‘Ahora’, por Guillermo Ansorena

44 - Guiller en el Café Slavia

 

Ahora que tenemos el miedo en el alma

y a los cuerpos de seguridad

cantando el cumpleaños feliz

y repartiendo tartas con velitas.

Ahora que estamos más lejos que nunca

y más cerca que siempre.

Ahora que las fuerzas armadas

van armadas

con pistolas desinfectantes

y hacen lo que deberían de hacer civiles.

Ahora que las calles están vacías

y las casas llenas.

Ahora que trabajamos como chinos

para fabricar mascarillas,

respiradores,

guantes

y demás

y los chinos ayudan gratis

o nos lo venden caro.

Ahora que todos cantamos a una resistiré

y la Resistencia de verdad

siempre ha echado en falta más voces.

Ahora que la situación está seria seria

y la gente de broma en broma.

Ahora que salimos al balcón a aplaudir a las ocho

cuando el resto del día tendríamos

que estar de cacerolada

en cacerolada

a los poderosos y mandamases.

Ahora que sacamos al artista que tenemos dentro

y hay tan poco arte afuera.

Ahora que hacemos cola para entrar a comprar

cuando antes la hacíamos para pagar lo comprado.

Ahora que hasta a quienes viven en la calle o a los sin techo les ponen un techo

y a quienes tienen casa les quitan la calle.

Ahora que nos da igual que sea lunes

o martes

o miércoles

o jueves

o viernes

o sábado

o domingo

cuando antes el lunes era una mierda porque era el primer día de la semana

y el martes estaba más cerca del lunes que del viernes

y el miércoles era la mitad del trabajo semanal

y el jueves casi viernes y pintxopote

y el viernes ya era viernes y último día de trabajo

y el sábado sabadete

y el domingo un bajón porque el lunes había que ir a trabajar.

Ahora que estamos como de vacaciones,

pero sin ir de vacaciones

y sin cobrar la paga.

Ahora que la crisis que viene es como las vacas feas y delgadas

para los pobres

y como las vacas del montón y ni gordas ni delgadas

para la clase media

y como las vacas guapas y gordas

para los ricos.

Ahora que nos tenemos que quedar en el hogar

cuando queremos salir

y antes nos quedábamos en casa

cuando teníamos que querer salir.

Ahora que las funerarias quieren hacer el agosto con la muerte

como siempre

y los entierros son a puerta cerrada

como nunca jamás.

Ahora que la vida se parece más a la de invierno en casa

que a la de verano en la calle.

Ahora que es Amazonía

o Amazon

y hay quien es un paquete

y elige el paquete de Amazon

antes que el regalo de la Amazonía.

Ahora que nada es como antes

y que hay quien quiere que nada cambie y que todo siga igual

cuando todo tendría que ser como nunca en la vida

y que hubiera quien quisiera que todo cambiara y que nada siguiera igual.

Ahora que China es el enemigo que se han fabricado los Estados Unidos de América,

cuando aquella es amiga de todo el mundo

y aquellos le hacen la guerra comercial,

cuando ella comercia con todo el globo

y quizás hasta le hayan hecho la guerra bacteriológica

como ha declarado el portavoz del gobierno chino,

cuando ella ayuda a la paz mundial.

Ahora que no hay ni fútbol,

ni baloncesto,

ni fórmula uno,

ni moto gp,

ni Olimpiadas,

ni demás

y hacemos más deporte en casa que nunca.

Ahora que vemos la tele a todas horas

y a todas horas andamos con el Pc

y a todas horas con el móvil

y a todas horas con la tablet

resulta que somos más sociales y extrovertidos que antes

que a todas horas hacíamos lo mismo

que ahora.

Ahora que no queremos cerrar el libro

cuando antes no lo abríamos.

Ahora que tenemos tiempo para todo

cuando antes no teníamos tiempo para nada.

Ahora que se trata de ocupar el tiempo

cuando antes lo perdíamos.

Ahora que escuchamos la música con calma

cuando antes la oíamos a toda prisa

y corriendo.

Ahora que contemplamos un dibujo

cuando antes ni nos fijábamos en ellos.

