Análisis de los 80 años del diario Eguna, primero en euskera

I. Gorriti

La sede de Euskaltzaindia albergó el pasado viernes una jornada dedicada a rememorar el primer periódico diario íntegro en euskera. El objeto del encuentro impulsado por la Real Academia de la Lengua Vasca, el Ayuntamiento de Bilbao, Sabino Arana Fundazioa, Euskalpen Kluba y Deia fue conmemorar el 80 aniversario de la creación de la publicación que tuvo su redacción y rotativas en el portal número 17 de la calle Correo.

Durante cuatro horas, se vivió el pasado como presente, y el presente como reto de futuro, todo ello con dos ejes en los que pivotó la jornada: el periodismo y el euskara. La jornada complementó el acto vivido una semana antes, día en que el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, inauguró una placa del diario Eguna en el pavimento de la calle del casco viejo.

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Un momento de la jornada. · PHOTO · Iban Gorriti

La corta trayectoria de aquel periódico que publicó 139 entregas y llegó a tener una tirada de 10.000 ejemplares fue un antes para un después que ha llegado hasta hoy, ocho décadas que miran al futuro, monográfico que se analizó bajo el título Euskal prentsaren hastapena, oraina eta geroa (Origen de la prensa vasca, presente y futuro). La apertura corrió a cargo del regidor de la villa capitalina, Juan Mari Aburto; el presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia, y el de Sabino Arana Fundazioa, Juan Mari Atutxa.

Urrutia reconoció la labor de aquellos periodistas de Eguna en días difíciles de guerra y aseguró que los obstáculos al euskera continúan en la actualidad. “Hagamos los esfuerzos necesarios”, urgió. Atutxa continuó por la misma senda solicitando “compromisos” con el euskera y la cultura.

Aburto propuso que si los trabajadores de Eguna hicieron “un periódico íntegro en euskera, también nosotros somos capaces de hacer una sociedad euskaldun” porque, por ejemplo, “Bilbao quiere vivir en euskera”, enfatizó.

El ciclo de dos conferencias y una mesa redonda dieron comienzo con la primer ponencia ‘Eguna 1937’. Moderada por Juan Carlos Ibarra, periodista del diario Deia, contó con la participación del Catedrático de Historia Contemporánea de la UPV, Joseba Agirreazkuenaga, y el investigador de la literatura y la lengua vasca, Xabier Altzibar.

Agirreazkuenaga amplificó un resumen del periodismo primigenio en euskera y aportó pinceladas sobre los cambios que fue viviendo desde el siglo XIX hasta llegar a Eguna en 1936 con unos jóvenes redactores que “asentaron las bases” y tras ello “un túnel negro del franquismo”, como introdujo Ibarra.

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El historiador, por su parte, arrancó su exposición dando a conocer que comenzó a estudiar los prolegómenos de Eguna por casualidad. Citó casos de predecesores del periodismo euskaldun, pero, a su juicio “aquel euskera aún no estaba adaptado” a las ciencias de la información.  El objetivo de los Larramandi, Zubikarai, Erkiaga… era que el lenguaje “no académico fuer haciéndose culto”. Y entonces llegaron los primeros intentos con periódicos con nombre euskaldun, pero contenido bilingüe como Irurak Bat o Euskalduna. “Ya se habla del cultismo, más que purismo” por ejemplo en los ‘Bertso Paperak’ del siglo XIX y se tienen en cuenta los dialectos de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa. De hecho, su importancia, llega a las agendas políticas de la época.

Y sumar Ibaizabal, Eskualduna; Euzko Deya y Argia. “El euskera se convierte en un idioma comunicativo, moderno…”, valora Agirreazkuenaga. Se crea la sociedad Euskaltzaleak. “Ya hay una infraestructura firme y si se escribe en euskera es porque hay quien lo lee, algunos alfabetizados. Así pasa de ser un símbolo a ser comunicativo”.

El Eusko Gudarostea publicó Gudari, bilingüe. “La restricción del papel llevó a que por espacio debían quitar algo y quitaron el euskera, y por ello de la noche al día nació Eguna, con una narrativa dirigida no a una parroquia sino a una audiencia”, diferencia Agirreazkuenaga quien califica al diario de discurso antifascista, nacionalista, cristiano…

Altzibar puso nombre y caras a quienes firmaban Eguna: redactores, colaboradores… y saber quién era cada cual por sus pseudónimos. Lizardi lo dejó claro: “Eguna no es una hoja parroquial”. Nacía como diario impulsado por el PNV con el lema JEL -‘Jaungoikoa Eta Lege Zarra’-, abertzale, católico, pero “con autonomía relativa”. Informaban de la guerra, trasladaban los mensaje del Gobierno de Aguirre.

El investigador puso la lupa en el pensamiento de que caer en generalidades conlleva riesgos. “Eran jóvenes, pero ahí estaba Abeletxe. El euskera vizcaino a sí era mayoritario, pero también había otros…” en sus editoriales, opinión, esquelas, información, eslóganes…

El segundo bloque tuvo como título Egunerokoak 1986an (Los diarios en 1986). La mesa contó con dos conferencias moderadas por Adolfo Arejita, de Euskaltzaindia: una del periodista Luis Alberto Aranberri ‘Amatiño’ y otra del periodista y sociólogo Joan Mari Torrealdai.

Amatiño refrescó su memoria recordando que en 1986, DEIA publicó un suplemento íntegro en euskera llamado Eguna en color, moderno, con buenos titulares, diseño…, que “creó expectación” bajo el lema histórico ‘Katea ez da eten’ y que además de actualidad ofrecía una página de memoria histórica con temas escritos en presente. “Estoy pero que muy orgulloso de aquel proyecto”, concluyó.

Torrealdai tomó el testigo. Hizo un recorrido por las expresiones euskaltzales que florecieron con la muerte de Franco: Anaitasuna, Jakin, Saski Naski, Herria, Deia, Egin, EiTB,  Egunkaria… “Se reivindicaba la legitimidad del euskera, la prensa en euskera, y la normalización”, subrayaba Torrealdai, a pesar de la censura y de que te pudieran quitar el registro de tu empresa. “Había un control administrativo: había que presentar los datos de los periodistas, los objetivos. No había un derecho propio”.

Una mesa redonda sirvió como broche de clausura a la interesante convocatoria. El título: ‘Hedabideen eta euskararen gaur egungo erronkak’ (Los retos actuales del euskera y los medios de comunicación). Urtzi Urrutikoetxea, de Euskal PEN Kluba, moderó a los periodistas: Idurre Eskizabel, Iñaki Mendizabal, Javier Onaindia y Odile Kruzeta.

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