Desempleados y mesas electorales

Oscar Gomez

Óscar Gómez Mera

Cada vez que se acercan elecciones me suelo topar en las redes sociales con publicaciones que hacen referencia a las personas desempleadas y las mesas electorales. La que me encontré hace unos días rezaba así: “Para las mesas electorales propongo a parados. Y que se ganen los 60 euros. Y coticen ese día. ¿Compartes?”. Para mayor escarnio, dicha publicación iba acompañada del siguiente comentario: “Parados y quienes reciben ayudas. Te toca pringar un día entero después de toda la semana trabajando, mientras otros se tocan la barriga”.

Me atrevería a afirmar que la mayoría de las personas que hacen estas publicaciones en las redes sociales, o simplemente lo piensan y lo expresan, lo hacen de buena fe. Pero  algunas veces, dichas afirmaciones esconden un fondo bastante oscuro.

Empezaré insistiendo en que habría que diferenciar entre desempleado y parado. Un parado es una persona que está desocupada. Mientras que un desempleado es una persona que carece de empleo remunerado. Se puede ser desempleado y no estar todo el día tocándose la barriga, como afirmaba el autor del comentario. Quien tenga hogar e hijas me entenderá perfectamente. Y se puede tener empleo y dedicarse el resto del día a tocarse la barriga.

El autor del comentario, que no conozco, puede estar en su puesto de trabajo durante ocho horas (trabajando o no), y luego llegar a su casa y no dar palo al agua porque todo se lo hace mamá. Por poner un ejemplo. Estas publicaciones, cuando se hacen con tan mala baba, lo que buscan es criminalizar a las personas desempleadas. Se busca equiparar desempleado con vago, con persona que vive del cuento. Sin embargo hay muchas personas con empleo, incluso empleos públicos pagados por usted y yo, que están bastante desocupadas y se tocan mucho la barriga. Y lo que no es la barriga.

Quienes componen una mesa electoral han de estar en la misma a las ocho de la mañana. El colegio permanece abierto hasta las ocho de la tarde. Tras el cierre toca hacer el recuento. En las elecciones del próximo 10N hay dos urnas, Congreso y Senado. El escrutinio del Senado no se hace por papeletas, sino por votos a las personas candidatas, lo que supone que se alargue aún más. Finalizado el recuento hay que rellenar actas y comunicar los resultados. Si no hay incidentes pueden ser las 11 o las 12 de la noche, en el mejor de los casos, cuando quienes componen las mesas se vayan a su casa. 15 horas por 65 euros, que es lo que se cobra actualmente por ser miembro de una mesa electoral. Si esos 65 euros tienen que cotizar como propone el autor de la publicación, se quedan en 60 euros netos siempre y cuando no se le aplique también retención por IRPF. Es decir, 4 euros la hora. Menos que el SMI tras trabajar más de 9 horas seguidas en una misma jornada laboral, lo cual es ilegal. Teniendo en cuenta esto es muy entendible que nadie quiera ser miembro de las mesas electorales. Por ello las penas por negarse a prestar este servicio oscilan entre los 3 y los 12 meses de cárcel. No queremos pasarnos un día entero en una mesa electoral, y menos aún si sólo se cobran 65 euros. Si nos negamos podemos ir a la cárcel. Pues que se coman el marrón los parados y quienes cobran ayudas por vagos y maleantes. Pero vamos a aplicar a esta propuesta de que sean los parados quienes se coman el marrón un barniz solidario para disimular. Pobrecillos, con lo bien que les van a venir los 60 euros.

Lejos que criticar y no aportar soluciones, el arriba firmante procede a continuación a realizar su propuesta para que las mesas electorales sean cubiertas. Tras la convocatoria de elecciones se debiera establecer un plazo para que en cada ayuntamiento quien lo desee (sea o no desempleado) se presente voluntario para ser presidente o vocal. Si no es suficiente con las personas voluntarias, que sean los partidos políticos con representación institucional quienes se vean en la obligación de aportar de entre sus afiliados o simpatizantes los miembros restantes. Pues son los partidos que obtuvieron representación en las anteriores elecciones quienes cobran subvenciones por los votos recibidos y los escaños obtenidos. Ya que la participación política sólo se puede efectuar a través de los partidos políticos, que sean estos quienes den ejemplo. Empezando por sus cargos públicos.

Decía el fallecido Eduardo Galeano, bendito sea, que si votar sirviera para algo estaría prohibido. No deseo que el final de este artículo se entienda como un llamamiento a la abstención, menos aún en vísperas de una jornada electoral como la del próximo domingo. Pero lo que tenemos claro cada vez más personas es que votando sólo podemos dar nuestro apoyo a una lista cerrada compuesta por personas que ha elegido la cúpula de un partido político. Si votando pudiéramos decidir, por ejemplo, cómo acabamos con el paro repartiendo el empleo, la riqueza y las labores de cuidados para que así no haya personas desempleadas, a lo mejor no nos importaría tanto pasar un domingo siendo miembros de una mesa electoral. Con 60 euros o sin ellos.

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