De aquellos polvos…

RAFA HIDALGO

Rafael Hidalgo

Cuando en 1.980 Adolfo Suárez, el entonces Presidente del Gobierno español, autorizó la entrada en los puestos ejecutivos de políticos en las Cajas de Ahorro, hasta entonces entidades respetables y respetadas, no podría imaginar- o tal vez si, vayan ustedes a saber, que estaba fijando la sentencia de muerte de 21 de ellas de cuyas cenizas, más 65.785 millones de euros en forma de rescate que nunca fue admitido como tal, surgieron Bankia y Caixa Bank, cuyo matrimonio se celebra estos días en busca de una entidad con una mayor masa crítica al decir de sus nuevos dirigentes y autoridades políticas.

Pese a la negativa de reconocer lisa y llanamente que aquella operación fue un rescate, un salvamento en toda regla, Elena Salgado, la ex Ministra de Economía, la de los “brotes verdes” (¿recuerdan ?) y De Quintos, también ex-Ministro de Economía, hoy Vice Presidente del Banco Central Europeo,  BEC, manifestaron que esa operación, que finalmente nos costará según el Banco de España, 51.000 millones de euros, no nos iba a costar a los españolitos de a pie, es decir, a los de siempre ni un euro. Esa operación fue un eslabón más de esa larga cadena de desmantelamiento de lo público que una vez muerto el General, se aceleró por iniciativa de los que siempre han tenido la sartén por el mango, el insaciable poder económico.

Puede llamar la atención que la caterva de políticos que asaltaron el poder de las Cajas tuviera tal capacidad de destrucción, pero es que romper, destrozar, arrasar, siempre es mucho más fácil que crear, que construir. Para ello, para llevarlas a la ruina, utilizaron dos potentes armas, cuales son, su ineptitud absoluta y un afán de rapiña desmesurado hasta para lo que nos tienen acostumbrados muchos políticos que han hecho de meter la mano en la caja un sofisticado arte.

En el plano personal se pusieron salarios estratosféricos, se otorgaron condiciones de jubilación que no son para descritas por no provocar el escándalo entre los lectores, concedieron créditos a sus Consejeros en condiciones más que favorables que para más inri muchos de los cuales no fueron devueltos, tiraron de las tarjetas de crédito con la alegría del que sabe que no le pedirán cuentas… y así hasta el infinito.

Pero eso, con ser mucho, no era suficiente para provocar el agujero resultante. Para ello era necesario llevar la ineficacia de la gestión a las antípodas de una actuación profesional adecuada, entre las que debe descollar la prudencia como norte de una actividad como la que nos ocupa, que no es otra que la de manejar dineros ajenos.

Pues en ese quehacer, en ese mal hacer, mejor, no dejaron un palo sin tocar y así,

– Financiaron obras faraónicas, como urbanizaciones impensables, estadios que nunca se usaron,

polideportivos por todo lo alto para pueblos cuya población no alcanzaba los 800 habitantes…

– Aeropuertos fantasmas.

– Autopistas por las que no llegaron a circular vehículos.

– Concedieron hipotecas a todos los que pasaran por allí y las pidieran.

Todo era alegría, todo eran facilidades crediticias, pero llegó esa parte visible del iceberg que fue la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers y con ella llegaron los lloros y el rechinar de dientes o lo que es lo mismo, la quiebra de 21 Cajas de Ahorro, algunas de ellas centenarias con una trayectoria respetable, ya que los créditos que tan alegremente se habían concedido, en muchas ocasiones a amiguetes y familiares, no pudieron ser devueltos ante el crack de la economía. Los tiempos de alegría se habían acabado.

De toda esa panoplia de acontecimientos es obligado llegar a algunas conclusiones, que bien podrían ser las siguientes:

– Esta lamentable decisión de dejar la gestión profesional, la gobernanza de las Cajas, en manos de una cuadrilla de políticos impresentables bajo todos los puntos de vista, no fue sino, como ante hemos apuntado, mas que otro episodio de la política de desmantelamiento del erario público y el sírvase Ud. mismo, que comenzó Suarez, que siguió Felipe Gonzalez con inusitado entusiasmo y que fue ya camino trillado para cuantos gobiernos se han sucedido hasta nuestros días. (Aznar, Rodriguez Zapatero, M.Rajoy, Sánchez)

– El vergonzante papel que ha desarrollado el Banco de España en esta historia de las Cajas, papel que recordemos que entre otras funciones, le compete la de vigilar el buen funcionamiento de las entidades crediticias a través de una supervisión que trate de verificar el cumplimiento de las normas bancarias. ¿Como entender el papel que jugó nuestro Banco Central de mirar hacia otro lado mientras  era de dominio público que la gestión en esas Cajas como entidades crediticias era una auténtico escándalo?. Pues esa dejación encuentra una explicación satisfactoria si se piensa que desde hace ya mucho tiempo esa entidad se convirtió en el mejor lobby de la banca privada.

– Con la absorción de Bankia por Caixa Bank – porque de eso se trata – se ha perdido una magnífica ocasión de hacer un potente banco público, pero las cosas hace ya mucho tiempo que no van por ahí.

– La creación de este nuevo banco traerá consigo varios efectos negativos más, cuales son: 1). Desaparición de entre 5.000 y 10.000 puestos de trabajo. 2). A menos oferta, menor competencia, lo que redundará en una peor calidad de servicio, acentuada por la circunstancia de que a esta le seguirán otras fusiones o absorciones. 3). La participación del Estado quedará reducida en esa nueva entidad que se denominará Caixa Bank a un 16 % y de las pérdidas que supondrá esta lamentable historia ya hemos hecho referencia.

Esta fusión que en el fondo no es mas que otro episodio de esa carrera que sin despeinarse está ganando el poder económico, cada vez más concentrado o lo que es lo mismo, más peligroso, me recuerda aquello que se decía acerca de los bancos, ” si hay una cosa peor que atracar un banco, esa es crearlos”.

 

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