‘Vivir la vida’, por Guillermo Ansorena

44 - Guiller en el Café Slavia

Guillermo Ansorena

 

Vivir la vida es

vivir la vida

del principio al final.

Vivir la vida

viviendo todo tiempo

como si fuera el último

y también el primero.

Vivir la vida

gozando cada espacio

como si no lo hubieras visto antes

ni lo fueras a ver después.

Vivir la vida

amándose a sí mismo

y haciéndose de amar

y amando a todo el mundo

y dejándose amar.

Vivir la vida

siendo libre del todo

como preso por nada.

Vivir la vida

tratando a diferentes

como a iguales

y no al revés.

Vivir la vida

en paz con uno mismo

y en paz con los demás

y en paz hasta la guerra

y en guerra hasta la paz.

Vivir la vida

haciendo lo que es justo,

deshaciendo lo injusto.

Vivir la vida

cuidando lo creado

y sin

descuidar el crear.

Vivir la vida

recordando el pasado,

no olvidando el presente

y apuntando el futuro.

Vivir la vida

aprendiendo de errores

y enseñando el acierto.

Vivir la vida

no buscando la felicidad,

sino encontrándose

uno mismo feliz

intentando no perder las sonrisas

ni ganar lagrimones

y sabiendo que no hay nada

que nos impida ser felices

y que todo

puede resultarnos feliz.

Vivir la vida

teniendo claro que la vida es todo un trabajo

y que el trabajo no lo es todo en la vida.

Vivir la vida

sabiendo que el dinero,

tristemente,

hace falta para vivir,

pero que no hace falta

vivir para el dinero.

Vivir la vida

amigado al amor

y amando a los amigos

y haciendo bueno el que al ganar un amor

no hay que perder las amistades

y que al ganar amistades

no hay que perder el amor.

Vivir la vida

con la verdad por delante

y sin la mentira por detrás.

Vivir la vida

con las buenas formas hasta el fondo

y con el mejor fondo hasta en las formas.

Vivir la vida

sin miedo

a nada

ni a nadie

ni al qué dirán

y sin que nada

ni nadie

ni el qué dirán

nos calle…

Vivir la vida

sin ser más

que quienes “son menos”

y sin ser menos

que quienes “son más”.

Vivir la vida

con la cabeza bien alta

y el corazón gigante.

Vivir la vida

con el cuerpo en plena forma

y con el alma a fondo.

Vivir la vida

gustando de las cosas sencillas

y sabiendo que las sencillas son muy “grandes”

y que las muy grandes no suelen ser sencillas.

Vivir la vida

sin grandes lujos

ni grandes miserias.

Vivir la vida

derrochando alegría

y ahorrándonos las penas.

Vivir la vida

guardando tiempo para uno mismo

y dándose a tiempo a los demás.

Vivir la vida

sin arriesgarlo todo

cuando tienes de menos

y sin no arriesgar nada

cuando tienes de más.

Vivir la vida

yendo detrás de los sueños

y delante de la realidades.

Vivir la vida

con la cabeza despierta

y el corazón soñando.

Vivir la vida

con los oídos y los ojos abiertos

y la boca cerrada

cuando hay que oír, ver y callar

y con las manos y los brazos abiertos

y los puños cerrados

cuando hay que dar, recibir y pelear.

Vivir la vida

yendo del hecho al dicho

y no al revés.

Vivir la vida

pensando bien los pasos a dar

y el camino a tomar

y sin temer dar el primer ni el último paso

ni el salir del camino

ni ir por otro distinto,

pero con todo el respeto

del mundo

a quién y a quien camina

y a qué y a los caminos,

y no a quienes atajan

y tampoco al atajo.

Vivir la vida

sabiendo estar bien solo

y mejor acompañado

y sin sentirse solo estando acompañado

ni acompañado estando solo.

Vivir la vida

cayendo en la cuenta de que es más fácil

dar más de lo que se recibe

que recibir más de lo que se da

y sin dar para recibir

ni recibir para dar

y sin esperar recibir lo mismo que se da

ni dar lo mismo que se recibe.

Vivir la vida

destruyendo lo mal construido

y construyendo lo mal destruido

o deconstruyendo

y reconstruyendo.

Vivir la vida

comprendiendo

que no somos nada y que somos todo

y que no somos todo y que somos nada.

Vivir la vida

sin jugar con las cosas serias

y sin aseriar los juegos

o al revés,

vivirla jugando con fuego

y fogueándose en los juegos.