Ahora que queremos aprender a cocinar

cuando antes no queríamos ni entrar en la cocina

más que a mesa puesta.

Ahora que estamos de los nervios

cuando tendríamos que mantener la calma

y la paz.

Ahora que nos importa que el coronavirus mate

(cuando escribo estos versos más de 58000 fallecidos en el mundo)

y antes no nos importaba que matara el hambre

(más de tres millones de niños muertos al año),

ni la falta de agua

(780000 personas muertas en el 2018),

ni la falta de atención médica

(1,2 millones),

ni los accidentes o enfermedades laborales

(2,7 millones en el 2018),

ni los accidentes de tráfico

(1,3 millones en 2017),

ni la contaminación ambiental

(7,2 millones en 2015),

ni el tabaquismo

(8 millones de personas y un millón son fumadores pasivos),

ni la obesidad

(4,7 millones al año),

ni las sobredosis por opiáceos

(110000 muertes anuales),

ni las guerras

(ni se sabe cuántos),

ni etcétera,

ni etcétera.

Ahora que las calles parecen una película de terror

y las casas deberían de ser una comedia.

Ahora que nos informan de cómo va la pandemia

un militar, un policía nacional, un guardia civil y una política

cuando tendrían que ser un médico

y científicos y expertos en virus.

Ahora que Ana Rosa, Inda y toda la banda de periodistas del régimen

ven la gravedad del asunto

cuando hace un mes se lo tomaban a risa

y lo minusvaloraban.

Ahora que muchos ven sálvame

y la isla de supervivientes

y todos nos queremos salvar

y ser supervivientes.

Ahora que el Rey renuncia a una herencia

cuando a una herencia solo se puede renunciar

una vez fallecido el testador

y renuncia a la herencia económica y no a la política

y lo hace cuando no podemos salir a la calle a protestar

y el PSOE, el PP y VOX

impiden una comisión parlamentaria

que investigue los chanchullos reales.

Ahora que hay quien quiere hablar del coronavirus

y no del vertedero de Zaldibar

ni de los trabajadores desaparecidos en el mismo.

Ahora que hay quien desea que pongamos la empresa por delante de nuestra vida

y que trabajemos aunque el trabajo pueda matar más que nunca

por el coronavirus

cuando nosotros queremos poner nuestra vida por delante de la empresa,

aunque pueda morir la empresa por el coronavirus y el no trabajar.

Ahora que nos limpiamos las manos veinte veces

con jabón y con alcohol

aunque estén requetelimpias

cuando antes lo hacíamos cuando estaban requetesucias

y con agua y jabón nada más.

Ahora que nos ponemos mascarillas y guantes,

cuando antes cogíamos la fruta del supermercado sin guantes

y a cara descubierta.

Ahora que no queremos ni ir al centro de salud,

ni al ambulatorio,

ni a urgencias,

aunque tengamos algo grave

por miedo a contagiarnos

cuando antes íbamos como cohetes

hasta por chorradas.

Ahora que todo el mundo quiere abrir y trabajar

cuando antes cerrar y descansar.

Ahora que tener un trabajo o cobrar el paro

más que un derecho

van a ser un privilegio

y un milagro.

Ahora que estamos más enfermos

y el planeta más sano

y antes estábamos más sanos

y el planeta más enfermo.

Ahora que lo peor está por llegar

y lo mejor nunca lo está ni llega.

Ahora que parece que hemos alcanzado el pico

cuando de lo que se trata es de alcanzar el valle.

Ahora que vemos que es más importante invertir en Sanidad

que en una monarquía o el ejército o la iglesia o la Banca…

Ahora que es la bolsa o la vida

y hay quien prefiere la bolsa que la vida

y quien la vida que la bolsa.

Ahora que tenemos miedo a morir

y nos morimos de miedo

cuando antes teníamos miedo a vivir

y vivíamos con miedo.

Ahora que cuando todo pase,

si pasa,

va a ser el momento del ahora o nunca y de la revolución mundial

¿nos vamos a quedar en casa?

¿O vamos a tomar la calle?

 

04 – 04 – 2020

 

 

 

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