MAÑANA, FUNERAL · Fallece Miren, la duranguesa que cambió el nombre del ‘Bar Americano’ por el de ‘Uda-Berri’

De madrugada, el pueblo de Durango ha perdido a una conocida mujer en la villa, a Miren Cearsolo. Ha fallecido a los 84 años. La emotiva despedida será mañana en la parroquia de Santa Ana de Durango a las doce del mediodía.

Miren Cearsolo

Miren Cearsolo junto a sus cuatro nietos. · PHOTO · Familia Lobato-Cearsolo

Miren fue quien dio  savia nueva al histórico ‘Bar Americano’ de Goienkalea. Décadas atrás, fue una de las que regentó el establecimiento y lo bautizó en 1980 con un nombre alegre: Uda-Berri, es decir, primavera que aún hoy sigue funcionando con otra regencia. “Yo creo que fue un nombre que definía la forma de ser de ama, muy alegre”, valora uno de sus tres hijos, David, quien echa la vista atrás y evoca que el apelativo surgió “de una libretita azul de la Caja de Ahorros Vizcaina donde ponían las palabras típicas y su traducción y ahí vio que udaberri era primavera y le gustó”. Cearsolo también trabajó en el bar Arkarazo a escasos metros del bar que atendieron.

Nacida en Arrazola en 1933, a ella le gustaba subrayar que era “de las faldas del Anboto”, del último o anteúltimo caserío en altura. “Siempre nos decía que a ella le hubiera gustado estudiar, que era lo que quería siendo niña, pero no pudo ser…” El estallido de la Guerra Civil lo imposibilitó. La familia protagonizó como otras muchas la migración interna y acudieron a Kortezubi. “Desconocemos por qué fueron allí porque no tenemos familiares, pero recordamos que decía que pasaban muchísimo miedo por el paso de los soldados”, aportan.

· A servir · Pronto regresaron a su baserri y aquella niña fue creciendo haciendo labores duras como tener que subir de Arrazola a Zabalaundi a hacer labores para el caserío como recogida de leña para vender y hacer carbón o para el hogar. Más adelante, aún niña, comenzó a servir en una casa, o en Bilbao donde servía los menús de un restaurante.

Miren contrajo nupcias con el vallisoletano afincado en Durango Agustín Lobato. Tuvieron tres hijos: Karmelo, Joselu y David. “Ama era una amante de charlar en las sobremesas y tenía una terrible afición a jugar a la brisca, al tute… Ahí no le dolía nada, ni espalda ni nada. Era su mejor analgésico”, recuerda con mimo David.

Santa Ana acogerá mañana el funeral por su persona a las doce.

 

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