Belleza era mi amor, también melancolía

Anisia

Anisia Serendipia

MIS OJOS, QUE CODICIAN COSAS BELLAS | “ … y a menudo en la noche sagrada, le prometí  amarla con fidelidad hasta la muerte, sin miedo, y con su pesada carga de fatalidad, y no despreciar ninguno de sus enigmas. Así me até a ella con un lazo mortal”. De este modo hablaba Hölderlin  en La muerte de Empédocles,  y con esa misma fuerza con la que se aferraba a la tierra grave y doliente se aferraron desde nuestros  albores  “los geniales”, los Perittoi de  Aristóteles, a la melancolía: “¿Por qué todos los hombres que han sido geniales ya sea en filosofía, o en política, o en poesía,  o en las artes parece que fueron melancólicos…? /…/ entre los de época posterior Empédocles, Platón, Y Sócrates, y un montón de otros hombres ilustres lo fueron. Aún más, de los que se dedicaron a la poesía, los más”.

Con la Belleza habita, Belleza que es mortal. También con la alegría, cuya mano en sus labios siempre esboza un adiós; y con el placer doliente que en tanto la abeja liba se torna veneno.

unnamed

¿QUÉ MIRA HAMLET A LA LUZ DE LA MELANCOLÍA?-  Acaso la roja Antares. Aquella  brillante estrella que vio la Ofelia de  von Trier  aquel anochecer del día de su aciaga boda.  Justine también era brillante, un genio de la publicidad, genial inventando  slogans.

O, ¿quizá la danza entre Tierra y Melancolía?  Aquel planeta celeste, al que Claire miraba con terror, abrumada por que le arrebataba el futuro a su hijo. Aquel “estúpido” planeta que primero había sido negro, porque es negro (melas) el color de la melancolía. Y que ahora azulado como la tierra se acercaba demasiado, peligrosamente a ella para “sobrevolarla”, como dijera ese hijo sin futuro  a su abatida tía rompe-acero.  El planeta que ocultó a Antares, la estrella más brillante de Scorpio.  Melancolía  asustó a Claire quien reprochó  a Justine la infelicidad que ésta ostentaba. La tierra es cruel, le respondió   y no debemos llorar por ella. – Pero su hijo no tendrá futuro, solo 5 días- Le ruega: ”se feliz, por favor, si yo me atrevo tú también. ¿Te resulta fácil, verdad, imaginar la peor situación posible?  Es el argumento de Kant: “La gente que tiende a la melancolía  en todo encuentran motivo de ansiedad, y de lo que primero se dan cuenta en una situación es de las dificultades (…) esta es la razón por la que se les escapa la felicidad.” Y Justine , en defensa de la melancolía, le responde que a veces es fácil ser como es ella, ser Justine, ser  Ofelia.

O tal vez Hamlet mire a su padre, el rey Hamlet (o Shakespeare, o el creador):   Mi padre…me parece ver a mi padre. ¿Dónde, señor? En la visión de mi alma, Horacio

O ¿es a Yorik?  Entonces es nostalgia y no melancolía lo que siente  al mirar su calavera Deja que te vea.  ¡Ay, pobre Yorick!  Yo le conocí, Horacio: era un hombre de una gracia infinita y de una fantasía portentosa. Mil veces me llevó a cuestas, y ahora, ¡qué horror siento al pensarlo!

Pero no, no es posible que sea el melancólico de Dinamarca el que mira. El mismo lo niega: yo tengo hígado de paloma y me falta hiel para amargar la injuria…   ¡Qué valentía, puf!

Entonces, ¿ES SÍSIFO, QUE MIRA COMO VUELVE LA ROCA AL PÍE DE LA MONTAÑA?- El Arte sabe dar forma a la Belleza.  Para el Renacimiento y  el Barroco la melancolía era un estado donde el ser humano “es” extremadamente susceptible a recibir las variaciones de los estados de ánimos, de los colores… Un estado propicio a la creatividad, de evocación a la imaginación, de sublimación de los sentidos:   esas últimas horas de la tarde, la luz del crepúsculo sobre las viñas… Entonces es el Propio ARTISTA.

¿Y QUÉ MIRA EL ARTISTA EN UN “acceso” DE ATROZ MELANCOLÍA?- Como el Sísifo que imagina Camus durante su “regreso” de la cima al pie de la montaña, es en este estado cuando “el artista que mira” es consciente de su condición tal vez alienada por un empleo absurdo…, ese instante sutil en el que el hombre se vuelve sobre su vida…  esa hora que es la de la consciencia, cuando Sísifo se vuelve más fuerte que su roca  ¿Y si el artista que mira es también su Hombre Rebelde y  no Mersault el Extranjero? ¿ La tía rompe- acero que por fin rompe la melancolía  porque si el descenso se hace ciertos días con dolor, puede también hacerse con gozo?  Ven a curarme poesía: con la suave calma de los dioses, camina entre sus flores, y las brisas temen molestar al bienaventurado, y surge de sí mismo en goce creciente el entusiasmo, hasta que de la noche del éxtasis creador, salta, como chispa, el pensamiento, y contentos, los espíritus de futuras acciones se agolpan en su alma….

Si, cae la luz. Tras el rayo verde  llega la noche y es entonces cuando se desvanece la intensidad de la melancolía. Solo era esa luz… Son esas horas de la tarde en las que a uno le torna la saudade.  Solo era, como dijo Víctor Hugo, el placer de estar triste.

Y como dijera el hidalgo Don Quijote a otro le parecerá otra cosa

“Melancolía” (tintas pigmentadas sobre dibond), obra de Koldo Etxebarria  seleccionada en el IX Certamen Nacional de Pintura, Parlamento de la Rioja 2015.

Pero cuando el acceso de atroz melancolía se cierna repentino, cual nube desde el cielo que cuida de las flores combadas por el sol y que la verde colina desdibuja en su lluvia, enjuga tu tristeza en una rosa temprana o en el salino arco iris de la ola marina… (Los versos son de Jon Keats)

* AnisiaSerendipia (Elorrio, 1962) es licenciada en Filología Hispánica, documentalista y atesora estudios de Comisariado y Coordinación de Exposiciones. Es autora del blog del que toma su nombre: 

http://serendip-anisia.blogspot.com.es/

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.
.