Amor y mueble a medida

 

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Aurora P.

Los eventos culturales son acontecimientos necesarios para el desarrollo de los pueblos y para que su vecindad conecte, haciendo posible un incremento de la solidaridad en la ciudadanía, y a su vez, permitiendo una mayor integración de todas y todos. Esto es especialmente verdadero cuando en dicho municipio faltan actividades o espacios para su gente.

Durango ha sido y es criticada muchas veces por tener una escasa oferta cultural. Existe, pero no es amplia, no hay espacios suficientes (¿para cuándo un centro cívico?), y no va dirigida a todas las generaciones o culturas.

Pero si estas propuestas no nos son ofertadas y sí queremos hacer algo, al fin y al cabo, nos movemos y lo conseguimos las personas. Un buen ejemplo es la iniciativa, aun discreta, del banco de tiempo de Durango, un servicio del ayuntamiento de Durango, dinamizado por la Cruz Roja.

Un banco de tiempo, o BDT, es uno de esos sistemas alternativos de economía comunitaria (al igual que los sistemas de trueque, de préstamo y de donaciones, entre otros muchos). Se trata de un grupo de personas que decide juntarse para intercambiar conocimientos, experiencias o servicios. Dos modalidades son posibles: individual o grupal (con plazas limitadas). Y en ambos casos, la unidad de remuneración es tiempo. Es un sistema pensado para favorecer y fomentar las relaciones sociales. Permite alejarnos de la forma de vivir consumista y basada en la rentabilidad de nuestras acciones, dándole importancia al enriquecimiento personal y no al material o al económico.

Las propuestas de actividades se encuentran listadas en un catálogo interno, y dependen de las habilidades de los participantes. Insisto, habilidades, no en una capacidad profesional, sino en una afición, algo que se nos dé bien. Son intercambios sin compromiso, porque el objetivo es aprender algo sencillo, y pasarlo bien.

La comunicación se suele hacer a través de email, teléfono y whatsapp, siendo preferido este último para la gestión de los talleres grupales, previa inscripción.

Como ejemplo de actividades en grupo, podemos nombrar las todavía previstas para este cuatrimestre: día 28 de marzo, club de lectura (colabora la biblioteca Bizenta Mogel de Durango), para analizar y romper los mitos del amor romántico, con el texto Mujeres que ya no sufren por amor de Coral Herrera, y posteriormente, el día 11 de abril, taller de bricolaje con demostración para aprender a crear un mueble sencillo a medida.

Suelen ser actividades muy variadas, aunque es de notar que los talleres de cocina son los que más éxito tienen. También resultan ser las más integradoras, y por eso me gustan tanto. La comida tiene ese poder, el compartir, más allá de los sabores. Y tengo que reconocer que en Durango veo pocos espacios en los que gente autóctona y no originaria de aquí se juntan como lo hacen en estos talleres del BDT. Me agrada particularmente cuando es esta persona ‘de fuera’ la que imparte el taller, es una gran lección de humildad para quien no se haya parado a pensar en lo que nos pueden aportar los demás, sino en cómo se deben de integrar, sin tomar en cuenta el individuo que hay detrás, su contexto. La voz enseñante cambia de boca.

Si te interesa formar parte del BDT es muy fácil, y gratis, claro. Te pueden dar más información en la oficina de la Cruz Roja o desde el área de inmigración del ayuntamiento de Durango. ¡Inscribirse es el único requisito para poder participar en las actividades!

Entonces: ¿te apetece culturizarte de manera divertida, alternativa, y en tu municipio?

¿Más información?

Cruz Roja: 946 81 09 49 o presencialmente los jueves de 18:00 a 19:00 (calle Zabale, 6).

Ayuntamiento: 946 03 00 00.

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