‘Chascarrillos’ y 150 años de San Antonio

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Sor M. Olatz

Con motivo del 150 aniversario de la fundación del colegio de San Antonio quiero recordar los comienzos de nuestra historia. Para ello me baso, en un primer momento, en informaciones de la cronista María Cruz Vidaechea Albizu, bermeana, quien nos detalla los pasos que dieron estas  mujeres que deseaban ayudar a las/os necesitados… y llevar una vida de oración, dicen que casi todas eran duranguesas de sus alrededores. La cronista divide su relato en 4 épocas.

Primera época, 1439-1554

Hacia mediados  del siglo XVI sufrió Durango el azote de la peste en la que hubo muchas bajas en dicha población. No es de extrañar, y así lo suponemos, que nuestras beatas estarían dedicadas de lleno al cuidado de las personas que eran contagiadas por la enfermedad entregándose del todo como lo estaban haciendo desde sus comienzos en todas las cosas.

Fueron cuatro las que comenzaron a seguir esta vida luego les fueron siguiendo otras más. Por medio de Padres franciscanos y  Obispos consiguen la “transformación del beaterio femenino en un beaterio de ’monjas terciarias’ franciscanas en la villa de Durango”. Es el Papa Eugenio IV el que les concede la Bula “Amabiles fructus” donde se les concede crear un convento de franciscanas terciarias en la Villa de Tabira de Durango.

Emitían sus votos tanto en  euskera como en castellano, es decir, según lo eligiera cada una. Es obvio que el Papa Eugenio IV mediara para que los franciscanos velaran por el cumplimiento de las Reglas Franciscanas, sobre todo en sus comienzos. Doña Elvira de Otalora fue una gran bienhechora y también  Fray Juan de Zumarraga, durangués que fue primer Obispo de México.

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Emitían sus votos tanto en euskera como en castellano, es decir, según eligieran.

Segunda época, 1554-1809

Cuando llevaban poco tiempo en el convento de Kalebarria  hubo un gran incendio en el pueblo de Durango el año 1554 quedando en cenizas unas 600 casas y entre ellas la “casa-conventual de Santa Catalina de Otalora”. Después del incendio construyeron un convento y una capilla fuera de los muros de la ciudad, cuyo lugar o terreno entraba dentro de la donación de Doña Elvira, ella que ya estaba enviudada del Señor de Arrazola. Parece que murió hacia 1553.

Tercera época, 1809-1867

Nuestras monjas del Beaterio pasan a ser Clarisas en el siglo XVII. Obviamente por medio de otra  Bula de Eugenio IV fue el comienzo de aquellas exquisitas mujeres que tanto trabajaron en este pueblo de Durango. El Concilio de Trento es el que obligó a que las mujeres tuvieran clausura, pero estas valientes mujeres acataron la normativa de la Iglesia en cambio ante la necesidad no se quedaban quietas.

Llega la ocupación de los franceses, “La Revolución Francesa” y nuestras sorores desde el 19 de enero de 1809, hasta el 17 de mayo de 1813 tuvieron que dejar el convento ya que el Monasterio fue destinado a cuartel.  Algunas quedaron en la hospedería otras en dos casas de Durango y las demás se fueron a sus casas.

Por no repetir lo que ya comentamos anteriormente en otro  libro escrito por Don Eugenio recordar que el 17 de mayo de 1813 los lusitanos en su precipitada huida dieron fuego al convento por los cuatro costados dejándolo en cenizas. Poco pudieron sacar las hermanas. Con la ayuda del pueblo, el ayuntamiento y otros medios fueron construyendo poco a poco el convento que existe ahora, lo fueron haciendo según las necesidades y el dinero que iban recogiendo de aquí y de allá, con el trabajo que porque estas no sabían estar quietas.

