El amor de nuestra vida

44 - Guiller en el Café Slavia

Guillermo Ansorena

 

En el campo marxista

principalmente,

aunque también en otros terrenos

y áreas de las ciencias sociales y políticas

y de la economía política,

sus cabezas pensantes

y distintas escuelas

han gastado riadas de saliva

y tinta a mares

debatiendo ideas

en torno a una gran cuestión.

Cuestión que hace referencia

a la relación entre la economía y la política.

Economía y política

que son vistas más que como las dos caras de una misma moneda,

como los cimientos,

la economía,

y como el tejado,

la política,

de una misma casa

o régimen social.

Y a grandes rasgos se puede decir

que hay un acuerdo respecto a que la economía,

o base o estructura económica de la sociedad,

determina a la política,

o a la superestructura política, jurídica e ideológica…

Y ello es así

porque en todo régimen social

hay un modo de producción de bienes materiales…

que entraña un determinado desarrollo de las fuerzas productivas

y unas determinadas relaciones sociales de producción.

Lo cual no es sino la base o estructura económica de la sociedad.

Sobre la que se levanta una superestructura política, jurídica, ideológica…

Es como si la economía fuese la raíz de una planta

y la política… sus flores.

Así, es en los tiempos en los que el desarrollo de las fuerzas productivas

choca con las relaciones sociales de producción,

o de propiedad,

cuando se abre una ventana de oportunidad para la revolución.

¡Para la revolución!

O dicho de otro modo,

cuando cambian los cimientos de la casa

o la raíz de la planta,

se da pie a que se revolucionen el tejado

o las flores

de las mismas.

O si lo prefiere,

al cambiar la estructura económica

puede tener lugar la revolución de la superestructura política…

Luego, a primera vista,

la economía impera o reina sobre la política.

O expresado con otras palabras,

el amo y el señor es la economía

y la política, su esclava o su sierva.

Aunque la política

o mejor dicho, el poder político

tiene también mucho que decir.

Porque quien toma el poder,

ya sea a través de los votos

ya sea por la fuerza

o mediante el medio que sea,

coge el timón de la nave social

y dirige,

entre otras cuestiones,

la economía al puerto que considera mejor.

Luego,

se podría decir que,

a veces,

los capitanes

son el hombre económico

y la mujer económica

y otras,

lo son el hombre político

y la mujer política.

Y la clave está,

la clave

está

en que el animal económico no puede mantener

su estado de dominación económica

sin el poder político

o sin el control del Estado

y sus aparatos de fuerza.

¿Ocurre lo mismo al contrario?

¿Puede o no el animal político mantener su estado de dominación política

sin el poder económico

y sin el control del capital?

Pienso que sí

y la razón que da cuenta de este pensamiento

reside en lo que distingue a un animal del otro.

Y es que si el económico aspira

a ganar más y más dinero

porque su poder descansa sobre el papel moneda…,

el político,

a ganar más y más votos

porque su poder se asienta sobre las papeletas.

Y lo paradójico

es que con dinero,

tristemente,

se pueden conseguir más votos

y con votos,

doblemente triste,

más dinero.

Hecho este que lo alumbra todo

porque en el fondo

el animal económico y el animal político,

más que ser dos animales,

son el mismo perro

con distinto collar.

¡El mismo perro!

¡O el mismo animal!

¡Con distinto collar!

Luego, no hay tanto una lucha entre un perro y otro perro,

si son perros de la misma clase,

porque son uno y el mismo perro!

¡Uno!

¡Y el mismo!

¡”Y perro no muerde a perro”!

Entrecomillado porque bajo el capitalismo

el perro grande se come no solo al chico,

sino también al menos grande que él.

¡Porque la perra muerde a la perra!

¡Si me hago entender,

lucha tanto o más que entre los perros de una misma clase,

entre los perros de distintas clases!

¡La lucha de clases!

¡Que no es lo mismo que las clases de lucha!

¡La lucha de clases!

Lucha entre quienes poseen los medios de producción…

y quienes tan solo poseen su fuerza de trabajo

y entre quienes explotan y oprimen

y quienes son explotados y oprimidos

y explotadas y oprimidas,

etcétera.

O si lo prefiere,

entre el capital

y el trabajo

o entre la clase burguesa

y la clase obrera.

¡La lucha de clases!

Lucha que es el motor de la historia

y el combustible de la revolución

y la contrarrevolución.

Y clases que luchan entre sí

con sus respectivos perros económicos, políticos, militares, policiales, mediáticos

y demás perros.

¡Y perras!

¡Perras y más perras!

Ahora bien,

los animales de una y de otra clase en lucha

no son el mismo animal.

¡Ni el mismo perro!

¡Ni perra!

¡Y es que el perro capitalista es un perro para el hombre!

¡Perro mordedor, poco ladrador!

¡Y el perro obrero es el mejor amigo del hombre!

¡Perro ladrador, poco mordedor!

¡Y entre ser un perro con perras o tener una vida perra o de perros sin perras

es lo que va de la clase capitalista y burguesa a la clase obrera y proletaria!

¡Y digamos

que el perro perro

o mejor

el perro de caza

o de presa

es el de la clase capitalista!

¡Y el perro

o animal de compañía

más bien,

el de la clase trabajadora!

¡Perro de caza y de presa del capital porque este necesita hacer sangre y sangrar

al obrero y a la obrera!

