El Covid-19 y la posición de las trabajadoras y los trabajadores

BEÑAT GALLASTEGI 1

Beñat Gallastegi

Vivimos un estado de emergencia mundial por el Covid-19. Estado de emergencia que nos obliga a aceptar una serie de medidas nunca antes conocidas: confinamiento, imposibilidad de organización de los trabajadores… ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿A dónde nos llevan las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos? ¿Cuál debe ser la respuesta de los trabajadores? Para poder responder a estas preguntas, en primer lugar, es interesante analizar la procedencia del virus.

Los coronavirus son una gran familia de virus de los cuales (por ahora) siete son capaces de infectar a los humanos. Aunque la mayoría causan resfriados comunes, los conocidos los últimos años (desde el 2002) provocan enfermedades más graves.

Entre ellos se encuentran el SARS-CoV con una tasa de mortalidad del 13 y 18%. Este virus apareció por primera vez en 2002 (Cantón, China) y se extendió a Hong Kong, Vietnam e incluso a Estados Unidos y Canadá. Diez años después, en 2012 se conoció el MERS-CoV (tasa de mortalidad próxima al 30%), cuyo brote empezó en Arabia Saudí y llegó a Jordania, Qatar, Reino Unido, Francia, Alemania, Emiratos Árabes y Túnez.

Finalmente, en 2019 se conoce el SARS-CoV-2 que genera la enfermedad COVID-19. Y aunque su mortalidad (por el momento) sea menor que la de su predecesor (el SARS-CoV), este virus se está propagando en todo el planeta y ha causado ya 12755 muertes (China 3259, Italia 4825, España 1375…)

Actualmente se postulan dos hipótesis para la aparición de este nuevo virus: (1) Ha sufrido una mutación “natural” pudiendo ahora infectar a los humanos, o (2) el virus ha sido manipulado en un laboratorio.

Si la primera hipótesis fuese cierta, la mutación del virus habría sido posible por el modo de producción impuesto por el sistema capitalista: explotaciones con muchísimos animales y en contacto continuo con los humanos. Según diversas fuentes es este modelo de producción el que en tan poco tiempo ha dado pie a la mutación de los nuevos coronavirus citados.

En cambio, existe la posibilidad de que el virus se haya “escapado” de un laboratorio. En Wuhan primer foco del brote, hay un laboratorio biológico de nivel 4 (máxima peligrosidad) donde se trabaja con este tipo de virus. Por lo que, no sería raro que esto pudiera haber pasado. Por otro lado, el SARS-CoV-2 tiene un gran parecido al SARS-CoV (entre un 70-80% como demuestran investigadores chinos) con el que en los últimos años se ha estado investigando.  De todas formas, aun siendo esta la razón de la aparición del virus o no, debemos denunciar contundentemente los intereses de los gobiernos en la investigación de armas biológicas que ponen en peligro a toda la humanidad.

Sea cual sea la causa de esta nueva pandemia está claro que la responsabilidad de semejante barbarie debería caer sobre la burguesía. Pero, sin embargo, somos las y los trabajadores quienes asumiremos una vez más las consecuencias. Nos obligan a confinarnos en pisos de menos 60m2, convirtiendo en muchos casos nuestros hogares en nuestros centros de trabajo, y sin ninguna posibilidad de salir a tomar el aire. Y por si esto fuera poco en el caso de estar obligados a acudir a nuestros puestos de trabajo somos sometidos a abusos y situaciones de extrema peligrosidad:

Las y los trabajadores de los supermercados y pequeños comercios de alimentación sufren un peligro de contagio constante, y las medidas de protección que se les facilitan son nulas. El límite de tiempo de conducción de los camioneros ha sido eliminado, eliminando los derechos de estos. Los autónomos han tenido que cesar su actividad, pero seguirán pagando facturas. Los sanitarios están atendiendo a contagiados en condiciones pésimas y con un alto riesgo de ser contagiados. Y muchos trabajadores han cogido las vacaciones adelantadas (aunque sea ilegal) y otros han sido obligados a firmar EREs o ERTEs.

Por si esto fuera poco todos los partidos y sindicatos (sean de izquierdas o no) acatan las medidas extraordinarias exigidas por el gobierno, sin la menor oposición o crítica a la gestión de la situación.

Por otro lado, la organización de los trabajadores es imposibilitada por el estado de alarma. Y la actividad de redes de autodefensa, como BAS (Beharginon Autodefentsa Sarea) que en estos momentos están dispuestos a luchar en contra de las situaciones citadas, es eliminada. De esta manera no hay ningún contra poder que frene las acciones de un gobierno dirigido por los intereses económicos de la oligarquía.

Ante esta situación y aunque las medidas compliquen las opciones de organización de los trabajadores debemos unir nuestras fuerzas para minimizar las consecuencias que estamos sufriendo. Estos son algunos puntos ha tener en cuenta ante los diferentes abusos sufridos:

  • DESPIDOS

Si tenemos un contrato indefinido o eventual y no se ha alcanzado la fecha de terminación de este, el despido es improcedente o incluso nulo. Si estamos en este caso debemos firmar en desacuerdo y denunciarlo ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación. De no solucionarse se demandará a la empresa en el juzgado.

 

  • ERE y ERTE

Las empresas en estas circunstancias pueden acogerse a un ERTE (Expediente de Regulación de Temporal de Empleo), es decir, a un ERE temporal. En este caso el trabajador afectado se encuentra en desempleo por lo que puede recibir el paro. Además, en caso de que no se haya cotizado lo suficiente también se recibirá prestación como se contempla en el artículo tres del siguiente Real Decreto.

https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-3824

 

  • VACACIONES FORZADAS

Este truco es ilegal. Las vacaciones deben ser preavisadas con dos meses de antelación, por lo que no pueden obligarnos a cogerlas durante este periodo. En este caso lo recogeremos por escrito y demandaremos a la empresa para impugnar las vacaciones.

 

  • RIESGO LABORAL

Muchos trabajadores siguen realizando actividades innecesarias arriesgándose a contagiarse y en consecuencia a infectar a sus familiares. Los trabajadores tenemos derecho a paralizar nuestra actividad en caso de riesgo grave e inminente, tal y como recoge el artículo 21 de la ley de Prevención de Riesgos Laborales. En muchos casos la presión de los trabajadores ha conseguido detener la actividad, no se pierde nada por intentarlo.

https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1995-24292

 

  • MEDIDAS DE PREVENCIÓN

En el caso de que vuestra actividad no sea cesada, se debe exigir que se tomen las medidas de prevención pertinentes.

Finalmente nos toca criticar duramente que el estado de alarma imposibilita la organización para detener las agresiones que sufrimos. Estado de alarma en el cual un presidente orquestado por la oligarquía puede tomar y aplicar cualquier medida sin ninguna oposición.

¿Si el sistema se adapta por que la lucha no?

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