Fallece Osvaldo Valdés, hostelero durangués referente de la amistad mayúscula

Durango y Abadiño lloran hoy la muerte de Osvaldo Valdés, un hombre que se ganó día a día miles de amistades que quedan colgando de los recuerdos que ha sembrado. Ayer cumplió 64 años y de noche se fue como él sabía: soñando. El hostelero de la Bodeguita del Medio continúa por la senda de la amistad con su talante compañero, culto, amante del arte, comprador de flores los sábados en la plaza para adornar con vida su bar de Artekalea, como también dejó su legado  primero en Atxo Fun Fun y El Timba.

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Osvaldo Valdes en su Bodeguita del Medio de Artekalea en Durango.

Como buen cubano supo sacar jugo a la vida, así como pintar su día a día. Las personas que mejor le conocieron destacan de él, lo detallista que era, lo fácil que era entablar charla y la paciencia que tenía ante aquellos que entraban en la Bodeguita del Medio pasados de más. Osvaldo era una persona, según narran, que parece que conoces de toda la vida. Joven siempre.

En diciembre, este durangués residente en Abadiño se iba a jubilar, y lo había soñado sin pandemias, sin enfermedad, con familia y todos los amigos, amigas que hoy se muestran consternados. Sin embargo, no se borra su sonrisa, tan grande como su corazón. Tal vez, eran la misma cosa.

Personas han depositado velas y notas de cariño en el exterior de la bodega que dio vida a Artekalea.

Flores, mensajes cariñosos y velas mantienen encendida la llama de Osvaldo y La Bodeguita del Medio en Durango

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