Cuarta época, de 1867 a hoy

Las monjas deciden abrir un internado de jóvenes. Estas religiosas que no se echaban para atrás por nada, al encontrarse en situación bastante adversa en todos los aspectos y al no ver futuro positivo se deciden valientemente a abrir un internado; para ellas es una labor social-educadora. El ayudar lo heredaron de las del beaterio de terciarias, como eran muy devotas de la Madre Dolorosa y también de San José se encomendaron a ellos y manos a la obra. Dieron cuenta al Señor Obispo Don Diego Mariano, quien aprobó y dio consentimiento a la idea de las Madres que entonces eran 22. Mas toda la tramitación con Roma.

“Fue el día de San José 19 de marzo de  1867 cuando las 22 monjas firmaron esta valiente determinación”.

Así comienza la andadura de nuestro colegio, que según nos cuenta la cronista había alumnas de muchas provincias: Bizkaia, Araba y Gipuzkoa sobre todo y además las que venían de Florida USA hijas de pelotaris que eran vascos casi todas venían hablando inglés y euskera la mayoría de las monjas,  hace unos años, no sabían euskera en los recreos se me acercaban para nuestro idioma materno… además llegaban niñas de otros lugares como: Madrid, Andalucia, Asturias, Murcia, Soria, Burgos, Valladolid, La Rioja, Navarra, Cantabria y quizás de otros destinos.

Un día hablando con Ana Maguregui me dijo: Olatz tú escribe sobre vuestros chascarrillos, así que le voy a hacer caso porque es muy maja. Cuando voy  por la calle me  preguntan si vive aquella monja o la otra, porque la quería un montón o porque: “cómo daba las matemáticas, ‘producto de extremos igual a producto de medios’…, ésta era la Madre Piedad de Morga…”.

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Olatz con la clase de parvulitos.

Vas por Bilbao y: “de dónde son ustedes?” y cuando decimos de Durango y de San Francisco se ponen muy alegres y a lo mejor te dicen: “yo fui interna del tiempo de Sor Clara Inés, o de… ¿sigue bien?… y ¿seguís haciendo puños de San Francisco?…”, la de la farmacia dice: Marisa me pregunta si hacéis empanadillas de chorizo.

Las clases que se impartían entonces iban encaminadas a la formación que una joven debía tener en aquellos tiempos, esto es: estudios de Primaria y Segunda Enseñanza, las Carreras de Comercio, Conservatorio, labores, idiomas, Música, Pintura, Taquigrafía, Mecanografía, Contabilidad, urbanidad, orden y aseo,  literatura, arte,  costura, bordar, esto fue al principio lo que enseñaban.

Lo que más se potenció entonces fue la música y el bordado, hacían maravillas de trabajos bordados con hilos de oro para mantos de la Virgen Dolorosa que luego salía “El paso” en las procesiones de  “Semana Santa” con el manto bordado aquí, hacían muchas más cosas por encargos o regalos p.ej. un manto bordado para la Virgen de Arantzazu, para los Terciarios, Casullas, y tantas cosas más,… la cronista cita varias exposiciones de labores presentadas en el colegio y con gran afluencia de personas deseosas de ver las maravillas que hacían las monjas y las alumnas.

Pasaba el tiempo con gran actividad y con mucho espíritu religioso y espiritual siempre fieles al espíritu de la Iglesia y al carisma franciscano tratando de seguir las huellas de Nuestros Padres san Francisco y sta. Clara de Asís.

Con el pasar de los años  llegamos a una enseñanza reglada, estas fechas y eventos ya los hemos contado en “Klausuratik Herrigintzan” y allí vimos cómo en 1972 el internado se cerró definitivamente. Para entonces sabemos por el libro citado que en 1937 se abrió el colegio como externado, mirando directamente al pueblo de Durango y sus alrededores.

Cito a algunas monjas, a algunas las conocí, a otras no

Hermana/Madre Juana Mª Ondaro:  no sé si llamarles Madre, Hermana o qué, cuando íbamos al colegio nos llamaban Madre y cuando entrábamos al aula se ponían de pie, después empezaron a llamarnos Sor según pasaba el tiempo a cada una nos llamaban por su nombre; supongo que son los signos de los tiempos.