Vivir la vida

sin reír por no llorar

y sin llorar por no reír

y riéndose de las propias lágrimas

y lagrimando por las risas.

Vivir la vida

haciéndolo lo mejor que se pueda

y haciendo el bien que se quiera.

Vivir la vida

queriendo lo que dices

y diciendo lo que quieres

y amando lo que haces

y haciendo lo que amas.

Vivir la vida

entendiendo

que el errar nos hace humanos

y el humanizarnos, acertar.

Vivir la vida

con más sarna con gusto que no pica

y con más gloria que pena

y no aquello ni esto al revés.

Vivir la vida

conociendo

que el cielo está lleno de valientes

y el infierno de cobardes.

Vivir la vida

con cabeza siguiendo las corazonadas

y con corazón siguiendo las cabezonerías

y sin cabezonerías siguiendo al corazón

y sin corazonadas siguiendo a la cabeza.

Vivir la vida

aprovechando las oportunidades

y dando oportunidad a lo provechoso.

Vivir la vida

tratando de hallar el lado cómico a lo dramático

y no el dramático a lo cómico.

Vivir la vida

con la conciencia tranquila

y la tranquilidad consciente.

Vivir la vida

con los pies en la tierra

y la cabeza en el cielo

y no al revés.

Vivir la vida

hablando bien de la gente

y mal de la gentuza

y no al contrario.

Vivir la vida

pensando en las consecuencias de nuestros actos

y actuando las causas de nuestros pensamientos.

Vivir la vida

no dejando para hacer mañana lo que puedas hacer hoy

y haciendo hoy lo que dejaste sin hacer en el pasado.

Vivir la vida

con tiempos muertos cuando la vida pesa lo suyo

y con prórrogas cuando no nos pesa.

Vivir la vida

con maestría

para poner un punto y aparte

o un punto y seguido

o un punto y final

cuando

toca un punto y aparte

o un punto y seguido

o un punto y final.

Vivir la vida

sin dejarse llevar por la marea

cuando hay que nadar a contracorriente

y sin nadar a contracorriente

cuando hay que dejarse llevar por la marea.

Vivir la vida

sacando lo mejor de todo el mundo

y de uno mismo

y metiendo en ambos lo que es bueno.

Vivir la vida

comprendiendo que nunca es tarde para empezar de nuevo

y que siempre es pronto para acabar de viejo.

Vivir la vida

sin olvidar los recuerdos

y recordando los olvidos.

Vivir la vida

humildemente a lo grande

y grandemente a lo humilde.

Vivir la vida

haciendo lo que es justo necesario

y lo que es necesario justo.

Vivir la vida

con la vista puesta en la libertad

y con las gafas de la igualdad puestas.

Vivir la vida

tocando las teclas nuevas

y retocando las viejas.

Vivir la vida

con conciencia

del dónde venimos

y el dónde estamos

y a dónde vamos.

Vivir la vida

superando los problemas

y dando con las soluciones

y sin buscar aquellos

y encontrando estás

si es posible.

Vivir la vida

sin creerse el no va más cuando se va de menos a más

ni el no va menos cuando, de más a menos.

Vivir la vida

mostrando la mejor cara cuando ganas

y sin mostrar la peor si pierdes

o sabiendo ganar con humildad

y perder sin soberbia

o al revés,

sabiendo ganar sin soberbia

y perder con humildad.

Vivir la vida

con un punto de locura

y dos puntos de cordura

o con locura entrecomillas

y cordura sin entrecomillar.

Vivir la vida

mandando cada cual en su vida

y votando por la del conjunto o el común.

Vivir la vida

dándose a valer por uno mismo

y valorando al resto

y al revés.

Vivir la vida

ayudando a quien lo necesita

y necesitando a quien ayuda.

Vivir la vida

moviendo el esqueleto

y de baile en baile

aunque nos quiten lo “bailao”.

Vivir la vida

leyendo bien el pasado y el presente

y escribiendo el futuro.

Vivir la vida

sin querer agradar a todo el mundo,

sino haciendo el mundo que nos agrada.

Vivir la vida

sin arrepentirse por lo hecho y no hecho

y haciendo aquello de lo que no te vas a arrepentir

y dejando sin hacer lo que va a arrepentirte.

Vivir la vida,

en fin,

sin olvidar que estamos vivos

ni que vamos a morir

y mirándole a la cara a la muerte

y sin darle la espalda a la vida.

 

04 – 06 – 2019

 

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