‘Del Durango de ayer al Durango del mañana’, por Guillermo Ansorena

GUILLERMO ANSORENA

Guillermo Ansorena

 

Venimos de un Durango,

en lo político,

en el que el pacto de gobierno

del PNV-PSOE

lo dijo todo por sí mismo

y habló por sí solo.

Y es que ese pacto,

si algo deja a las claras,

es, en primer lugar,

que el PNV no quiso un pacto entre abertzales,

sino entre no abertzales.

Entre no abertzales porque,

en mi opinión,

no es un abertzale quien prefiere pactar con el PSE,

que de abertzale vasco no tiene nada

y de abertzale español lo tiene todo,

antes que pactar con Euskal Herria Bildu.

Y en segundo lugar,

que el PSE no quiso un pacto entre las izquierdas,

sino entre las cuasi derechas vascas.

Y es que,

en mi opinión,

no es de izquierdas quien prefiere pactar con el PNV,

que de izquierda no tiene casi nada

y de derecha lo tiene casi todo,

antes que pactar con Euskal Herria Bildu y Podemos.

Y el cambio pudo ser

y no fue.

Pudo ser un cambio hacia un Durango abertzale

y no fue.

O pudo ser un cambio hacia un Durango de izquierdas

y no fue.

¡Y la llave para aquel cambio abertzale la tuvo el PNV

y la llave para este cambio de izquierdas la tuvo el PSE!

¡Y en esta campaña la cabeza de lista “socialista”

diciendo que iban a tener la llave de la gobernabilidad

o de cualquier gobierno!

¡Pues no la tienen,

pero la tuvieron hace cuatro años!

¡Para un gobierno de izquierdas!

Y si venimos de este Durango,

¿a qué Durango vamos?

A uno de izquierdas parece

y puede ser.

Y a uno, más que abertzale,

a favor del derecho a decidir.

A decidir a nivel de Durango

y a decidir a nivel de Euskal Herria también.

También porque si uno es partidario de la consulta

como medio democrático por excelencia,

lo debe ser para cualquier consulta.

¡Para cualquier consulta!

Para la de las torres sí

y para saber si queremos formar parte del reino español

o de una república vasca también.

¡Para cualquier consulta!

O dicho con un ejemplo.

Quien esté a favor de Erabaki

ha de estar a favor de Gure Esku Dago también.

Y ya hemos visto que en Durango

hay quien no quiere ni aquello ni esto

y hay quien quiere más Gure Esku Dago que Erabaki

y quien, más Erabaki que Gure Esku Dago

y quien, ambas cosas a la vez.

¡Ponga usted los nombres de los partidos políticos a esos quienes!

¡Y estar por el derecho a decidir

es estar a favor del derecho

y del decidir

independientemente de lo que se vaya a decidir

y no es estarlo en función del qué se decide!

¡Y o se puede decidir de todo

o a la hora de la verdad no decidimos de nada!

¡De todo!

¡O de nada!

Y por otro lado,

a más consultas, más democracia

y al revés.

Porque la democracia de verdad se hace consultando al pueblo

y la de mentira

y las dictaduras

se hacen sin consulta mediante.

Venimos de un Durango,

en lo económico,

y tenga en cuenta que soy de letras

y perdóneme si los números me bailan,

con una tasa de paro

que si tras la crisis de 2008

alcanzó sus porcentajes más altos

los años 2012, 2013 y 2014,

con tasas del 14%,

desde 2014

ha ido descendiendo,

no a niveles anteriores a la crisis,

sino al inicio de la misma,

entorno al 8%.

De hecho,

Durango

en la lista

de los municipios de Bizkaia de entre 10000 y 40000 habitantes

con menor tasa de paro

le sigue a Zornotza,

que la encabeza.

¡Un tema del que poco se ha hablado en campaña!

¡Y puedo entender, aunque no lo comparto,

que la oposición no quiera sacar este tema a relucir!

¡Pero que el gobierno no hable más de él es de juzgado de guardia!

¡Las cosas como son!

Otra cosa es qué tipo de empleo se está creando.

Y por lo que se respira en las empresas y demás

yo, hasta marzo peón y desde marzo parado,

diría que es un empleo más precario, temporal y mal pagado que de calidad.

Y de ello son síntomas las manifestaciones obreras

y carteles de denuncia

y huelgas

y demás

que no han faltado, la verdad.

¡Las cosas como son!

