La incorporación de la mujer a los ciclos industriales, el gran reto de centros de FP como Maristak Durango

Primer día de clase en Maristak de Durango. Las 12.50 horas. El alumnado del centro de formación profesional sale al patio con unos puentes manufacturados con madera y cuerda que por grupos han confeccionado a modo de reto de comienzo de curso. Son más chicos que chicas. Y aún la diferencia es mayor si la elección es un ciclo industrial, es decir: mecánica, eletricidad/electrónica e informática. Sin embargo, ya hay pioneras que rompen con lo ranciamente establecido.

MARISTAK

Una alumna de Maristak Durango explica el puente que ha creado su grupo. PHOTO. I. Gorriti

Dani Irazola es el director de Maristak Durango, centro que forma a 560 personas de entre 15 años en adelante, y se muestra optimista. Están trabajando duro en la incorporación de la mujer a los grados industriales. Animan, apoyan, tratan de romper con el peso del pasado-presente social. “Este año, dos chicas se han apuntado a Mecánica. Son 23 chicos y dos chicas. La estadística ha subido de forma infinita porque antes no había ninguna”, detalla y a renglón seguido quiere dejar por sentado que en estas elecciones “no hay ninguna diferencia entre persona hombre o persona mujer. El mismo trabajo lo puede hacer igual de bien una chica o un chico El sexo no tiene nada que ver”.

A su juicio, es un problema social que venimos arrastrando desde siempre. “Es el mundo social que hay detrás. Las empresas aún ven con ojos raros a que una mujer provenga de FP”, reflexiona y acerca la realidad, incluso, a los hogares familiares. “En casa de nuestras alumnas ocurre lo mismo. Cuando dicen que quieren estudiar algo industrial, les preguntan: ¿Pero, lo has pensado muy bien? Esa pregunta ya da una idea de cómo es nuestra sociedad”.

Sin embargo, tanto Maristak Durango como desde HETEL  -asociación sin ánimo de lucro que reúne a 24 centros de Formación Profesional de Euskadi- animan a las mujeres a que estudien aquello que realmente quieren. “Ahora mismo hay una apuesta por parte de las instituciones brutal de apoyo a las mujeres y su presencia en FP, aunque socialmente falta porque continuamos en un mundo machista”, estima.

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Un momento divertido del concurso de puentes vivido este mediodía. PHOTO. I. Gorriti

No obstante, “poco a poco vamos a mejor”, se alegra Irazola, director que hoy como el alumnado ha vivido un comienzo de curso especial. “Es una jornada que les introduce en las nuevas metodologías que están haciendo a Maristak un centro que fomenta la creatividad, innovación, ilusión y el trabajo en equipo de una manera “dinámica” y “activa”, aporta Hostaizka Sainz.

Según detalla, el alumnado comienza a darse cuenta en qué consisten los Ciclos de Alto Rendimiento, el Aprendizaje cooperativo en Bachillerato, los retos, el trabajo en equipo… Son características que demandan cada vez más las empresas y las Universidades. “Nuestra estrategia no es sólo dotarles de conocimientos técnicos, sino formar personas que creen puentes que comuniquen historias, que sean personas capaces de poder conseguir una sociedad mejor”.

Puentes empáticos

Para crear esos “puentes empáticos”, hoy han entregado a los grupos creados en las aulas 50 palitos, 4 depresores linguales, unos metros de cuerda… El reto de crear el puente que más peso sostenga “sirve para empezar a formar personas comprometidas y empezar a trabajar y pensar, tal y como lo harán los años que tomen parte de nuestro proyecto educativo”.

Los ganadores este año por etapas del reto han sido el 2º Bachillertaro Cientítico en euskara, el 2º Ciclo Superior de Informática, el 2º Ciclo Medio Medio de Mécania, y 1ºFP básica de Mecánica.

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