Esta monja, tía-abuela de dos exalumnas mías dicen que la tía abuela era una costurera de categoría según les contaba el aita, cosía los uniformes y abrigos de las alumnas y los uniformes de entonces  tenían unos pespuntes superfinos por la parte de arriba y era muy complicado para coserlos, también era bordadora de las buenas pues bordaba con  hilos de oro para colocar luego  perlas  de valor como: rubíes, esmeraldas, agua marina, etc. al manto de la Virgen Dolorosa que salía y también ahora la sacan en procesión en  Semana Santa…

Hermana/Madre Julia de la Circuncisión Laborde: yo no la conocí, pero oí hablar de ella como la mejor organista que pasó por aquí y decían que solían venir de fuera  personas entendidas para oírle tocar el órgano, (algunos hasta de Madrid) luego ella enseñó a otras monjas que también tocaban bien, pero dicen que nunca la superaron.

Hermana/Madre Zoila de Sta. Teresa Cendagorta:, fue tornera y una buena bordadora. Dice sor Corazón de María que un día de vuelta de Arantzazu paró aquí con sus padres para que la conocieran; la Madre sta. Teresa le dijo que era mala hora para una visita, Corazón de Mª que es de Morga le contestó que ella así como así no podía venir otro día. Luego dice que decía esta tornera: “nos viene una joven de Morga de aupa!, ahora sor Corazón ha dejado de ser abadesa, puesto que a intervalos ha estado en él 21 años…”

Hermana/Madre Hilda Carmen Bandenberg: alemana y de Babiera toda la vida con cara triste creo que echaba de menos el Tirol. Podía haber mirado a los montes de Urkiola. Seguro que le parecían una nada. Le llamábamos Esbester, Muter, pero no había forma de alegrar su cara. Sería así.

Hermana/Madre Francisca de los Dolores Ardanza y  Hermana/Madre Coronación Entralgo: tenían las dos carrera de maestra y eran las dos una institución en el convento y en el pueblo y fuera de él. No conocí a la Madre Dolores, pero oí hablar de ella sin parar porque era una gran abadesa por lo menos para muchas.

A Madre Coronación sí la conocí, murió con 90 años  yo ya había entrado al convento. Creo que siendo abadesa sabía las  manzanas, peras, ciruelas, uvas  que tenía cada árbol y cepas de la huerta y no se le pasaba una, ni de la huerta ni de ningún lado… Entonces la huerta era más grande que la de ahora y estarían unas 80 u 82 monjas y así y todo  llevaba el control de cada cosa. Tenía dotes de relaciones públicas, según decían, y con las personas que venían de visita era el centro.

Hermana/Madre Felisa Salomé Ocaranza: para nosotras  Salomé era fea y muy mayor   siempre la comparaban con la otra  hermana que según decían era muy guapa, y añadíamos: “pues no se parece a ésta”, Salomé no paraba de trabajar, entre la cocina, la huerta, traer carbón para el fuego de la cocina, para las estufas en tiempos de invierno, era la forma de calentarse en la época de frio, según dice Sor Purita (ahora nuestra Abadesa) ella la recuerda, cuando fue alumna interna en este colegio, acompañada constantemente de Terry el perro, que por lo visto no la dejaba ni a sol ni a sombra les llamaban Pepino y Violeta a nuestra Salomé con el acompañante Terry, se ve que los perros se fijan primero en la bondad de las personas, dejando a un lado las guapuras… La verdad es que con todo el movimiento que tenía, poco se acordaba de sí misma y de su salud, un día estando en el coro rezando la Liturgia de las Horas, hubo un poco o bastante revuelo, y nos llegó la noticia de que Salomé se había caído en la cocina por algún mareo, yo recién entrada, estaba temblando de miedo, pasó bastante tiempo y se notaba algo raro en el ambiente, hasta que nos  dijeron que había muerto en la cocina y que el médico no pudo hacer nada.

Nosotras  la veíamos muy mayor, más  tarde me di cuenta que sor Salomé murió cuando tenía 54 años.

