MUGALARITERATURA | I. Gorriti | Gracias a los aeropuertos

OPINION Iban Gorriti YO by Aiur Mugalariteratura

 

Iban Gorriti 

Cristóbal no era del país de los vascos. Vivía entre sus fronteras y nunca llegó a sentirse cómodo allí. Aún menos desde que perdió a su esposa. En el momento en que Lucía murió, se apagó aquel tintineo de su corazón que siempre tanto le gustó de la tierra en la que su madre le parió. Por si fuera poco, su hija Dolores, desapareció en un país centroamericano, en Belice. Me contaron que pertenecía a una ONG laica. Un buen día no volvió al poblado negro. Los niños de allá aún le lloran.

Pero a Cristóbal no le gusta enfriar su corazón. Busca las raíces que le cortaron en el país de las vascas. Tiene aún cinco hijos, varones: Uno por día laboral, cada uno “ocupado”  -le dicen- los fines de semana. Por todo ello:

1.- Compra billetes de avión por internet, para evitar bajar la vista cada vez que la señorita de turno le pregunte si va solo o acompañado.

2.- No es aventurero, pero viaja.

3.- No es ni turista, pero pone rumbo a pasar unos días fuera del hogar.

4.- Tiene pánico al avión, pero más temor a sentirse un día más solo. Se aferra al billete y al día de la vuelta.

5.- Compra en el aeropuerto un periódico y cada día fuera de casa piensa que vive la vida de esa persona de la página que le toca, lo piensa en primera persona. Y ríe, y llora, y celebra victorias, aunque sea el equipo contrario al suyo.

Y así, sueña con volver, con que pasen los días. No quiere estar fuera, no quiere tener que enfrentarse al miedo de tomar asiento en el aeroplano. Odia el buffet inglés en su hotel. Detesta los horarios alemanes. Desconecta bromeando a los pequeñajos del restaurante… Y cuando apaga la lámpara de la mesilla para arroparse en su avión, piensa otra vez en Lucía.  Y se duerme dando vueltas a que la chica de la joven pareja que hace el amor en la habitación contigua es su hija, Dolores, que le hará nieto una vez más. “Una niña”, se duerme.

Hoy regresa, tras 16 páginas. No ha llegado de calificables vacaciones a la sección de deportes, “en la única que se celebran cosas”, se ríe positivo porque regresa a su hogar. Bueno, no tanto por volver a su casa, sino por retornar al calor del aeropuerto. Es martes, día laboral. Siempre, vuelve entre el lunes y el jueves. Viernes, por si acaso, no.

Cuelga el teléfono de la habitación con una sonrisa. Se desata la alegría y empieza a temblar, inmenso miedo, por tener que ir al aeropuerto y enfrentarse a su pánico. A su mente. No viaja en autobús porque sus estaciones no son lo mismo. Hoy, al ser martes, es Marcelo quien irá a buscarle al aeropuerto con Felícitas y sus nietas Alegría y Libertad. Si hubiera sido lunes, le hubiera tocado a Ludovico; si miércoles a Miguel; si jueves a Judas, y los viernes –aunque ya casi fin de semana- si puede a Vividor.

Viaje Avion IBAN GORRITI Expo

‘Love is in the air’. | PHOTO |Iban Gorriti

Empapado en sudor frío, Cristóbal baja del aeroplano hacia la salida. No va ni a maletas. Lleva lo justo en el equipaje de mano para salir antes a por su tesoro. Marcelo, Felícitas, Alegría y Libertad están puntuales. “Cuatro por dos, ocho”, multiplica su corazón. Y se acerca y lanza su grito de guerra: “Gracias a los aeropuertos”. Y siente la realidad científica de una Universidad de Malí que en la página 16 del periódico de hace medio mes publicó sin posibilidad de error ninguno que los besos de verdad se perciben durante tres segundos.

Ahora Cristóbal espera a conocer otro estudio de una Facultad de Georgia relacionado con los abrazos de terminal aérea. “Besos son dos, pero abrazo uno”, piensa. Antes de irse, la satisfacción, es tal, superlativa, que pasa por un mostrador al azar y pide próxima salida. Hoy no vuelve a casa. Dice adiós a los suyos. Si vuelve otro martes, volverán los cuatro, por dos, ocho.

 

*Iban Gorriti (Durango, 1970) es periodista.

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