Y quizás sea mucho decir que el anterior gobierno

ha estado con los patrones y contra los obreros y obreras,

pero el nuevo gobierno

debería estar más con la clase obrera que con la patronal.

¡Y al lado de los y las pensionistas

y de los parados y paradas!

¡Y no sobre ellos,

sino por encima de todo

con ellos y con ellas

y sus reivindicaciones!

¡No para hacerse una foto,

sino para cambiar de marco y pintar un buen cuadro!

Y ojalá sea este Durango al que vayamos.

A este y a uno

en que en que el pequeño comercio sea grande

y el gran comercio, pequeño.

¡Un Durango no de centros comerciales,

sino en que el comercio sea central!

¡Vital!

Y un Durango en que la industria

no huela tanto a metal y herramienta y automoción y fundición,

sino que eche raíces en otras ramas industriales

y huela bien y huela a las fábricas con más futuro, que son las verdes.

Y un Durango en el que el sector agrario

no muera,

sino que conserve, por lo menos, la poca vida que tiene.

Y es que hay que poner algo más que toda la carne en el asador

y que tener la buena leche

y que echarle un par de huevos.

¡Y el tomate de verdad puede estar en los productos ecológicos!

¿O nos importan un pimiento nuestros pocos y pocas baserritarras!

¡Baserritarras del siglo XXI!

Y un Durango con un turismo al alza.

Y los datos y los visitantes en nuestras calles

dan fe de que las cosas no se están haciendo mal.

Y para ello no solo debemos cuidar y conservar

y rehabilitar y potenciar los recursos turísticos que tenemos,

desde los arquitectónicos a los paisajísticos

y demás,

sino que el turismo a su vez ha de ser respetuoso con los mismos.

Hasta hacer un Durango amable también para los turistas

y unos turistas también amables para Durango.

Para un Durango digno de ver y visitar.

Un Durango al que le duelan las heridas en sus recursos naturales

y las pintadas en sus obras de arte

y que valore su riqueza gastronómica

y que proteja su vitalidad cultural

y que dé a conocer su historia

y, en fin,

que mantenga vivas todas esas cosas que marcan la personalidad de este pueblo

y que lo hacen único.

Y más vale un turismo de gota a gota,

que de oleadas y en masa.

Porque más que por la cantidad de turistas

hay que apostar por la calidad del turismo.

Y si en este hay más luces que sombras,

sombras también las hay.

¡Claro que hay sombras!

Como, por decir una, la de tener espacios poco utilizados o infrautilizados

o espacios vacíos a los que se les podía dar una utilidad.

Por ejemplo, un museo del bombardeo en el palacio de Garai o Garai Jauregia.

¡Ideas para hacer realidad que no falten!

¡Que hay fotografías del Durango bombardeado!

¡Libros!

¡Noticias en la prensa de la época!

¡Canciones!

¡Documentales!

¡Testimonios de víctimas y testigos!

¡Bertsos!

¡Poesías!

¡Armas!

¡Trozos de bombas!

¡Y es que qué no hay!

¡Sobre todo hay una herida mal cerrada!

Razón por la que

¡hay que enseñar el bombardeo para que no se vuelva a repetir!

¡Ni aquí!

¡Ni allá!

¡Ni nunca más!

¡Nunca!

¡Nunca más!

¡Ni aquí!

¡Ni allá!

¡Y si nos bombardearon con los bombarderos,

bombardeemos con los bombardeos!

¡Y con vistas a la paz!

¡Porque hicimos la guerra a la fuerza,

pero hagamos la paz con la razón!

Y permítame un apunte final sobre este tema del turismo.

Decía la candidata del PP a estas últimas elecciones

que le daba pena que un pueblo tan bonito como Durango,

que le recordaba a Estrasburgo,

fuese tan poco conocido.

Y en este hecho,

en el no conocimiento de Durango

o en el desconocimiento,

reside la clave del Durango como destino turístico por el que hay que apostar.

Y es que el turismo,

del bueno

y de verdad,

es el que se hace en un sitio que se desconoce o no se conoce.

Ese turismo que te pone los ojos abiertos de par en par

y con la boca abierta al ver algo nuevo

y no algo sabido y conocido.

Y es que no hay que confundir

el turismo por el que ha apostado Durango

desde y antes y después de mis años de concejal de turismo

con un lugar de vacaciones a lo Marina d’Or o Benidorm.

