FOTOS DEL AYER · ‘Notas sobre los ‘Sanantonios’ en Durango’, por José Ángel Orobio-Urrutia

José Angel Orobio-Urrutia

· Durangoko Udal Artxiboa

Las primeras referencias a la celebración de las fiestas de San Antonio las encontramos a mediados del siglo XIX. La fiesta principal había sido desde la Edad Media la celebración del Corpus cuando, aparte de las obligadas funciones religiosas, se hacían comedias y corridas de toros.

Urkiolan - Hacia 1950 - Foto Ricardo Doliwa

Urkiolan – Hacia 1950 – Foto Ricardo Doliwa.

Desde tiempo inmemorial se organizaba una romería a Urkiola durante la fiesta de San Antonio a la que acudían personas desde todos los puntos de Euskal Herria, pero es a mediados de ese siglo cuando, debido principalmente a la mejora del camino real a Castilla, la afluencia es muchísimo mayor.

Tras pasar la mañana en Urkiola los romeros bajaban a Durango y el Ayuntamiento, para favorecer el comercio local, acuerda organizar algunas distracciones para los visitantes. Así, vemos que en 1854 se prepara una novillada y un partido de pelota a blé con los mejores pelotaris del país. Pero ya en 1868 se dedican cinco mil reales del presupuesto municipal para gastarlos durante tres días porque según se dice “será provechoso para la población por la gran concurrencia de forasteros”. Poco a poco esta fiesta se convierte en la principal de la villa. Aumentan los visitantes y aumentan los festejos. Como anécdota vemos que incluso en plena guerra carlista, el torero durangués José de Elcorobarrutia organiza dos novilladas y la música en Ezkurdi.

Programa de San Antonio - 1911 - Durangoko Udal Artxiboa

Programa de San Antonio – 1911 – Durangoko Udal Artxiboa

La llegada del ferrocarril a la villa supone un incremento importantísimo del número de romeros que llegan a Durango antes de subir a Urkiola y vuelven tras la romería para coger el tren para sus casas. Hay que aprovechar esa afluencia y el Ayuntamiento aumenta la dotación para la celebración de festejos. Por ejemplo, en 1896 se gasta, entre otras cosas, 1.100 pesetas en iluminar el pueblo, 500 pesetas en fuegos artificiales con “sesen susco”, se hace una carrera de “velocípedos”, se compran dos novillos, se contrata a los gaiteros de Estella, se gastan 500 pesetas en partidos de pelota, se imprimen programas, etc. Es dinero bien empleado porque las tascas, tabernas y fondas están a rebosar.

Novillada 1927 - Durangoko Udal Artxiboa

Novillada 1927 – Durangoko Udal Artxiboa

El programa de fiestas se repite año tras año. A primera hora de la mañana disparo de cohetes y diana con los txistularis y a partir de las diez gigantes y cabezudos. Al mediodía concierto en el kiosco con la Banda de Música (en algunas ocasiones se traía alguna banda militar) y por la tarde partidos de pelota. Por la noche romería en Ezkurdi, amenizada por la Banda de Música y los txistulares (durante muchos años actuó el acordeonista Eusebio Bilbao (el ciego de Durango) y a principios del siglo XX se puso de moda el “pinchar” discos en una gramola con altavoces, pero con la prohibición absoluta de poner música de jazz-band porque se consideraba “música exótica y extravagante”. En la década de los cuarenta era habitual que se programaran además combates de boxeo, carreras ciclistas, campeonatos de tiro a pichón, etc.

Programa de festejos 1953 - Durangoko Udal Artxiboa

Programa de festejos 1953 – Durangoko Udal Artxiboa.

Lo que nunca faltaron fueron las tradicionales “barracas”, los puestos de chucherías y de comidas y bebidas en Ezkurdi, la tómbola y las casetas. Recuerda Juan de Olazarán “las casetas de feria en Ezkurdi, con sus extravagantes letreros como “La mujer mas gorda del mundo”, “El gigante aragonés”, “La vaca de dos cabezas” y “El hombre más pequeño de Europa”.

Durangoko txistulariak Ermodon - Hacia 1950 - Foto Ricardo Doliwa

Durangoko txistulariak Ermodon – Hacia 1950 – Foto Ricardo Doliwa.

En los años 70 del siglo pasado empiezan a coger más auge las fiestas de San Fausto y en 1978 se celebran por última vez con cierta importancia las de San Antonio. Al año siguiente apenas se organizan actos (acuden muy pocas barracas y el Ayuntamiento emplea casi todo su presupuesto en las fiestas patronales y de los barrios) y, por fin, en 1980 no se programa ningún festejo ya que se decide que las fiestas oficiales serán las de San Fausto, patrono de la villa, y las de San Miguel, patrono de la anteiglesia de Iurreta.

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