Hermana/Madre Mª Francisca Erdoiza:  la durangarra era tornera del convento y del colegio, suponía mucho trabajo atender  al teléfono y a las visitas del colegio y del convento porque en la época de ella había en total unas 200 personas. Era también buena costurera y una persona muy fina y educada. Sus sobrinas y las hijas de éstas pasaron por  el colegio.

Hermana/Madre Tomasa Delfina Inchaurrandieta: la gran pastelera y a la primera que le vi hacer puños franciscanos.

Hermana/Madre San Pascual Alzola:  Superfina ahora me he enterado de que le escribía a su sobrino de la Salle cartas en euskera y que él se las publicaba. Qué pena no haber sabido antes. Nunca le oí una palabra en euskera.

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Olatz y Esther.

Hermana/Madre Mª Paresi Apraiz Izaguirre: otra gran institución, sobre todo en el colegio.

Paresi fue Directora durante muchos años, unos 30. Fue una hermana que ante el trabajo no se asustaba, cuando yo entré me daba patadas por debajo de la mesa para que comiera. Me acordaba de la familia, no veía las olas del mar, ni mi querido puerto, y etc.

Yo trabajé mucho con ella. Hacíamos de todo dar clases ayudarle con las cuentas, en el comedor con las medio-pensionistas, barrer, estudios fuera de la hora escolar.

Cuando lo pasó mal fue en el último plan de enseñanza LOGSE, cuando la obligatoriedad se amplió a los 16 años. No se veía ninguna solución y al final fue ella la que dio con Aita Fermín Iraolagoitia, y él fue quien en los dos últimos meses que faltaban solucionó el asunto cumplimentando las exigencias que venían en el BOE para dicho plan ya que de no cumplirlas nos quedábamos en la cuneta y el colegio se nos iba a pique…

Al  inspector más  antiguo de aquellos que tenían casi siempre mal humor, (igual lo hacían adrede para darse importancia), por si nos olvidábamos quienes eran!…; la cuestión es que Paresi a este de cara de mal humor le ganó la amistad totalmente. Cuando había matanza de cerdos allí nos mandaba a su casa en Bilbao para llevarle morcillas, tocino, berzas,… en una hermosa caja de cartón que teníamos que llevar entre dos y hacer paradas por el camino para descansar.

Cuando se fue haciendo mayor tuvo que dejar la dirección pero no dejó el trabajo.

Hermana/Madre Luisa Arriola: murió el año 1999 era ondarresa. Durante muchos años fue Prefecta de estudios en el internado  y no dejó de ser otra institución en el  colegio y en Durango.

A nosotras nos costaba estar  cuidando estudios  de casi  80 o  90  alumnas  en  una  sala grande, pasábamos las moradas, con todas las trampas que tienen las alumnas!, yo suelo decir que una buena alumna tiene que hacer de las suyas. Pero cuando venía la Madre Luisa, todas se movían para sentarse bien y se creaba un mutismo terrible. Ella se sentaba delante de una mesa que estaba sobre una tarima y después de echar una mirada por encima de las gafas a todas se ponía a hacer punto, pero ellas seguían callando. Pienso que ya se pasarían papelitos y demás, pero con mucho cuidado y sigilo.

Hermana/Madre Ana Mª Aizpiri Muguerza: trabajó mucho en el campo de la música, ella y su hermana Maria Teresa Aizpiri (que aún vive) se dedicaron fuertemente a dar solfeo, piano, acordeón y algo de guitarra.

Después las llevaban a examinarse a Donostia de acordeón y a Bilbao de piano, tuvieron grandes éxitos con las alumnas salieron buenas músicas en aquella época. Ana Mari reunió un dinero con regalos y demás y compró un piano “colín” que está en el salón. Allí todos los años había conciertos de música a finales de curso y sigue habiéndolos.

Hermana/Madre Adoración Olazaran: una durangarra muy salada creo que traía de familia porque tenía un hermano cura D. Juan Olazaran con fama de muy chistoso también. Tocaba el órgano y además fue durante muchos años portera en el externado. También daba clases de música extraescolares.