Y no me lo tome al pie de la letra

y tenga en cuenta las excepciones a lo que voy a decir,

pero de vacaciones se va, muchas veces, a un lugar ya conocido

y que se tiene más que visto

y, en cambio,

a no parar de callejear y de ver cosas nuevas y desconocidas se va de turismo.

¡Que no es lo mismo!

¡De vacaciones a descansar!

¡De turismo a cansarse!

¡Y la paradoja es que de vacaciones muchos y muchas

van a sitios de los que ya están cansados a descansar!

¡Y de turismo se va a sitios de los que no te cansas a cansarte!

¡Que no es lo mismo!

¡Ni antzerako, parecido!

Venimos de un Durango,

en lo demográfico,

que desde 2001 a 2018,

a excepción de los años 2010 y 2011,

ha aumentado su población

hasta llegar a los 29295 habitantes del 2018.

Un Durango en el que hay casi mil mujeres más que hombres en este último año.

Y en el que las mujeres viven más que los hombres.

Y con más mujeres que hombres sobre todo en el grupo de población mayor de 65 años.

Y un Durango con más población joven que de la tercera Edad

y en el que crece más rápidamente aquella que esta.

En cuanto a la población extranjera residente en la villa duranguesa,

un Durango en el que,

a excepción de los años 2010 y 2011,

el número de habitantes nacidos en el extranjero

no ha parado de crecer

desde los 415 del 2001

hasta los 2949 del 2019.

Y respecto a quienes viven en Durango y nacieron en provincias españolas,

un Durango con cada vez menos nacidos y nacidas en las mismas.

Pues de los 5404 del 2001

ha pasado a los 4364 del 2018.

Luego, un Durango con más inmigrantes extranjeros

y menos inmigrantes españoles.

Y con más inmigración que emigración.

Y en el Durango al que vamos

los tiros van a seguir por ahí.

¡Por donde han ido!

Y por ello hay que fomentar la natalidad,

atender y cuidar bien de los y las mayores

y recibir con un ongi etorri y tratar como se debe a las personas venidas de fuera.

Porque no hay que ir hacia un Durango first

y para los durangueses y duranguesas primero,

sino hacia un Durango para todo el mundo.

¡Para todo el mundo!

Porque todo el mundo puede enriquecer a Durango

y al revés,

Durango, a todo el mundo.

Venimos de un Durango,

en lo que a las lenguas se refiere,

en el que de los 8885 euskaldunes de 1981

se ha pasado a los 15191 de 2016

y de los 12315 erdaldunes a los 7862.

O dicho de otro modo,

en el año citado, el 52’91 de los durangueses y duranguesas

eran euskaldunes

y el 27’38, erdaldunes.

Euskaldunes bilingües como poco.

Erdaldunes monolingües y como mucho bilingües.

Aunque hay excepciones a lo dicho,

pero se entiende lo que se quiere decir.

Luego, en cuanto a la lengua de los vascos,

las cosas se están haciendo bien,

aunque se pueden hacer mejor.

Y es hacia este Durango al que hay que ir.

Hacia un Durango en el que el aumento en el conocimiento de nuestra lengua vasca

vaya unido a un uso mayor de la misma.

¡Este es el reto!

Reto de todos y de todas.

Y las políticas ayudan,

pero los y las hablantes tenemos la última palabra

y para ello la primera palabra es clave.

Lehenengo hitza euskaraz

azken berbaraino.

Dicho lo cual,

así como es más rico un Durango diverso

y multinacional o plurinacional,

también lo es cuantas más lenguas sepa.

¡Y es que el saber no ocupa lugar!

¡Es más bien el no saber lo que trae ocupaciones y exterminios de pueblos y culturas!

¡De esto en Euskal Herria sabemos mucho!

¡Y España, la que se cree muy lista y es una ignorante, no quiere saber!

¡Saber de cuando prohibía el euskara, la ikurriña y muchos bienes de la humanidad más!

¡No quiere saber!

¡No quiere!

Venimos de un Durango,

en cuanto a los estudios,

en el que aunque parezca mentira,

pocos y pocas,

pero hay analfabetos y analfabetas.

Gracias a Dios

o, al buen hacer, mejor,

cada vez menos.

Un Durango en el que poco a poco hay menos personas sin estudios,

más o menos el 2% de la población,

en torno al 30% de la población solo con estudios primarios

y entorno al 18% con superiores.

Un Durango cada vez más preparado y formado,

pero que hay que seguir formando.

