IÑIGO KARRETO: “La foto de ‘Txiki’ muerto la hice como encargo de LAB y colándonos en el cementerio de Gernika”

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I. Gorriti

Iñigo Karreto es el autor de las fotografías que en formato de carteles llaman la atención a los viandantes por las calles de Durango y anuncian el programa de actos en recuerdo a ‘Txiki’ y ‘Ruso’, militantes de ETA asesinatos por la guardia civil tal día como hoy, el 11 de mayo de 1978 en las calles de Gernika-Lumo.

Este conocido vecino de la villa tomó las instantáneas del recibimiento a los féretros y manifestación por el municipio para el periódico Egin y también la de Txiki ya muerto en el depósito de cadáveres del cementerio de la localidad foral por petición expresa del sindicato LAB.

IÑIGO KARRETO Iban Gorriti Durango

Iñigo Karreto. PHOTO. Iban Gorriti

MUGALARI.INFO fue el primer medio en publicarla hace tres años, tras ser entregadas a este periódico por amigos de los ejecutados. “Los negativos de las fotos estaban escondidos en un sótano, que se utilizaba en Durango como laboratorio de revelado”, aporta al relato Josu, otro amigo de los hoy recordados activistas de los Komando Bereziak.

Son fotografías en papel que una vez publicadas por nosotros han sido compartidas, proyectadas, ‘robadas’, e incluso una de ellas publicada -con permiso- en un libro editado en la última edición de la Durangoko Azoka. Y ante todo esto, el autor ha pasado desapercibido, obviado… “No pasa nada”, resta importancia Karreto, quien se sumerge en su memoria de la época y relata datos curiosos.

Hoy se cumplen 40 años del asesinato. Un entonces joven Iñigo ya había trabajado para Punto y Hora y como aquella publicación, él también pasó a formar parte del diario abertzale Egin. “Fue Iñaki Iriarte el que quiso que estuviera en Egin. Él solía decir a otros compañeros como Aldai o Zarrabeitia que ellos eran foteros y yo, sin embargo, fotógrafo”, se ríe.

· Tres mil personas · Las fotos del recibimiento con más de 3.000 personas -según la hemeroteca de Egin-  y entierro tienen buen encuadre y localizaciones que parecen preparadas con antelación. “No, pero yo conocía bien el pueblo, Durango, claro, y sabía qué obras subirme o si veía un vecinos en una ventana le pedía subir. Eran años duros, pero en los que yo no tenía miedo a nada”.

Pero no avancemos en días. El mismo día del asesinato doble por balas de la guardia civil, Karreto no podía creer que hubieran matado a dos de sus amigos. “Conocía a los dos. Eran muy calladitos y muy modositos, sobre todo ‘Ruso’”, evoca. El mismo día 11 de mayo, desde el sindicato LAB de Durango contactaron con él, para ir con urgencia a Gernika. “Como sabían que yo era fotógrafo de Egin me llamaron para ir a sacar fotos y lo más fuerte fue ponernos delante de Txiki muerto, ya que a Ruso se lo llevaron medio con vida a Basurto, y tomarle fotos”.

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Txiki muerto en el depósito de cadáveres del cementerio de Gernika-Lumo. PHOTO. Iñigo Karreto

Llegar hasta el cuerpo sin vida del durangués no fue empresa fácil. “No nos dejaban entrar al cementerio. Estaba tomado por la guardia civil,  pero contactamos con el enterrador que nos ayudó a colarnos por la parte trasera. “Estaba en una sala muy lúgubre, sin luz. Muy difícil para hacer las fotos que me pedían, pero el enterrador abrió una pequeña ventana y forzando el carrete de ISO125 a 600 y a una velocidad bajísima de 1/4 pude tomarla. Sin embargo, yo estando allí creí que no saldría nada”, valora 40 años después.

Al lugar también entró la madre de otro militante de ETA, la de Antonio Campillo Alcorta ‘Andoni’. “Ella se encargó de limpiarle un poco, pero tenía sangre por todos los lados y los orificios de las balas. Se veía que le habían acribillado. La madre de Campillo le puso una pegatina de recuerdo a su hijo”, rememora.

A juicio de Karreto aquel mismo día hubo quien celebró en Gernika-Lumo las ejecuciones en plena calle. “Llegó el Capitán Hidalgo en helicóptero al mismo lugar donde les dispararon y celebró las muertes con champán“, estima este fotógrafo que entonces era estudiante de Económicas.

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PHOTO. Iñigo Karreto

Horas después, miles de personas -como dan testimonio las fotografías- salieron a las calles de Durango a recibir los féretros de los dos revolucionarios. “Se les esperó en Magdalena y luego se fue hasta el cementerio. Estaba todo abarrotado. Impresionante. Pasamos incluso por delante de la casa de Ruso, en Kalebarria”, recuerda este fotoperiodista que en una ocasión recibió una paliza de la guardia civil en una encerrona de Gestoras Pro Amnistía en la parroquia de Elorrio que fue a cubrir la noticia para Egin.

Karreto estima que el recibimiento y acompañamiento de los féretros hasta el camposanto de Santikurutz fue “increíble”. “Yo traté de subirme a donde fuera para tener una buena foto. Lo cierto es que era bueno. Mi jefe, Iriarte, me lo decía. Me ayudaba que nunca tuve miedo a nada y nunca fui detenido. Para ello en ocasiones necesité documentación falsa”.

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PHOTO. Iñigo Karreto

Sin embargo, fueron sus propios vecinos los que crearon “bulos” -califica él- sobre aquellas fotografías. “La gente dijo de todo. Que por mi ‘culpa’ iban a detener a los que portaban los féretros o a gente que iba en la manifestación… ¡Cómo que los franquistas no tenían sus fotógrafos! Hicieron sobre mí acusaciones muy serias… Yo les dije que estaba trabajando para el periódico y mira, la de Txiki muerto fue un encargo de LAB. Pero bueno, no pasa nada, han pasado 40 años ya y joder… qué rápido”.

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