HOY, SU FUNERAL · Fallece José Kortabarria Letona ‘Bueno’, testigo del bombardeo de Elorrio y expresidente del PNV de la villa

Ayer falleció José Kortabarria Letona, por todos conocido como ‘Bueno’, y que fue testigo del bombardeo fascista sobre Elorrio del 31 de marzo de 1937, niño exiliado durante la guerra del 36 a Southampton y Liverpool, y expresidente de la organización municipal del PNV. Tenía 88 años. Esta tarde, se oficiará el funeral católico por su persona a las siete de la tarde en la basílica de la localidad.

En Mugalari, le agradecemos que años atrás nos recibiera en su hogar y nos narrara los recuerdos sobre aquel ataque de los fascistas italianos. Recogimos su versión, por desgracia, uno de los pocos testimonios registrados en Elorrio.

Retomamos, a continuación, íntegro el texto que publicamos. Tengan en cuenta al leerlo que es de años pasados.

· La familia de este elorriarra que fuera lehendakari del PNV en la villa se salvó de morir bajo una bomba que explotó en su casa, el más adelante histórico bar de Pinto

“Poco, o casi nada, se ha escrito sobre el bombardeo de Elorrio”. La frase no es de hoy. Se publicó en 2011. Seis años después, por desgracia, es igual de real. Poco, o casi nada, se ha escrito sobre el bombardeo que asoló la villa el 31 de marzo de 1937 y que dejó, al menos, siete muertos. Ayer, el Ayuntamiento de la villa fronteriza presentó el programa de actos del 80 aniversario en la localidad vizcaina.

Pasado más de un lustro de aquella información, recuperamos en Mugalari un testimonio José Kortabarria ‘Bueno’ de aquel año. El elorriarra habla de sus recuerdos y cómo fue exiliado en el histórico barco Habana hace 80 años a Southampton y Liverpool.

José Kortabarria y su familia se libraron de morir en casa, edificio que luego fue el primer bar, bodega, llamada Pinto (no confundir con la nueva ubicación enfrente de aquella de este bvar). Los primeros estudios enumeran, al menos, siete muertos. Kortabarria, sin embargo, ha heredado la creencia de que “sólo murió una mujer, Rufina Azkarretazabal”.

José Kortabarria Elorrio IBAN GORRITI

José Kortabarria en la casa en la que vivía y que más adelante fue el histórico Bar Pinto. · PHOTO · Iban Gorriti

Asimismo, que los italianos arrojaron cuatro bombas: sobre “el cuartel de la guardia civil” ubicado en la zona de Aldatzekua, sobre el bar Tetuán –donde murió la mujer que citaba–, en su casa –bar de Pinto– y en Belengua, curiosamente, donde ahora está abierto el bar de Pinto.

Según estudios recientes, ese último día de marzo, la escuadrilla 213 de la Aviazione Legionaria italiana bajo el mando del capitán Vittorio Cannaviello, después de volar conjuntamente desde Soria con la escuadrilla 214, se dirigió hacia Elorrio con orden de bombardear la villa. El ataque aéreo, en el que arrojaron 18 bombas de 50 kilos, afectó a la calle Pío X y a un pasillo sito aproximadamente entre la carretera de Elizburu y la calle Berriotxoa, es decir, de oeste a este.

Las bombas de pilotos como Ugo Macchieraldo que, de forma paradójica moriría fusilado por luchar contra los nazis en Italaia, alcanzaron entre otros edificios el noviciado de Santa Ana, el palacio de los Greaves -hoy en día edificio fusionado al convento- y la Fonda de la Paz -edificio no existente a la salida hacia Elgeta-, así como otros lugares de la calle Berriotxoa, el entorno del palacio Aldatzekua en Kurutziaga o el caserío Ondozorrotz. El bombardeo causó, al menos, siete muertos. Enel caso de Elorrio, los testimonios y las crónicas periodísticas sobre lo sucedido son escasas.

Elorrio plano de Kortabarria IBAN

Plano hecho por el propio Kortabarria en 2011. · PHOTO · Iban Gorriti

Parece ser que la incertidumbre del momento, la proximidad del frente y otras razones de seguridad militar no hacían de dicha villaunsitiomu y recomendable para los profesionales de la comunicación. Por la tarde, hacia las 18.00 horas, hubo otro ataque aéreo. En el de la mañana, un niño de 6 años llamado José Kortabarria jugaba a saltar unos trancos de una fuente de Kurutziaga. “Sonaron las campanas y me metí a un refugio anexo al balneario de Belerin, hecho con sacos terreros y donde había muchos soldados. Oimos explotar las bombas”.

Luego, supo que una bomba destrozó su casa y otra había matado a su casi vecina del barTetuán que “se escondió bajo la escalera, creyéndose protegida”, señala y agrega que “entró por el lucer y nos rompió seis tabiques y cayó al garaje, que luego fue el bar Pinto. Es más, el bar aún mantenía el agujero tapado con unas viguetas y sigue en ese local cerrado”, apuntaba.

En este establecimiento había ese día aparcado un autobús “hispano de morro chato” de Alejandro Zuazua y “cayó junto auna de sus ruedas. Me acuerdo perfectamente”, explicaba en 2011 quien fue presidente de la junta del PNV de Elorrio y a quien quisieron presentar como alcalde, pero lo desestimó porque “yo soy una persona que no sabe decir que no”. Otra curiosidad es que sobre el agujero de otro artefacto, en Belengua, “no volvió a salir la hierba sobre aquella tierra”.

Al salir del refugio, el niño supo que su madre estaba en la escalera de la casa cuando la bomba echó abajo su hogar. En la calle esperaba a la madre, Donata, hermana de José. En total eran 9 hermanos. Salieron ilesos. “Mi padre no recuerdo dónde andaba entonces”, agrega. De Elorrio, fueron a Getxo gracias al novio de Donata, el  practicante elorriarra Aberlardo García.

Y en mayo, la madre y una hermana despidieron a sus hijos gemelos José y Mari, de siete años, y Wenceslao, de ocho, al partir en el barco Habana hacia Southampton. “Íbamos de la mano y al entrar estaba todo de colchones y al empezar a navegar, todos vomitando… Duró como tres días”, resumía. “Volvimos a Elorrio, a pasar hambre” tras diez meses en Southampton y Liverpool.

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