¡Albricias!, Mariano. ¡Albricias!

Rafael Hidalgo Segurola

Rafael Hidalgo

Mariano, ese filósofo frustrado (“un plato es un plato y un vaso es un vaso”), lo deja. Deja la Presidencia del PP, el partido más corrupto del arco parlamentario español, lo que no es mal récord. De modo que, eso: ¡Albricias!

Esta retirada de Rajoy no tiene más que lecturas positivas. Por un lado desaparece de la escena un pseudoestadística al frente de los destinos del país. Da una oportunidad, que no sé si sera aprovechada, para la regeneración de su partido. Esperemos que se acaben las mordidas que alimentaba el montón que nutría a los gastos de las elecciones, los sobresueldos en B de los gerifaltes y el fondo de pensiones del inefable Bárcenas.

Pero de la misma manera que puede ser una positiva noticia para el PP, lo es con la misma intensidad pero de sentido contrario para ese partido populista, españolista hasta la náusea, que responde la nombre de Ciudadanos, que venía a hacer santo a la representación del heredero del franquismo.

Se supone que ante la puerta que se abre a la esperanza de regeneración del PP cese el trasvase de votos hacia C’s e incluso se produzca un retorno de los que mentalmente ya se habían marchado del partido hasta entonces situado más a la derecha de España. Esa idea nos vendrá también a nosotros, los vascos, que veíamos con creciente temor la marcha de las encuestas que le daban a Falangito una clara ventaja sobre el partido del tercer ilustre gallego de la historia reciente de España tras Franco y Fraga.

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