“Si salimos de esta…”, por Guillermo Ansorena

44 - Guiller en el Café Slavia

Guillermo Ansorena

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

habrá que despedir

como se lo merecen

a quienes hayan fallecido

por el bien de los familiares,

amistades

y conocidos

y para que los muertos descansen en paz.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

sería necesario hacer un homenaje

a quienes por salvarnos

la vida

se han puesto en peligro

de muerte

con medios insuficientes

y en malas condiciones

de trabajo

debido a las privatizaciones

y a los recortes en Sanidad.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

tendremos que aplaudir

a todos los que han puesto

su granito de arena

para que todo vaya bien

como a mejor

como a todos nosotros

y nosotras

por quedarnos en casa.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

habría que dar las gracias

a todos los artistas

que han puesto de su parte

la música,

el humor,

la poesía

y todo su arte en suma.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

tendremos que pensar

sobre el capitalismo

que lleva a este mundo

hacia su destrucción

y hacer todo y más

para echarlo abajo

y evitar lo peor,

sabiendo que otro mundo

es posible

y urgente

y justo

y necesario.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

habrá que hacerles frente a todas esas crisis

y a todos los problemas

que se nos van a echar encima

como buitres sobre la carroña.

Así la crisis económica

no va a tener piedad

y va a ser un gran drama

para familias a mansalva

que van a pasarlas canutas

y mal

y hasta peor.

¡Y algo habrá que hacer!

¡Por lo menos echarles una mano!

Así la crisis ambiental

no va a tenernos lástima

y va a ser un gran trauma

para todo el planeta

al ponerlo en riesgo de extinción

y en peligro de muerte.

¡Y algo habrá que hacer!

¡Por lo menos no darle la espalda al problema!

Así la crisis de los refugiados

e inmigrantes

que mueren a mares en los mares

y a mares por el hambre,

el frío,

las guerras,

enfermedades

y muchas otras causas

es toda una vergüenza

para el mundo al completo

que sabe

de sobra

que el capitalismo

no tiene corazón

ni rostro humano

ni nada que se le parezca.

¡Y algo habrá que hacer!

¡Por lo menos correr para salvarlos!

Así la crisis política

debido a los fascismos

en auge por el mundo

que ponen en jaque mate

a nuestras “democracias”

como

a nuestras sociedades

y que son la historia que tropieza

dos veces en la misma piedra

o la historia,

como decía Marx,

“que ocurre dos veces,

la primera vez

como una gran tragedia

y la segunda

como una miserable farsa.”

¡Y algo habrá que hacer!

¡Por lo menos plantarle cara!

Así la crisis del machismo

que con su violencia de género

día tras día mata

a una mujer tras otra.

¡Y algo habrá que hacer!

¡Por lo menos defender a las féminas

y ponernos de su lado!

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

nada va a ser igual

ni nada tan diferente

si es que no hacemos algo

para poner al mundo

patas arriba

y patas abajo

y del revés.

Porque no podemos seguir así

y queremos construir otro mundo

y otra vida

mejores.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

tendríamos que abandonar

la sociedad

basada en clases sociales

y en las desigualdades

y organizar otra basada en los seres humanos

y en la humanidad

en la que el blanco no sea más que el negro…,

ni el hombre más que la mujer,

ni el rico más que el pobre,

ni el capacitado más que el discapacitado,

ni etcétera ni etcétera.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

deberemos poner

la vida antes que la economía

y la salud antes que el dinero

y el bienestar antes que la ganancia

y la felicidad antes que el lujo.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

habrá que dibujar

un mundo libre

de personas libres e iguales

y un mundo en paz

de personas humanistas y solidarias

y un mundo justo

de personas justas y bienhechoras.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

tendríamos que hacer que triunfara

la vida sobre la muerte,

la paz sobre la guerra,

la libertad sobre la esclavitud,

la igualdad sobre la desigualdad,

la justicia sobre la injusticia,

la fraternidad sobre la enemistad,

los derechos humanos sobre su conculcación,

el altruismo sobre el egoísmo,

el todos sobre el yo

o la comunidad sobre el particular,

el bien común sobre el bien privado,

el mérito sobre el enchufismo,

el bienestar sobre el malestar,

la felicidad sobre la tristeza

y la riqueza compartida sobre la pobreza

y etcétera y etcétera.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos,

hay que poner delante

a lo pueblos y las personas de los ejércitos y los soldados

y a los hospitales y medicinas de los jueces y las leyes

y a las escuelas y profesores de los policías y cuerpos de seguridad

y a la ciencia y a los científicos de la fe y las religiones

y al trabajo y los obreros de la explotación y los explotadores

y a la vivienda y los sin techo de los especuladores y rentistas

y a los librepensadores e informantes de los manipuladores y desinformadores

y a los honrados y decentes de los corruptos y corruptores

y a la calle y a la gente de los políticos y los partidos

y a los trabajadores y trabajadoras de los empresarios y sindicatos

y a la república y a los republicanos de la monarquía y los monárquicos

y a la resistencia y los resistentes del imperio y los imperialistas

y a los antifascistas y feministas de los fascistas y machistas

y a los pueblos y las naciones de los Estados-naciones

y a la democracia de las dictaduras y tiranías

y etcétera y etcétera.

Si salimos de esta sanos y salvos,

vivos…

¡Sanos y salvos,

vivos!

 

30 – 03 – 2020

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