No solo porque la vida es un continuo aprendizaje,

sino porque vivimos en el mundo de la información

y del conocimiento,

aunque hay quien dice de la desinformación y del desconocimiento.

Un mundo

en el cual el reciclaje de los saberes viejos y aprendizaje de los nuevos es fundamental.

Y hacia este Durango cada vez más educado

es hacia el que hay que ir.

Hacia un Durango preparado para la vida moderna.

Venimos de un Durango,

en lo cultural,

con mucho arte

desde la literatura a la música

y desde la danza a la pintura

y desde la escultura al cine

y desde la bertsolaritza al teatro

pasando por otras muchas artes.

Este medio de comunicación, Mugalari, entre otros,

pone de manifiesto lo dicho a diario.

¡Arte no nos falta!

¡Y arte nunca sobra!

Y es hacia un Durango que ponga todos los medios para que el arte vaya a más

hacia el que hay que ir.

Más aún en estos tiempos en que se utilizan,

mire si no a España,

tantas malas artes contra el arte y los y las artistas.

Y se puede entender, cómo no, que el arte esté contra el poder,

pero que el poder esté contra el arte…

clama al cielo.

¡Con el arte por lo tanto!

¡Con el arte por la vida!

¡Con el arte hasta la muerte!

Venimos de un Durango,

en lo urbanístico,

con cinco torres que venían desde arriba

y vamos a un Durango,

quizás,

con cinco torres que van abajo.

¡El pueblo lo dirá!

¡Y a ver lo que dice!

Porque ejemplos en la historia no faltan

de consultas perdidas por sus promotores y promotoras.

¡Pero, diga lo que diga el pueblo,

el que se haga una consulta

siempre es una victoria,

por el simple hecho de llevarla a cabo!

Un Durango que en su trama urbana

anda a falta de espacios verdes porque hemos vivido tiempos grises.

¡Muy grises!

Y menos echarse flores

y más sembrar la flora

y más plantar árboles,

de Gernika

o de donde sean

los árboles de la vida.

Y es que las plantas y árboles no solo mejoran los malos aires que respiramos,

sino que aromatizan los malos olores que padecemos.

En suma,

un Durango berdeago.

Más que de feria,

de fe verde.

Y un Durango que urbanísticamente sea

amable con el peatón,

amigo de la bicicleta,

amante del transporte público

y menos adicto a las dos y a las cuatro y más ruedas con motor.

¡Que se dice fácil y pronto,

pero del dicho al hecho…

va un trecho!

Y un Durango más seguro, vialmente hablando,

tanto para los viandantes y ciclistas como para los conductores y conductoras.

Y si se aceptan sugerencias,

sin contenedores de basura…

ante los pasos de cebra

que ciegan la visibilidad.

Por ejemplo, los de la calle Alluitz con Fray Juan de Zumárraga.

Y hacia este Durango hay que ir

y concienciarse de ello no estaría mal.

Porque un mundo de cada cual con su coche

es un desastre que nos lleva al caos.

Y en Durango,

y perdone usted porque el dato es de hace catorce años,

en 2005 el parque automovilístico era de 11582 vehículos.

O 43 vehículos por cada 100 personas.

Casi uno por cada dos.

Y este dato, que supongo que habrá aumentado

o que andará por ahí, vehículo… arriba, vehículo abajo

y diría que más arriba

que abajo,

es una barbaridad.

¡Algún día habrá que darle una vuelta al coche… a nivel mundial!

Porque con otra organización política y económica y social

sería posible organizarse con menos vehículos…

y más trasporte público.

Y es que a más de que hay más vehículos de los necesarios

hay quienes cogen el coche hasta para ir a la vuelta de la esquina.

¡Y la contaminación que conlleva imagínesela!

¡Y lo bien que le vendría al planeta unos sistemas de transportes sostenibles

ni le cuento!

¡Y los espacios que se liberarían sin tanto aparcamiento…!

En fin.

¡Y de la OTA y parkings y carreteras ni le hablo

porque a este paso

¡va a haber OTA hasta para aparcar el trasero en un banco,

los parques se van transformar en parkings

y las carreteras van a llegar hasta la cima del Everest!

¡Exagerando un poco!

¡Pero algo de eso hay!

Como hay quien pone el grito en el cielo por ver espacios vacíos

o mal aprovechados como el Pabellón multiusos, por decir uno,

y no se le cae la cara de vergüenza al suelo por viajar el solito o ella en un coche

de cinco plazas o más.

¡Menos hipocresía, por favor!