Hermana/Madre Celina Rosario Martinez: otra durangarra tenía título de maestra e impartía clases de Ciencias Naturales, también fue Prefecta del externado. Luego fue a Inglaterra para estudiar el idioma y estuvo dos años. Además de perder 15 kilos de peso, decía con mucho salero que en el convento donde estuvo guardaban el silencio de una forma asombrosa y ella estaba desesperada porque así no podía aprender a hablar el inglés.

Hermana/Madre Esperanza Bilbao. Madre Esperanza natural de Morga. Abadesa durante varios trienios y prima hermana de la Rvda. Madre Piedad (la 1ª Presidenta de la Federación). Era una persona que sacaba poco ruido, bondadosa y sacrificada, quería ser pobre como N.N. Padres Francisco y Clara y yo me daba cuenta que llevaba el hábito todo zurcido, petacho por aquí y por allí…

Recuerdo que de postulante, si lloraba me decía: “Coitada ya se acostumbrará su caridad, eso son tentaciones del demonio…” Yo pensaba que de coitada no tenía nada, la cuestión era que no me gustaba esa palabra, sería una costumbre de Morga…

Hermana/Madre Mª Amparo Omachebarria Martitegui. Sor Mª Amparo: Gernikarra de 6 hermanos que eran dos fueron clarisas, dos franciscanos y otro sacerdote diocesano y la mayor la única que se casó,  eran  listos de familia. Nuestra Sor Amparo tenía vena de artista y una preciosa voz de soprano. En el colegio impartía clases de geografía e historia, música, arte dramático….

Rvda. Madre Piedad Uribe Rementeria. La Madre Piedad como la llamábamos era una mujer práctica y muy lista sobre todo en cuanto a números se refería, fue también una institución en Durango y en la Federación de Ntra. Sra. de Arantzazu, era de un caserío de Morga. Fue Abadesa bastantes años y tuvo que cesar porque la eligieron Presidenta cuando se formó la Federación  en la que estuvo desde 1955 a 1965 y no se contemplaba que fuera a la vez Abadesa y Presidenta.

Entonces los conventos no estaban a falta de vocaciones, sin embargo no todos tenían un trabajo adecuado y aquí la Madre Piedad trabajó mucho para que todos ellos encontraran su forma de vivir más desahogadamente.  En este sentido dejó los conventos con trabajos que las monjas pudieran hacer sin perder el espíritu de oración y el carisma de los fundadores. Por eso le tocó hacer algunos movimientos de hermanas de un convento a otro, pero estos siempre con el consentimiento de ambas partes y de la monja que se tenía que mover. No todas solían estar contentas, sabemos que eso es imposible.

Estuvo en Uruguay de visita con su secretaria.

Cuando iban en coche de un sitio a otro, cuentan, que si nuestra M. Piedad veía que tenían que dar muchas vueltas, curvas y rodeos, decía a ver por qué no hacían unos puentes en línea recta, claro se basaba en que  “el camino más corto entre dos puntos es la línea recta”, en vez de tener que recorrer tantos kilómetros cuando de la otra forma se llegaba en seguida. Pienso que en aquel viaje se pasó mucho tiempo estudiando los terrenos. Sobre ese tema ahora pienso que nuestra Madre Piedad tenía dotes de ingeniero de puertos y caminos, ella se anticipó a los tiempos. Ahora no vemos más que imágenes de grandes túneles y puentes en línea recta para encontrar el camino más corto.

A mí me solía decir: ¿Despejar la “x”? Producto de extremos igual a producto de medios. Esta era más sana que una manzana reineta…

Las cuatro nobles y primeras fundadoras Tabira de Durango.

1ª Madre Millia de San Sebastián, de esta Villa de Durango

2ª Madre María Ochoa de Estarta, de esta Villa de Durango

3ª Madre Teresa Ochoa de Estarta, de esta Villa de Durango

4ª Madre María Pérez de Urquiaga, de esta Villa de Durango

 

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