‘De la dictadura, la monarquía y la democracia’, por Guillermo Ansorena

 

GUILLERMO ANSORENA

Guillermo Ansorena

 

Tres mentiras

no más,

tres verdades

no menos.

La primera mentira

es que el hoy rey emérito,

don Juan Carlos I,

trajera

como dijeron en su día

el ABC

o la Cadena Ser

entre otros medios de comunicación

la democracia a España

y que pusiera, por lo tanto,

el punto final

a la dictadura franquista.

La primera verdad

es que la dictadura

de Franco

puso punto final

a la República

como a la democracia

y trajo la monarquía

borbónica y franquista

a la España de entonces.

Luego,

con el rey Juan Carlos I no vino la democracia,

sino la monarquía

porque Franco le eligió como su sucesor.

Y es que si algo demuestra

la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado de 1947

no es solo que España se constituyó

en un reino sin rey,

sino que Franco se hizo con la prerrogativa

para proponer a su sucesor a título de rey o de regente

a las Cortes.

Y cuando Juan Carlos fue proclamado sucesor de Franco en 1969

juró fidelidad a los principios del Movimiento Nacional…

Luego, si se entiende el entrecomillado,

“el franquismo se hizo monárquico”,

y la monarquía, franquista.

Aunque quizás sea más exacto decir

que el “franquismo se hizo juancarlista”

y Juan Carlos, franquista.

La segunda mentira,

y viene a colación de la primera,

es que la transición a la democracia viniera de la mano del rey,

porque la monarquía no supuso una ruptura

con la dictadura franquista,

sino una continuación de la misma

bajo otra apariencia.

Y es que cambiaba la forma,

que se hacía monárquica y “democrática”,

pero no el fondo,

que seguía dictatorial.

Así,

la “democracia” era la misma dictadura

con distinto collar

o mejor dicho, con distinta corona,

que no con distinto amo,

que continuaba siendo el gran capital.

La segunda verdad

es que transición sí que hubo,

pero no de la dictadura a la democracia,

sino de la dictadura franquista

a la monarquía borbónica y franquista.

En la cual,

el franquismo

no solo quedó libre de culpa

y se fue de rositas de todos sus crímenes contra la humanidad,

sino que copó los puestos claves de muchas de las instituciones del Estado.

Y la tercera mentira

es que si el rey Juan Carlos I

no trajo la democracia,

el hijo,

el hoy rey Felipe VI,

tampoco.

Porque lo que el actual rey ha traído

es la continuación de la monarquía

de los Borbones y de los seguidores de Franco.

Y la tercera verdad

es que el rey nunca va a traer la democracia

y no solo porque no puede haber democracia

cuando la máxima autoridad del Estado

o el Jefe de Estado

o el Rey

no es elegido por el pueblo,

sino que la democracia

solo la puede traer el pueblo,

al igual que la república.

Democracia

y república

que pondrían

punto final

a la monarquía

como al franquismo,

entre otras razones

porque cuando el pueblo es y tiene el poder

no admite a reyes ni a dictadores

ni a nadie ni a nada

sobre sí mismo

o sobre el pueblo

en persona.

Y es que cuando hay democracia de verdad

por encima del pueblo

no hay ni Dios.

¡Ni Dios!

¡Ni Patria!

¡Ni Rey!

¡Ni Amo!

 

31 – 10 – 2019

 

 

 

 

 

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.
Etiquetas: , ,