Venimos de un Durango,

si hablamos de la juventud,

con pocas alternativas

al hecho de divertirse en sus tiempos de ocio y tiempo libre

con una bebida alcohólica en la mano derecha,

un cigarro o un porro en la izquierda

y desde anfetaminas a cocaína de los pies a la cabeza.

¿Qué se le ofrece a la juventud

aparte de poder practicar un deporte

o ser espectador del mismo

o de asistir a algún concierto musical

o de ir al teatro

o al cine

o a un espectáculo cultural?

¿Qué?

¿Qué que sea bueno?

¿Y barato?

¿No es acaso sintomático que cuadrillas de jóvenes se tengan que pagar

a escote de su bolsillo sin blanca

un local para divertirse y pasar un buen rato?

¿O que se lancen a la ocupación

porque no van a darles la llave?

¡Ocupación!

¡Piénsatelo!

Y si no les queda otra que poner un bote para un local

u ocuparlo directamente,

con los trabajos con contratos de becario que se les ofrecen

cómo hostias van a acceder a una casa en propiedad o en alquiler.

¿Cómo?

¡Ni en sueños pueden!

¡Aunque en sueños quieren!

Y el Durango al que hay que ir

es uno que permita a los y las jóvenes, y a quienes no son tan jóvenes también,

hacer una vida en condiciones.

En dignas condiciones.

¡Y en el que salir de la casa de los padres

no cueste tanto como salir del armario!

¡Y hay que salir de la casa

y hay que salir del armario!

¡Es lo normal!

¡Lo anormal es no poder ser más que como Dios manda

y ser un ocupa en la casa del padre, madre casi hasta que la misma se hereda!

Y hablando de vivienda…

Venimos de un Durango,

en el que hay viviendas, habitadas y vacías, a mares,

tantas que casi no hay terrenos sin edificar ni edificables,

y viviendas que están por las nubes.

Y no sé si la solución al problema de la vivienda tiene que ser a lo marxista-leninista

y expropiar a quienes tienen varias para dárselas a quienes no tienen ninguna

en tanto no se construyan y repartan viviendas para todos y todas,

pero

¿no sería mejor en vez de hacer máquinas de guerra para matarnos

hacer, como las llamó alguno, las máquinas para vivir que son las casas?

¡Ay si consultaran al pueblo

y nos dieran la opción de elegir

entre hacer tanques… o casas

con nuestro dinero público

para repartirlas entre el pueblo en persona?

¡Otro gallo cantaría!

¡Y casita al canto!

Venimos de un Durango,

si hablamos del medio físico y natural,

con un aire que es de pena,

unos ríos que están de llorar

y unos montes y bosques que gimotean del dolor que les causamos.

Que les causamos

porque si hablamos del aire tanta culpa o más que las emisiones industriales

la tiene nuestro modo de vida,

desde el uso y abuso del coche…

hasta la poca conciencia ecológica que tenemos en el día a día.

¡Y es que gastamos energías donde no hay que gastar

y no las ahorramos donde se pueden ahorrar!

¡Ya aprenderemos!

¡Quizás demasiado tarde!

Y si hablamos de los ríos,

mal están los vertidos industriales,

pero es casi peor hacer la vista gorda

o que no abramos los ojos

ni levantemos la voz

para decir ya basta!

¡Ya basta!

¡Basta!

Y si hablamos de los montes y bosques,

somos muy poco montesinos y montesinas y monteses y montesas

y muy poco hombres y mujeres de los bosques

porque estamos desmontando aquellos

y haciendo un bosquete de estos.

¡Y ya basta!

¡Ya Basta!

¡Basta!

¡Basta de explotar sin reparo los montes y bosques para sacarles montañas de dinero!

¡Y es que frente a quienes tienen pasta por la madera…

y tienen madera para la pasta

hay que ser de otra pasta y tener madera de la buena!

Y el Durango hacia el que hay que ir

es un Durango con un aire lo más puro posible,

vital y no mortal

y que al respirarlo nos sintamos como

los buitres, halcones, aguiluchos y demás aves en nuestros cielos.

¡Lo agradeceremos tanto como estas y otras especies

que dan vida y un aire de libertad a nuestros firmamentos

y que también las debemos conservar!

¡Porque nos y las estamos poniendo en peligro!

