SILVIA PÉREZ CRUZ · “El arte es libertad para el creador y el oyente”

Andres Portero

Andrés Portero

· La cantante catalana presenta ‘Domus’, su disco sobre los desahucios, mañana -jueves- en Bilbao y el viernes en Donostia, con todas las entradas agotadas

Silvia Pérez Cruz (Palafrugell, 1983) es sinónimo de ‘sold out’ allá donde canta. Como mañana, en el Teatro Arriaga de Bilbao y el viernes, en el Victoria Eugenia donostiarra. Acudirá con un quinteto de cuerda para repasar sus canciones y algunas versiones, siempre desde la libertad idiomática y estilística, con picoteos del folk, el flamenco, el jazz, el fado o la canción latinoamericana. “El arte es libertad”, según la cantante, que estrena ‘Domus’ (Universal), un disco centrado en los desahucios.

Agota entradas allí donde va.

No me acostumbro pero es cierto que estoy llenando los conciertos.

Parece haber espacio para el buen gusto, la búsqueda y el trabajo personal más allá del pop comercial y el ‘reguetón’.

Seguro. Lo veo desde mi debut, 11 de novembre (2012), que era muy arriesgado y fue Disco de Oro. Hay que tener confianza, la gente valora lo hecho con verdad. No quieren solo comida rápida y eso nos da esperanza.

Desde su participación en el grupo Las Migas, su música ha ido creciendo de manera paulatina.

Lo importante es no tener prisas y hacer las cosas porque quieres hacerlas, dándolas el tiempo que requieren. He trabajado mucho y logrado interesar a gente del jazz, del flamenco, de las habaneras… Después de Cataluña llegó Madrid, Francia… Amplié la familia, pero sin prisas.

Y sin prejuicios estilísticos.

Yo no soy de escuchar muchos discos ni de hacer caso a las modas, así que con la música me siento como en casa y voy probando cosas. No sé tanto de fado o de palos flamencos o música sudamericana, aunque luego los cante.

Entonces es fruto de la educación musical familiar y de la búsqueda.

Yo me siento músico, lo que es una manera de vivir. Y estoy abierta a descubrir cosas nuevas, incluso partes novedosas en mí, a explicarme de otra manera. La música fue una manera de comunicarme y luego se convirtió en una necesidad, la de cantar para ser feliz.

Y hacerlo con una voz que busca la emoción, sin artificio ni pirotecnia.

He estado mucho tiempo alimentándome de diferentes lenguajes para cantar ahora con mi voz propia, sin pensar en la forma. Lo importante es ser sincera y natural.

Y canta con naturalidad en múltiples idiomas.

Para componer uso el catalán y el castellano, porque los hablo de siempre, y el portugués porque mi hermana vive allí. Y en algún caso lo hago en inglés y francés, depende de lo que pida la canción. En las versiones me atrevo más. ¡Hay canciones tan bonitas que para qué cambiarlas!

¿Y en euskera?

Lo hecho alguna vez (risas). Me atreví con Txoria txoria, de Laboa, y el público se puso a cantarla y… buaff (suspira).

El espectáculo que presenta en Euskadi se llama ‘Entre más cuerdas’. Viene sin guitarras.

Sí, con un quinteto de dos violines, viola, cello y contrabajo. La sonoridad es especial a cuando voy sola con guitarra, algo que también me gusta mucho. Ahí puedo cambiarlo todo. Con ellos empezamos investigando el formato, llevando partituras. Ahora no, eran una barrera y podemos conectar mejor con lo que sentimos. Es como si tuviéramos alas.

Silvia Pérez Cruz Xavier Vila

Silvia Pérez Cruz actúa mañana jueves en el Arriaga de Bilbao. · PHOTO · Xavier Vila

¿Qué repertorio hará?

Canciones propias y ajenas. Algunas muy conocidas y que me gustan mucho, con las que quería investigar el formato y la sonoridad de las cuerdas. Son temas de mis discos, incluido el último, y también versiones, como Gallo rojo gallo negro, de Ferlosio.

No hará gira de ‘Domus’, su último disco. ¿Un suicidio comercial?

Supongo que sí (risas). Es que lo he grabado con muchos músicos y, además, no surgió como un disco sino como la banda sonora de la película Cerca de tu casa, de Eduard Cortés, en la que debuto como actriz. No es fácil adaptar su sonido al quinteto de cuerda y, además, tengo conciertos en París, Portugal, Austria y Latinoamérica. Veremos a partir de julio.

El contenido del disco también es atípico. Es conceptual, centrado en los desahucios, como la propia película.

Para mí los discos son conceptuales y como una película al ir todo unido. Los pienso así aunque suene a otros tiempos. Mi debut se inspiraba en la muerte y el impulso creativo, además de en renacer. El segundo, granada, con Raül Fernández (Refree), en las versiones y la libertad, en romper barreras con un lenguaje propio. Y este parte de una historia externa y se centra en los desahucios. En suma, habla de lo que le pasa a las personas: tristeza, soledad, fracaso, desamor…

¿Tenía miedo a que le preguntaran por cuestiones políticas en lugar de musicales o humanas con ‘Domus’?

Hay de todo, las entrevistas son un mundo (risas). Es parte de mi vida aunque luego ves algunos titulares tan gruesos entresacados de una larga conversación… Es difícil traducir los sentimientos con palabras.

¿El arte debe estar pegado a la calle para ser real?

El arte es libertad para el creador y para el oyente. Por eso es importante la cultura. Y, en mi caso, ser sincera con una misma y hacer lo que necesito. Prefiero cantar en abstracto más que a los problemas del día a día. Cantarle al amor, por ejemplo. Y en Domus, por ejemplo, le canto al tema de los desahucios pero con cierta alegría y humor. Con una visión positiva y esperanza. Lo que quiero es que la gente despierte, para amar, vaya a botar y viva.

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