EXPO AINHOA ORTELLS · ‘Dale las gracias pues a Ludovico, o bien al ingenio y la mano de Leonardo, que te permiten participar de la posteridad’, por Anisia Serendipia

Anisia

Anisia Serendipia

Dale las gracias pues a Ludovico, o bien al ingenio y la mano de Leonardo, que te permiten participar de la posteridad (y al “sentir y/o razonar” de Ainhoa Ortells, que nos la ha traído a Durango)

ORTELLS

_MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_ Quienes la vean, por más tiempo que haya pasado/ dirán al verla viva: así nos basta/ para entender qué es arte y qué es naturaleza. Púrpura y armiño son dos palabras que se oían en la infancia: …y el rey vestía de púrpura y armiño; y la princesa con capa de púrpura y armiño… y Cecilia Gallerani tenía uno en el regazo. Esa es la identidad, ya desde 1992 oficialmente aceptada, de La Dama del Armiño, retrato pintado por Leonardo da Vinci hacia 1490, cuando se encontraba al servicio del duque Ludovico el Moro, apodado a veces Ermellino (armiño) desde que recibiera del Rey de Nápoles la Orden del Armiño, animal símbolo de pureza, y de quien era amante La Musa.

_¡A Da Vinci, que pintó una de tus estrellas! Cecilia, tan bella es hoy aquella frente_ Como decíamos ayer, Ainhoa Ortells nos presenta en el Museo de Arte e Historia obras maestra de grandes pintores, un ramillete de flores ajenas. Alguien podrá decir de mí, decía Montaigne,  que me he atrevido a hacer un ramillete de flores ajenas, cuando yo solo he aportado el cordel que las ata. Entre las flores, una deliciosa Dama del Armiño en versión de 21×15 cms.

De las muchas vicisitudes de la obra de Leonardo estas: perdida y reencontrada en Polonia hacia 1800, fue confiscada por los nazis a principios de la II Guerra Mundial y estaba destinada al Museo del Führer que Hitler fantaseaba para la ciudad austriaca de Linz. ¡Se Salvó!  Atribuida a diferentes autores, probablemente por el repintado del fondo, ahora luce en el Museo Czartoryski, de Cracovia y desde diciembre de 2016 es propiedad del gobierno polaco. Justo el año en que la razonó Ainhoa. En la obra de Leonardo, la mano  sobre el armiño acentúa la sensación de espacio y su intensa iluminación hace que parezca que la puedes coger. Esa mano amiga que fue de la filosofía, que fue además música y fue poesía. Esa mano medio “esfumada”  con un golpe de luz por Ainhoa. Luz, su particular “sfumato”. La perspectiva atmosférica, esa forma de sumergir los contornos en un ligero vapor, son aquí dos golpes de púrpura y armiño.

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Decía Jean Luc Godard que no importa de dónde sacas las cosas, sino a dónde las llevas: Pintura & pintura, un cordel que ata un ramillete de flores nuevas. Hasta el 5 de marzo.

Y a otro le parecerá otra cosa

* AnisiaSerendipia es licenciada en Filología Hispánica, documentalista y atesora estudios de Comisariado y Coordinación de Exposiciones. Es autora del blog del que toma su nombre: 

http://serendip-anisia.blogspot.com.es/

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