¡Amatxito, aitatxito, sorpresa, soy yo!

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Ekaitz Laraudogoitia Del Amo

Kaixo Amatxito. Kaixo Aitatxito. ¡Sorpreeeeesaaaaaaa! Sí, soy yo. Tanto mandaros señales, quería con un rotu escribiros algo. Me estoy poniendo las manos todas sucias, pero de los colores de los globos que soltáis. Antes de que se me olvide, mandad más que la capulla de Jacqueline o Ibontxu los muerden para darme dentera y van quedando menos. Yo, me quedo con los de mi color favorito: ¡el urdina! Esos no los toca ni Spiderman.

Os veo. Os leo. Me cruzo con todos vosotros. Aunque no me queda mucho tiempo libre porque trato de colarme más a menudo en los hospis para que los compis no pasen miedo cuando les meten dragones o quimio, como decís los mayores. Y cuando sabemos que uno de ellos ha salido de allí y está bueno de nuevo, ¡no veais las fiestas que montamos! Y si la cosa no sale bien, como me pasó a mí, con lo que eso joroba, le esperamos todos en nuestra galaxia para vestirle de guerrero o de guerrera. Hoy me toca ser el ‘maquinista’, por si viene alguno. Espero que no.

¡Ah! Sigo siendo del Athletic, pero aquí he aprendido que aunque no sea de la Real sí tenemos que ser realistas. Ya sé hasta lo que significa. Aitatxito, no te rías, capullín. Si no os hago mucho caso en ocasiones no es porque no quiera, sino porque hay niños y niñas que en sueños y despiertos nos piden ayuda. Están asustados, aunque muchos no lo digan para no preocupar a nadie. Tanto que tienen que aprenderse palabras como médula, cuando tenían que estar aprendiendo la palabra medusa. Pero a la salud a veces se le va la olla y seguro que existen tantos ríos por todo lo que padres y madres y amamas y tías e, incluso, perros, perros seguro que también han llorado por los niños que como yo no están ahí, aunque sé que nos sentís.

Pero os prometo, que sigo siendo el mismo: Hoy me decía otro niño, uno que se parece mucho al primo Liher, que corro poco. ¿Yo, poco? “Bai!”, ha respondido una niña que no tiene un pelo de tonta. ¡¡¡Amatxito, no te rías!!! Me dicen que voy corriendo y al subirme los pantalones que pierdo tiempo…

¡Ah! Olentzero se ha portado muy bien. Eskerrik asko! ¡Qué pasada! Me ha traído el mp4 nuevo y por auriculares -¡más limpios que los de Osaba Abu!- estoy oyendo la canción de Zebel. ¡Cómo me gusta! Aquí la cantamos todos. Y grito “My name is Storm’ y Odin y Thor se mosquean… ¡Ahora me río yo!

Quiero dar gracias también a los de mi cole. ¡¡Qué jartos!! Le han pedido a Olentzero para mí una visita por Nevers. Y allí que me fui. ¡Volando! ¡Pitando! Lo que nadie le había explicado a Olentzero que esos días no hay cole y allí estuve yo solo riéndome todo el tiempo: era todo para mí. Leí lo que me escribieron mis compis de gela, vi las fotos, los pasillos,… ¡Ah! Pinché un balón, si alguien lo ve, fui yooooooo… ja ja ja

¿Sigo escribiendo? ¿Sí? Vale, ama… Sigo volando alto. Leyendo que habéis “derramado 500.000 lágrimas y dibujado 500.000 sonrisas”. ¡Vengaaaaaa! No flipéis… Han sido el doble: un millón de lágrimas, que aquí hay contador, y otro de sonrisas, con los rotuladores os ayudamos a mejorar en dibujo… en levantaros la sonrisa de las bocas.

Os echo de menos porque yo quería ser más alto, quería no tener que madurar tan pronto, quería dar más musus a la bitxita de Uxue, seguir pellizcando en el ipurdi a la izeko Libe… Pero, en el fondo no soy más alto, pero sí me estáis haciendo gigante. Sobre todo cuando amatxito huele mis cosas. Yo hago lo mismo. Os huelo a todos en el tiempo libre que me queda de no dejar nunca de pedir que donen más médula, de ser el monstruo bueno que se aparece en sueños de la cuadri de Cruces o Madrid,…

Y gracias por decir gracias. Gracias por darme las gracias. ¡Estoy tan orgulloso de lo orgullosos que estáis de mí! Gracias infintitas por el piel con piel: guardado tengo en la boca todo el calor que me distéis aquel primer 27 de junio y la noche oscura que de guerrero pasé a ser también superhéroe. Cuando los de la tele dicen que hay viento Sur y que la cabeza se os pone tonta a los mayores, es que soltamos parte de ese calor para que -sé que vosotros no me olvidáis- se valore nuestra labor, que seguimos colaborando, porque lo nuestro no es trabajar -los niños no tienen que trabajar-, esto es poner vida. Damos parte de ese calor que guardamos de todos vosotros.

Y tranquilos, que aquí también tenemos batería, patinetes, bicis, colgantes… y los adornamos con pegatinas que cambiamos cada día. Os vamos sacando fotos galácticas y en cuanto salís en una foto serios no las pegamos, aunque hemos aprendido a que no tenéis la obligación de estar sonriendo siempre. Llorar nos pasa a todos… ¿No hemos quedado que aunque seamos del Athletic, hay que ser realistas? Pues eso. Que si se ríe se ríe, que si se llora, se llora. Y si hay que celebrar, por todo lo alto, tanto como volamos nosotros. Nadie os tiene que decir lo que NO tenéis que hacer. Eso sí, estáis más guapos sonriendo, riendo. Mucho más…

Viento sur de mi boca. Mosu haundiena! Maite zaituztet!

Ekaitz

* Ekaitz (Durango, 2008) es superhéroe, hijo de los héroes Susana e Iñaki.

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