‘De Buenos Aires argentinos a los Malos Aires durangueses’, por Julián Ríos, de Herriaren Eskubidea

JUlian Rios IBAN

Julián Ríos

· Julián Ríos es el portavoz de Herriaren Eskubidea (SQ-2D) en la Corporación del Ayuntamiento de Durango 

Buenos Aires, capital de la bella República Argentina, dicen aquellos y aquellas que la conocieron en su tiempo que está situada en una gran planicie abierta donde soplan vientos de todo tipo que limpian la atmósfera evitando la contaminación. Me temo que esto mismo aplicado a Durango supondría un proceso de refundación del nombre, pasaríamos a ser ‘Malos Aires’.

Este último año está siendo un desastre en términos ambientales. Pocas cosas aglutinan más acuerdo de la ciudadanía en torno a una opinión en la villa: “¡Qué asco de olor tenemos!”, “¡Esto nos está matando!”, “¿Cuándo van a hacer algo las instituciones?”, pese a la gran diversidad y heterogeneidad que tenemos en la villa en ideas y opiniones.

Muchas personas, y cuando decimos muchas, son muchas, nos han escrito, parado por la calle, se han personado en el zulo que tenemos en el ayuntamiento para mostrar su preocupación y alarma con el olor y los humos que padecemos.

Ya en el mes de junio, llevamos al pleno del excelentísimo Ayuntamiento de Durango la pregunta sobre este olor manifiesto y desagradable y no obtuvimos respuesta.

· Niveles altísimos · El 3 de agosto, de este mismo año publicamos en los medios y redes sociales una gráfica que delataba los niveles altísimos de PM2,5, micropartículas contaminantes que son especialmente peligrosas porque van directamente hasta lo más profundo de nuestros pulmones y que, según la OMS, son causantes de enfermedades respiratorias y cáncer. La única respuesta que obtuvimos entonces fue que esa fuente no era oficial y no del todo fiable.

3agosto

Lejos de abandonar, hemos seguido consultando diariamente las “fuentes oficiales” de registro de la calidad del Aire en Durango de Gobierno Vasco y hemos podido corroborar -como así lo llevamos de nuevo al excelentísimo ayuntamiento de Durango a través de una moción- que hay muchos días en los que los niveles de las partículas de PM2,5 se disparan y en esos momentos deja de seguir registrando. Para muestra un botón, en junio más de un 30% de las horas sin recogida datos, así es difícil tener unos datos objetivos y contrastados. Por qué digo esto, porque la respuesta del equipo de gobierno es que los datos obtenidos “el año pasado” muestran un índice de calidad del aire bueno.

Bien, aquí hay varias cuestiones sobre la mesa. En primer lugar, tenemos como detector a muchos vecinos y vecinas que están trasladando el mal olor e, incluso, casos de irritación en las vías respiratorias, ojos,…, datos corroborados por un médico de la villa.

· Olores · Punto dos: se niega que el mal olor sea malo para la salud, pero seguidamente se dice que no se sabe su procedencia y composición. ¿Cómo sabemos entonces que no es malo para la salud si no sabemos qué es? En el mejor de los casos si descubrimos que su composición no es del todo dañina, ¿no está afectando y disminuyendo nuestra calidad del vida soportando continuamente estos olores?

Y como punto tercero, destacar que después de un seguimiento exhaustivo y diario de los indicadores, vemos defectos en la recogida de datos de la estación, bien porque en picos de emisión desaparecen los registros o bien porque a horas puntas el registro es “cero” (caso del 4 de noviembre que se puede cotejar en la próxima imagen). La respuesta fue que somos “unos y unas alarmistas” y hacemos “una interpretación simplista e interesada” de los datos, fin de la cita.

4Noviembre

Tengo unos buenos amigos de fuera de Durango que, después de la última visita, me han dicho que “no volvemos más, que huele fatal y esto no es sano”. ¿De verdad que con este olor vamos a desarrollar el turismo en Durango? ¿Quién va a querer venir aquí?

Solo el empoderamiento de la ciudadanía, insistir y luchar por su derecho a que se le escuche conseguirá que se tomen las medidas oportunas. Un buen diagnóstico del problema y establecer las mediadas correctoras, todo lo demás son parches para el nuevo nombre de nuestra ilustre villa “Malos Aires”.

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