¿Democracia “plena”?

RAFA HIDALGO
Rafael Hidalgo

Se le abren a uno las carnes pensando en las tropelías que pueden estar cometiendo los poderosos en los países en los que están implantadas las democracias normalitas, así sin adjetivos magnificantes, ya que en la muestra, tildada de “plena”, ocurren -que se acaben sabiendo- cosas como las que están apareciendo de momento a la luz pública sobre el egregio jubilado que fue durante 39 años la máxima autoridad española, cosas digo, como para levantar la txapela.

Hay que reconocer por otra parte la enorme habilidad que derrochan nuestros políticos para manejar eufemismos como los que nos ocupan. Durante la dictadura de Franco vivimos en una democracia “orgánica” y ahora con un Jefe del Estado de la saga de los Borbones tenemos una democracia “plena” y nos quedamos tan anchos, antes y ahora tragando con los innecesarios apellidos de la señora democracia.

Y bajo ese paraguas lleno de agujeros, ocurren cosas como que el que puso pies en polvorosa, refugiado en una dictadura de tomo y lomo, viviendo en un casoplón al que parecer ser se lo ha ganado por sus servicios a la Patria, ha satisfecho a nuestro fisco 5,07 millones de euros para regularizar -hasta donde se conoce – su situación fiscal.

Pero lo sorprendente, si algo puede sorprender ya en este país, es que 4,40 millones de los citados 5,07, le han sido prestados por empresarios anónimos que han recurrido al gambito de “préstamos sin obligación de devolverlos”, imagen para partirse la caja pero que en el fondo no pretende otra cosa que disfrazar unas evidentes donaciones por – otra vez los eufemismos – “préstamos”, con la única intención de ahorrarse impuestos.

¿De verdad se puede llamar, no ya “democracia plena ” sino ni tan siquiera democracia a secas al régimen político de un país en el que el principal mandatario del mismo, el Jefe, se puede ir de rositas por acciones, sin ir más lejos, del tipo que nos ocupa?

 

 

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