuerdo el concierto. Estuvimos viéndoles en un campo de arena negra de entrenamiento y no sé si fue con el grupo Amonal de Elorrio.

Yo solo recuerdo que se llamaba Tabira y, un dato más, que la peña tiraba latas como si la cerveza fuera gratis… De eso me acuerdo, sí…

-Yo también recuerdo las columnas que escribía en Egin. ¡Cómo las disfrutaba!

¿Ah, sí?  Las tengo en algún sitio guardadas. A mí también me parecían curiosas. Pero no las echo de menos, ando con la música y con el libro muy liado.

-Han pasado 12 años del primer libro que publicó…

Fue un siroco que me dio, para ver yo mismo si tenía un poco de disciplina, de poner casi todos los días en el cuaderno a escribir algo. Luego ya me fui picando y ya está.

– El título y estructura recuerda a la película de Kim Ki Duk que lleva por título ‘Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera’ (2003).

¿Sí, eh? Pues ya me lo voy a apuntar. No conozco al director ni la película.

-Es un director coreano no al uso, punk en dar vuelta de tuerca a sus guiones.

¡Jodé! Si es punk ya me va a gustar.

-Pero, no punk al uso, son películas muy particulares… como este su nuevo libro.

Me lo apunto.

– Convergen en las cuatro estaciones y en que aparece la cultura asiática…

Ajá… Muy interesante.

 

 – ¿Le gustaría presentar el libro en Tuy, donde nació? ¿Cuándo visitó la ciudad gallega por última vez?

Es una cosa que tengo intención de hacer este invierno. En Tuy no he tocado nunca con ningún grupo, pero cerca sí.

– ¿Qué piensa cuando un chavalillo se acerca al escenario y le escupe?

Nada, no sé cómo decirte… Estoy hecho a ello.

– En algún concierto ya ha pedido que paren…

Pero ya no ocurre mucho. Pensaba que me ibas a decir que a ver qué pienso cuando hay críos que me vienen y me dicen ‘mi tío y mi padre me ponían tus canciones cuando era pequeño…’ Pero si te echan un lapo, luego se te sonríen, como si fuera un juego o así. Les contestas con otro, tontamente, y fuera. Esas ‘lapadas’ que te echaban de críos eran la hostia, un poco asqueroso donde tenía todas las de perder: uno contra 20, pierdes.  Te ponen bien.

–  Pregunta en defensa de periodistas a los que los músicos pedimos favores, pero luego nos olvidamos de ellos. ¿Qué debemos a personas como Pablo Cabeza, Belén Mijangos u Óscar Beorlegui, entre otros muchos?

¡Jodé! Pues que se lo han currado como cabrones. ¡Pablo Cabeza está ahí desde siempre! Se nos olvida el Roge Blasco, el Roberto Moso,… gente que antes y ahora han hecho mucho por la música o Jose María Blasco el del Rock Radikal Vasco, cuando nadie quiso ser del RRV, pero luego todo dios lo aprovechó para salir por ahí a tocar. Era la época adecuada y además en Madrid estaba la Nueva Ola y toda esa tontería.

-¿Qué es más de Willi Toledo o Joaquí Sabina?
Del Toledo de toda la vida. Sabina hace buenas letras pero no es de mi cuerda.  El Willi es más arriesgado.  Sabina tiene familia en los cuerpos y fuerzas y el Toledo, familia comunista. Tú, me dirás…

-Toledo ha hecho coros en tu último disco ‘Esclavos del Siglo XXI’, y ha mantenido una polémica con Sabina.

No lo sabía. ¡Eso son movidas de artistas!, que a mí me gustan.

-¿Qué andan preparando con Gatillazo?

Hay ideas nuevas pero no conseguimos juntarnos todos por curros de cada uno.

-Dice que este libro ha sido un ejercicio de disciplina para obligarse a escribir, a crear lo que le sale de dentro, alejado del universo Gatillazo…

En el fondo, lo he hecho para ver si aprendo. Los de la editorial me han ayudado bastante. Porque técnica, puntuación y esos rollos no tengo ni puñetera idea. ¿Vale? Entonces es eso, que no es hacer una canción para Gatillazo que vas en otro plan.

– Dice que baja mejor de un escenario de lo que sube.

Sí. (Se queda en silencio).

– Como en los exámenes del colegio, razone la respuesta…

Es que me desahogo.  Un escenario es una descarga.  Pero también ha habido rollos desagradables, como ver una ensalada de hostias o igual alguno te ha tocado la cara a ti mismo y bajas de mala hostia. Pero la mayoría son una descarga del copón. Es algo que no se explica entre qué pasa en el aire, la gente y el grupo. Lo que se llamaba punk antes.

-Nació el 13 de junio de 1960. Dice usted que en una casa en ruinas.

Sí, sí, pero porque habían hecho una nueva. La anteúltima vez que estuve fue con 13 años o así, ya no quería ir de vacatas con los viejos. Y la última vez fue cuando saqué el carné, que llevé a mis viejos a Galicia. Pero ya tenía yo más de 30 años. Estuve en la habitación donde nací y no sé si quise sentirlo o se nota algo,  algo me pareció, igual es más que nada una querencia porque naciste aquí y tienes que sentir algo, ¡siéntelo ya! (Risas).

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Poratda y contraportada de ‘Cuatro estaciones hacia la locura’, de Evaristo Páramos Pérez y publicado por Desacorde Ediciones.

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