Y ya que Durango no es el Parque Natural del Serengeti

ni la Reserva Nacional Masai Mara,

si una vez al año,

una vez,

vienen a visitarnos unas cigüeñas,

que alguien le diga, por favor,

que alguien le diga

a quien les pone palos de hierro en las antenas

donde anidan

para que no aniden

que deje de hacer el desalmado o desalmada,

por no decir el tonto o la tonta del culo.

Y si hablamos de los ríos del futuro,

tres pinceladas nada más.

Una, hay que hacer que nuestros ríos sean, a poder ser o a ser posible, potables.

Dos, hay que lograr que sean aptos para el baño.

Y tres, que tengan en lugar de tanto cinc, cobre, cromo, hierro y plomo…

más vida natural y más peces

como las pocas truchas, loinas y gobios… que quedan en ellos.

¡Y es que en mis años de chaval pescábamos en el río Mañaria…

con pita, anzuelo y lombriz

y mucho arte

y paciencia a prueba de bombas.

Tiempos aquellos en que veía hasta un ciego, no muchas, pero veía

cañas por San Agustín y Pinondo…

y que ahora no ven ni los que tienen buena vista!

¡Recuperemos nuestros ríos!

¡Nuestros ríos!

¡Y es que frente a quienes son de repartirse para sí solos

todo el pescado vendido,

seamos de pescar nuestros sueños!

Y si hablamos de los montes y bosques del mañana

caigámonos del pino

y dejemos de plantar tanto pino

y recuperemos nuestros bosques originales

de hayas, acebos, robles, fresnos, arces, avellanos y demás.

¡Menos pinos y sin hongos

y más tipos de árboles como los dichos!

¡Más tipos!

¡Y más árboles!

¡Más árboles que captan las emisiones de CO2!

¡Y más plantas!

¡Naturales!

¡Y seamos montañeros y montañeras!

¡Y seamos bosquimanos!

¡Ya me entiende!

Venimos de un Durango,

en cuanto a la violencia contra las mujeres,

que nos tiene que dar mucho que pensar

y muchísimo más que actuar

para ponerle freno a tal violencia que no tiene perdón de Dios…

y hasta erradicarla de nuestras vidas.

Y si semana sí

y semana también

casi hemos tenido casos de violencia contra las mujeres

no tengo el dato de Durango,

pero Euskadi tiene la tasa de víctimas por cada 1000 mujeres mayores de 14 años

más baja de todo el Estado español.

En 2018, 742 víctimas en Euskadi.

En España 31286.

Una barbaridad.

Un auténtico atentado.

¡Que da para hacer no una unidad didáctica, sino muchas sobre la materia!

¡Y es que terrorismos los hay de todos los colores!

¡Aunque hay quienes solo ven uno!

Y a este Durango concienciado con esta problemática tan sangrante es al que hay que ir.

A este y al que apueste por la igualdad,

o mejor, las igualdades.

¡No solo la del hombre y la mujer!

Que no solo hay una desigualdad,

sino ¡ríos de desigualdades!

¡Y en nuestro ayuntamiento diría que solo veían una!

¡La desigualdad entre ellos y ellas!

¡Y peor que la desigualdad que sufre una mujer respecto al hombre

es la que sufre una mujer discapacitada respecto a una capacitada o un capacitado!

Es una doble desigualdad.

¡Por mujer y por discapacitada!

¡Lo sé por experiencia!

¡Porque la he visto con mis propios ojos

debido a mi discapacidad!

¡O mejor, debido a mi distinta capacidad!

¡Y lenguaje no sexista

bienvenido sea

y como poeta

diría que en la medida de lo posible en los textos!

¡Pero lenguaje no “discapacitante” o “discapacitador”

bienvenido sea también!

¡Fíjese en la diferencia que va de hablar de discapacidad

a hablar de distinta capacidad!

Porque todos y todas tenemos distintas capacidades,

pero tengamos las mismas oportunidades.

Es de justicia.

¡Que Messi para el futbol tiene mucha capacidad,

pero para el baloncesto igual no está tan capacitado!

¡Y la oportunidad hay que dársela a todo el mundo!

¡Y hay más!

¡Muchas más desigualdades!

¡Y muchos más lenguajes justos y acertados para empezar a igualar al personal!

¡Que ya es hora!

Y por acabar,

que ya es hora también

y me voy por las ramas

a la raíz,

no sé quién va a gobernar,

pero lo dicho hasta ahora

dígame usted si no es válido

gobierne quien gobierne

y oposite quien oposite.

¡Gobierne quien gobierne!

¡Y oposite quien oposite!

 

28 – 05 – 2019

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