Fallece Juanita, la tía de Marino Lejarreta a la que le dieron una pistola el día de la Proclamación de la República en Eibar

I. Gorriti

El martes, Durango y Berriz perdieron a una mujer que fue referente en los últimos años en materia de memoria histórica. Juanita Lejarreta Garro falleció a los 96 y ayer miércoles se oficiaron los funerales por su persona, por la tía del histórico ciclista Marino Lejarreta. Hace dos años, ella junto a su marido el gudari de ANV Gregorio Urionaguena protagonizaron la ofrenda floral en recuerdo de las, al menos, 336 personas asesinadas en el bombardeo de Durango del 31 de marzo de 1937 y días posteriores.

BOMBARDEO GREGORIO JUANA

Juana y su marido Gregorio Urionaguena durante la ofrenda floral del 31 de marzo de 2015. · PHOTO · I. Gorriti

Juana Lejarreta, natural de Berriz residía en Durango. No fue gudari, no fue miliciana… pero ella estuvo presente un día que ha hecho historia en los libros. El 14 de abril de 1931, esta simpática y entusiasta vizcaina estuvo presente en la proclamación en la ciudad guipuzcoana de Eibar de la Segunda República Española, primera localidad del Estado que izó la bandera tricolor republicana española. Hay que recordar que Euskadi también tenía y tiene su tricolor, la ikurriña.

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Juana Lejarreta en su hogar de Durango. · PHOTO · Iban Gorriti (Mugalari.info)

“Yo iba a la vendeja, a diario, de Eibar a Berriz. Por la mañana viajaba en tren y por la tarde volvía andando a casa. El día de la República me dieron una pistola, ¡repartían armas! Yo volví al caserío con la pistola y la tenía escondida, hasta que un día la eché al río. ¡Si te descuidas todavía está allí!”, sonreía a Mugalari Juana Lejarreta, casada con el gudari del batallón Eusko Indarra (ANV) durangués Gregorio Urionaguena e hija de concejal abertzale represaliado, que llegó a estar preso en un barco-cárcel, en el que cayó enfermo.

La experiencia que Juana evoca quizás, sin embargo, se diera no en 1931, sino en octubre de 1934, por la influencia que tuvo Eibar en la Revolución de Octubre de 1934, con insurrección y huelga general.

· Guerra Civil · Lejarreta también sufrió la Guerra Civil tras deshacerse de aquella pistola revolucionaria que le dieron siendo una niña. Ella recordaba cómo los facciosos, aquellos sublevados contra la Segunda República que avanzaban de Gipuzkoa a Bizkaia ocupaban su caserío. “Los fascistas llegaron a nuestra casa, nos mandaron a nosotras a dormir al pajar y nos mandaron que les mudáramos nuestras camas para que durmieran ellos plácidamente. ¡Así eran!”, evocaba.

Testimonio para http://durango1936.org/

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