Bon vent i barca nova

BIXEN

Vicente Carrasco ‘Bixen’

Se llama Nora Axelsson Håkanson y es miembro del partido político sueco F! (Feministiskt Initiativ, Iniciativa Feminista). En Agosto de 2017 escribía en un articulo publicado en Aftonbladet: “Da igual que bloquee números. Al cabo de una hora el teléfono vuelve a sonar. Más fotos con desnudos, un texto erótico conmigo como protagonista, más acoso”. Cuando escribió esto tenía 17 años, ahora tiene 18.  Con 17 años se definía como “una niña que sabe demasiado sobre agresión sexual porque, como casi todas las demás, ha estado expuesta a ella”.  Se preguntaba también por la reacción que esperaban esos hombres al enviarle fotos de sus penes.

Le pedía a Robin, a Peter, a Anders, a Tim, a Mikael, a Gustav y a Martin, porque son todos blancos y 100% suecos en su inmensa mayoría, que le explicaran qué es lo que hace que se comporten así. Si es la cultura sueca, la fiesta de Midsummer o el arenque lo que les hace agredir a niñas sexualmente.

En el centro del foco de atención de los hombres que están detrás de este comportamiento está F!, el partido feminista en el que Nora milita, pero el problema afecta a todos los partidos politicos suecos, incluyendo a la extrema derecha populista (que por si no hubiera bastante tratándose de nazis trajeados liderados por un ludópata, tienen además sus sórdidas tramas internas de discriminación, agresión y abuso sexual). La pasada semana una mujer que se dedica a la política informó a la policía de haber recibido casi 400 llamadas de hombres desconocidos, varias decenas de amenazas de violación y otras tantas amenazas de muerte. En una semana. Así las cosas, las mujeres suecas activas políticamente son cada vez menos en lugar de ser cada vez más.  A dos meses de las elecciones generales.

Suecia es una sociedad totalmente abierta, donde datos como la dirección, el numero de teléfono o la fecha de cumpleaños de cualquier residente son públicamente accesibles para todo el que tenga internet y que no lo sean no es sencillo. Salvo que exista una razón de peso, no hay una forma rápida y eficaz de proteger los datos personales básicos de las personas, así que es muy difícil proteger algo tan básico en una democracia consolidada como la participación libre en política de una gran parte de la población. Poco más o menos la mitad de la población.

Es una historia que debe contarse. Con el problema añadido de que, cuanto más lo cuentan, más les dan. Como el abusón del patio que, al oír “por favor, no me pegues más” redobla sus esfuerzos y le da más, con más mala leche y donde más duela a su víctima caída en el suelo, a su merced.

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