¡Y perro o animal de compañía del trabajo porque necesita acompañar

al obrero y a la obrera

en su lucha por romper las cadenas

que les desangran!

¡Porque la cosa va de sangre, sudor y lágrimas!

¡Sangre, sudor y lágrimas!

O si lo prefiere,

aquél es un perro de pelea

o, hablando en plata,

un perro lobo,

y el otro

es un perro pastor.

¡Perro lobo que se alimenta del rebaño de ovejas!

¡Y perro pastor que las cuida, las defiende y las guía!

¡Las cuida para que no caigan de lleno al vacío

del capitalismo

y sus vicios!

¡Las defiende con uñas y dientes de las manadas de perros lobos capitalistas

que son unos chupasangres!

¡Y las guía,

en un primer momento,

a la destrucción del hábitat capitalista,

por no llamarlo matadero de ovejas y de corderos!

¡Y después,

a la construcción,

primero, del campo socialista

y más tarde,

de la tierra libre comunista!

¡Lucha de clases

que a su vez

es una lucha de ideas!

¡Lucha entre la idea dominante de la clase que domina

y la idea dominada de la clase bajo la dominación de aquélla!

Clase esta última

que aspira a una sociedad sin clases.

Luego, a una sociedad

sin dominio

y sin propiedad privada

y sin Estado

y sin violencia…

porque al no haber clases ni propiedad privada que defender

no se necesita un Estado violento en manos de una clase

para que esta sojuzgue y mantenga a raya a la otra clase.

¡Sin clases y demás!

¡Y con libertad,

igualdad,

fraternidad

y paz

y humanidad

y otras tantas grandes palabras

que son los buenos sueños

de quienes han abierto los ojos

y despertado de las pesadillas!

¡O despertado a la nueva vida!

¡Y a la buena vida!

¡La vida comunista!

¡La vida en la que cada cual aporta su granito de arena en función de sus capacidades

y recibe su parte del pastel en función de sus necesidades!

¡Y no en función de su trabajo como en el socialismo!

¡Una vida sin carencias

y con lo necesario satisfecho!

¡Una vida en la que,

si hay lo suficiente para cada uno y cada una,

a nadie falta

y a nadie sobra!

¡A nadie falta porque si falta, falta a todos y a todas!

¡Y a nadie sobra porque lo que hay lo hay en común!

¡Y una vida en la que nadie falta ni nadie sobra!

¡Vida que reparte los bienes

porque repartidos los bienes saben bien o mejor que bien!

¡Y vida que comparte los males

porque compartidos los males saben mejor!

¡Y esto

y no otra cosa,

esto que es la administración racional y eficaz y justa de los bienes escasos

para satisfacer las necesidades humanas materiales

es la razón de ser de la economía de verdad

y de la política con mayúsculas!

¡De verdad!

¡Y con mayúsculas!

¡Lo que no es

ni más,

ni menos

que hacer el bien,

y a ser posible,

lo mejor,

común y general!

¡Para todos y para todas!

¡El bien y lo mejor!

¡Común!

¡Y general!

¿Y bien?

¿Hacemos lo mejor, entonces?

¿Hacemos el amor?

¡El amor entre los hombres y las mujeres de este mundo!

¿Lo hacemos?

¡El amor!

Pues qué es el amor sino desear el bien de lo amado o de aquello que se ama.

¡Un amor que es amar no al prójimo como a ti mismo,

sino más que a ti mismo o a ti misma!

¡O un amar el bien social y comunal antes que el personal y privado!

¡Y el bien ajeno antes que el propio!

¡Y el de todos y todas antes que el de uno o una!

Y,

si me explico,

¡no es uno para todos y todos para uno!

¡Sino todos para todo y todo para todos!

¡Y todas para todo y todo para todas!

O si le gusta más,

¡de todos todo!

¡de todo todos!

¡de todas todo!

¡de todo todas!

¡Y de todas todas!

¡Y de todos todos!

¿Entonces?

¿Hacemos el amor?

¿Desde la noche más oscura

hasta que llegue la luz del día

y de la mañana!

¿O acaso es mejor que nos follen

o peor,

que nos malfollen

todos los días de nuestra jodida vida?

¿Entonces?

¿Hacemos el amor?

¿Sí?

¡Pues vamos a la cama,

soñemos

y hagamos con tacto y con cariño

el amor de nuestros sueños

realidad!

¿O no es una buena idea

y el mejor de todos los actos

que hagamos el amor

y lo rehagamos

tantas veces

como queramos?

¡Pues a qué esperamos

y por qué no empezamos a hacerlo

con todas las ganas del mundo!

O mejor,

¡con todo nuestro amor!

¡Hagamos el amor!

¡El amor!

¡Con todo nuestro amor!

¡El amor!

¡Si quiere!

¡Y cuando y cuanto y donde y con quien queramos!

¡Cuando, cuanto, donde y con quien queramos!

¡Y lo quiera!

¡O que lo quiera!

¡Hagamos el amor!

¡Con todo nuestro amor!

¡El amor!

¡De nuestra vida!

¡Y nuestra vida!

¡Del amor!

¡Pues eso!

¡Amor de carne y hueso!

¡Y vida!

¡Al son del corazón!

¡Del corazón!

 

19 – 07 – 2019

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