‘Manos a la obra’, por Guillermo Ansorena

 

44 - Guiller en el Café Slavia

Guillermo Ansorena

 

Sin duda habrá escuchado,

si no,

ya es hora de que escuche,

lo de que el hombre,

y la mujer se sobreentiende,

vienen del mono.

¡Y de la mona habría que añadir!

Y no hablo de que vengan del mono

y vayan hacia el camello

o la camella

a por

y a pillar la droga,

a pillarla

o de que vayan a dormir la mona,

sino de que vienen del mono,

¡del mono de trabajo!

¡Y no monos!

¡Ni monas!

¡Ni los más monos!

¡Ni las más monas!

¡Quienes trabajan

y tenemos las manos manchadas

de trabajo!

¡No de sangre!

¡Ni de capital!

¡Como haylos

y haylas!

¡Sino de trabajo!

¡De verdad!

¡Que parece mentira!

¡Y las manos son el espejo de la vida!

Y si vienen del mono de trabajo,

a dónde van a ir si no al trabajo

o puesto de trabajo

a trabajar.

Y es que es tal el mono

y la dependencia

y la necesidad

de trabajo,

que este,

el trabajo,

es el opio del pueblo.

¡O la droga del pueblo!

Droga a la que estamos enganchados

y droga de la que somos esclavos.

¿O no estamos enganchados al trabajo

y somos esclavos en el mismo?

¡Lo estamos!

¡Y lo somos!

¡Y así y todo no solo andamos como locos

por colocarnos

y por un puesto

o por un puestazo

de trabajo,

sino que nos morimos por trabajar

porque nos va la vida en ello!

¡Y así nos va!

¡De pena!

De pena porque en lugar de poner

el trabajo en función de la vida,

hemos puesto,

o nos han impuesto,

la vida en función del trabajo.

Con lo cual no depende el trabajo de la vida,

sino la vida del trabajo.

O dicho de otro modo,

hemos subordinado,

o nos han subordinado,

aquélla a éste.

¡La vida al trabajo!

¡La vida al trabajo!

¡Y al carajo!

Con lo cual, trabajamos para vivir

y vivimos para trabajar.

¡En vez de trabajamos para trabajar

la vida!

¡Y vivimos para vivir

la vida!

¡Que es el trabajo más preciado!

¡Vivir la vida!

¡Así de dura es la vida

o la existencia

de los esclavos y de las esclavas,

a quienes en vez de esclavos y esclavas

les llaman trabajadores y trabajadoras!

¡Porque queda más mono!

¡Y más mona la cosa!

¡Nuestra!

¡O cosita!

¡O cosaza!

¡Pero aunque al esclavo y la esclava se les vista de seda

esclavo y esclava se quedan!

¡Se quedan!

¡Esclavos y esclavas que trabajan

a cambio de un salario!

¡Un salario de risa, por no llorar, normalmente!

¡De risa porque es un salario tan triste

que parece cachondeo el que se rían en nuestra cara

cuando nos pagan

y cobramos el pago!

¡Y cuando ni nos pagan ni cobramos

el pago,

o mejor, el paguito

o paguita

ganadito

y ganadita

ya se mean encima!

¡Encima nuestro!

¡De risa!

¡Y por no llorar porque las lágrimas no nos consuelan de nuestra cruz y del calvario

de trabajar casi toda la vida por una milonga de salario!

¡Y porque no hay pañuelos que valgan para tantas lágrimas,

aunque valgan para vendarnos los ojos!

¡Y desengañémonos!

¡Porque por mucho que digan que el trabajo nos hará libres,

en realidad nos hace esclavos y esclavas!

¡Esclavos y esclavas de trabajar

para cobrar a principios de mes

lo que no nos da para llegar al fin del mismo!

¡Por no decir menos!

¡Y es que la vida está muy cara

y el trabajo

y el salario

muy baratos!

¡Ay, si fuera al revés!

¡La vida barata

y el trabajo

y el salario

caros!

¡Otro obrero cantaría!

¡Y otra obrera!

¡De alegría!

¡Hasta en el trabajo!

¡Y cuánto trabajo nos cuesta entender esto que es tan simple!

¡No puede ser que nos cueste tanta vida el trabajo

y tanto trabajo la vida!

¡Y desengañémonos!

¡Que no se trata de cargar la vida de trabajo

ni el trabajo de vida!

¡Que la vida es para vivirla!

¡Y no para malvivirla del trabajo,

ni para malgastarla trabajando

ni para perderla en el tajo!

¡Y el trabajo de verdad es para trabajar de verdad!

¡Para trabajar la vida!

¡La vida buena

y la mejor vida!

¡Que es la vida libre!

¡O la libre vida!

¡Y no la de esclavos y esclavas,

sino la vida libre de hombres y mujeres libres!

¿Manos a la obra de la vida liberada, entonces?

¿O seguimos siendo la mano de obra

que en realidad es la mano de sobra y de las sobras?

¡De obra!

¡De sobra!

¡Y de las sobras!

¡Y desengañémonos!

Porque es mentira,

o es una media verdad,

que con el trabajo nos ganamos la vida.

En verdad, la perdemos.

O si lo prefiere,

con el trabajo nos ganamos la mala vida,

la mala vida que es trabajo.

Y nos perdemos la buena vida,

la buena vida que es vivir la vida libre,

la vida en

y con libertad,

la vida que trabaja la vida

y el trabajo que vive la vida.

Y es que de la vida de trabajo actual

hay que ir al trabajo de la vida.

¡Y desengañémonos!

Porque es mentira,

o es una media verdad,

que vendamos nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario.

En verdad, además, vendemos la vida

o tiempo de vida.

O si lo prefiere,

vendemos la fuerza de trabajo

y la razón de la vida,

que es vivirla libremente.

Y de esto se trata,

de dejar de vender tiempo de trabajo,

que es un tiempo preso en el que somos más esclavos y esclavas si cabe,

y de dejar de vender tiempo de vida,

un tiempo que no vivimos,

que no vivimos,

sino que trabajamos,

y el trabajo no es vida,

por desgracia,

y la vida es trabajo

“gracias” al patrón

y la patrona

o la patronal.

¡Menuda patronada!

O un tiempo en que se nos va la vida trabajando

o en que vivimos el trabajo

y el a trabajar.

¡Esto es lo que hay que dejar!

¡La droga!

¡O el vicio!

¡Del trabajo!

Y pasar del tiempo preso

al tiempo libre

o del tiempo de vida malgastado y malpagado trabajando

al tiempo de vida ganado al trabajar la vida.

¿Y bien?

¿Manos a la obra de la vida liberada, entonces?

¿O seguimos siendo el último mono

y la última mona?

 

12 – 07 – 2019

 

 

 

 

 

 

 

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