Cosas veredes…

RAFA HIDALGO
Rafael Hidalgo

El Gobierno Vasco ha revisado la composición de la Comisión Técnica que gestiona el Plan de Protección Civil (LABI en acrónimo en euskera de esa institución) pasando de 6 a 13 los componentes del mismo.

Este comité trata de hacer frente al covid -19 y sus consecuencias sanitarias y económicas, que se traducen en contagios, secuelas en parte de los recuperados, pérdida de vidas y las derivadas repercusiones económicas que se producen por las restricciones que hay que tomar para frenar la pandemia.

Hay que reconocer de antemano que lograr un equilibrio entre la salud de las personas y el estado en que quedará la economía tras el pase de esta pesadilla, no es nada fácil, tan es así que salvo unos pocos, el resto de los países del mundo se han decantado por priorizar la economía sobre la salud de la ciudadanía y si a esa actitud se suma la ignorancia ante un fenómeno de las características de esta pandemia, la ineptitud de tanto político que se ha metido a gestionar cuestiones sobre las que la competencia para resolverlas deberían haber estado en manos de especialistas en epidemiología, la falta de civismo de tantas personas iluminadas e incívicas, la carencia de medios – me refiero a España ya que no conozco la realidad de otros países – por la liquidación de la sanidad pública en favor de la privada siguiendo la línea de las políticas neoliberales y la laxitud de las leyes, pues tendremos la tormenta perfecta en la que se ha convertido esta pandemia provocada por el coronavirus.

Pero volviendo a nuestra cercana realidad, esa nueva composición del LABI tiene cosas que rechinan ya que ahora esa comisión ha quedado formada por 9 políticos (dichosos ellos) y gestores y solo 3 expertos en lo que nos ocupa y preocupa, coordinados por Jonan Fernández, político tolosarra que se ha convertido en el perejil de variopintas salsas como consecuencia, al parecer, de la ilimitada confianza que en él tiene depositada nuestro lehendakari.

Pero hay más cosas que llaman la atención y es que la Directora de Salud Pública a la que se rescató recientemente de la OMS, no forma parte de ese comité de salvación. Además de esa hay otras curiosidades que destacan, fuera de ese nuevo comité, como por ejemplo la actitud de la ex Consejera de Salud del Gobierno Vasco, ninguneando hasta el límite a la comisión de expertos sanitarios que había nombrado su antecesor, el también dimitido Jon Darpón, Consejero de Salud, precisamente como previsión ante situaciones como las actuales. Ítem más para finalizar ¿no les llama la atención que Rafael Bengoa, experto de fama mundial en salud, ex consejero, no de un cualquiera, sino del que fue Presidente de Estados Unidos, Obama y de la OMS, no aparezca en ningún momento en el escenario público de salud de nuestro País Vasco?

 

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