VÍCTOR ARRIZABALAGA EN EL MUSEO · ‘En palabras de nadie’, por Anisia Serendipia

Anisia

Anisia Serendipia

Primero la palabra suelta, sola, isla. Después la unión feliz, como en el amor, de dos palabras. Luego, en fin, el período entero, como un mundo cerrado y abierto a la vez, que contiene ya (en sí y solo en sí) el infinito (JR)

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ZIBILIZAZIºA / BICICLETA

 

Letra artean∞Entre letras, exposición compuesta por una serie de obras realizadas en chapa de acero negro con las que Víctor ARRIZABALAGA reflexiona sobre la potencialidad expresiva y constructiva de las letras. Buscando la fecha de cierre me encuentro con sus propias palabras, las palabras que resuenan y recitan las circunstancias y momentos vividos; La musicalidad se consigue con los volúmenes y las composiciones que logran un equilibrio. Pero la obra no se muestra, como he leído por ahí hasta final de mes, sino hasta el día 13. Téngalo en cuenta, en el Museo de Arte e Historia de Durango, hasta el 13 de mayo.

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MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS_  Sólo del silencio profundo, compartido, tenso, que es vivido colectivamente en el interior de cada persona, salen las palabras sabias: Hubo un tiempo en los tiempos en que el tiempo no se contaba. En ese tiempo los más grandes dioses, los que nacieron el mundo, se estaban caminando como de por sí se caminan los dioses primeros o sea bailando. En ese tiempo mucho ruido había… Mucho ruido y nada se entendía… Pero el ruido no era música ni baile, era ruido pues y no se podía hallarse y estarse alegre… entonces los dioses se buscaron un silencio para orientarse otra vez, pero no lo encontraban por ningún lado al silencio, a saber dónde se había ido el silencio y con razón porque mucho era el ruido que había… y entonces se pusieron de acuerdo en una asamblea de dioses y mucho batallaron para la asamblea que se hicieron porque mucho era el ruido que se había  y por fin acordaron que cada uno buscara un silencio para encontrar el camino… y empezaron a buscar a los lados y nada, y arriba y nada, y abajo y nada, y como ya no había por donde buscar un silencio pues empezaron a buscarse dentro de ellos mismos y empezaron a mirarse dentro y ahí buscaron un silencio y ahí lo encontraron y ahí se encontraron y ahí encontraron otra vez su camino.

 

_Las palabras, las únicas poseedoras de pensamiento y de pasión_ Hace unos días leí que la última teoría sobre el origen del universo de Stephen Hawking predice que el universo es finito y más simple de lo que establecen los actuales estudios sobre el Big Bang. La noticia me hizo recordar el precioso cuento “La historia del ruido y el silencio” del ahora fuera de escena subcomandante Marcos. Este atribuye a la “palabra” una fuerza extraordinaria tal que a sus comunicados los llamaba “siembra de palabras”; también del recuerdo me acercó aquella muestra muy pop titulada ‘Big bang‘ que, en palabras de Mikel Onandia (2013), es un conjunto de piezas con las que Arrizabalaga  indaga y relata la naturaleza humana, al igual que desde el inicio de los tiempos –The Big Bang!, lo han hecho todas las Artes:  intentos de comprender al ser humano y a la sociedad que le rodea, de lograr explicar sus anhelos, instintos y contradicciones; y por supuesto, he pensado en “Infinito”, ese símbolo entre letras que ahora nos da la bienvenida a un conjunto bajo el que subyace, en su áurea proporción, la belleza de otro lenguaje,  el lenguaje matemáticΦ.

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Infinitum.

 

_Mucho era el ruidero que se había entre los viejos dioses_ El empleo de esa especie de ocho acostado∞  como símbolo de la noción de infinito se atribuye a John Wallis, hacía 1655. Wallis fue un matemático que participó en las reuniones privadas que semanalmente mantuvieron por aquella época en Londres un grupo de científicos  bajo el nombre de “El colegio invisible”: y entonces se pusieron de acuerdo  los más grandes dioses de entonces en una asamblea de dioses… y entonces se pusieron de acuerdo  los más grandes científicos de entonces y extrajeron de una epístola de Horacio: Nullius addictus jurare in verba magistri [= No me siento obligado a jurar por las palabras de maestro alguno] la locución “Nullius in Verba” como lema para su “Colegio invisible”. Porque la premisa de su Colegio invisible era “experimentar para que sean las evidencias las que hablen”, [sin creer] “en [las] palabras de nadie”.

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Jack-in-the-box

_Somos seres humanos haciendo lo que debe hacerse en la Realidad, es decir soñando_ Les animo a que suban y sueñen por un rato hasta el infinito, ya que no hay más allá. Suban a formar palabras. En silencio aprendan a mirar, porque saber mirar es lo más importante de todo. Pueden seguir para ello las lecciones básicas de Poesía: miren bien y, para contar lo que han visto, miren bien las palabras que utilizan; de cada obra, que son en sí mismas una caja de sorpresas de la que puede salir cualquier voz, como las que cuelgan del resorte en letras de colores de esa jack-in-the-box que es una delicia: Refran, Pen, Kea, Pan, Pana, Can, Cana, Pana, Pena, Ane y Ana… extraigan su poesía, compongan su poema. O miren por la ventana, que la Poesía también está ahí, en esa montaña:  del navegar no importa el puerto al que uno vaya.

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Leo en el librillo “El mundo poético del subcomandante Marcos” que en Chiapas, corazón cultural de la civilización Maya, conviven 23 lenguas autóctonas diferentes vivas:  Y, si las culturas son para todos, entonces es necesaria la libertad de las palabras y gritar ¿por que no? larga y hermosa vida a todas las lenguas del mundo.

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Y a otro le parecerá otra cosa

Post scríptum: Por supuesto que alguna digresión sobre las posdatas debe ir en una posdata. Resulta que uno siente que algo se queda entre los dedos, que algunas palabras andan todavía por ahí buscando acomodo entre frases, que no acabó de vaciar bien los bolsillos del alma, pero es inútil, no habría posdata que abarque tantas pesadillas… y tantos sueños.

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