Durango y la danza tribal fusión

SONIA PROL

Sonia Prol

· Sonia Prol (Durango, 1976) es componente de Danza Durango Khuzayma, asociación que presenta el 6 de octubre el espectáculo ‘Raíces’ en el espacio cultural San Agustín de Durango

Desde bien niña, oía música y mi cuerpo empezaba a moverse. Desde entonces, he tomado contacto con varios estilos de baile y fue hace seis años cuando encontré el estilo que realmente encaja conmigo: la danza tribal fusión.

Todo comenzó un día viendo un atardecer -otra de mis pasiones-, decidí que tenía que volver a clases de danza porque me vino esa maravillosa sensación que desprendía mi cuerpo cuando estaba bailando y la vibración que se quedaba danzando por dentro y fuera de mi cuerpo. Faltaba decidir a qué estilo apuntarme y como siempre me había llamado la atención los movimientos de la danza del vientre, me dije: “Bueno, pues vamos a probar”.

Haciendo danza del vientre apareció danza tribal fusión, a la que muchos denominan como la hermana rebelde de la danza oriental y que nace en California (Estados Unidos ) a principios de los 90. Para entenderlo un poco, porque es complejo de explicar, por un lado tenemos la danza tribal en la que todas las bailarinas forman como una tribu y donde se aprende como raíz o base la danza oriental y por otro lado tenemos la fusión ya que se mezcla/fusiona con diferentes disciplinas como puede ser el  funky, contemporáneo, gótico, burlesque, reggae, rock…

Al poco tiempo de empezar a practicarlo, me di cuenta de que la danza tribal fusión encajaba más conmigo por varios motivos. Uno de ellos es la libertad para elegir la música y el poder fusionar diferentes estilos de movimientos de diferentes disciplinas y otro de los motivos es el estilo de vestuario, ya que las lentejuelas y trajes ajustados de la danza del vientre no va mucho con mi personalidad… y en el tribal fusión el vestuario y maquillaje es mucho más amplio y muy étnico como pueden ser pantalones anchos, faldas, cinturones, accesorios para el pelo, mucha joyería tribal antigua.

El tribal fusión me aporta mucho para mi día a día, ya que corrige vicios posturales mejorando la alineación del cuerpo. Con los movimientos circulares y ondulantes hace que se mantenga elástica la columna vertebral, sobre todo en la zona cervical, lumbar y cintura escapular. Ayuda a desbloquear los chakras raíz y sacral relacionados con estar conectado con la tierra, las sentimientos y los órganos sexuales. Me ha ayudado mucho a desinhibirme y vencer la timidez. Pero sobre todo gracias a la esencia grupal, hemos formado una pequeña familia donde no solo bailamos sino que hacemos muchas actividades juntas como ir a diferentes talleres de danza, a yoga, al monte, de fiesta, e incluso de vacaciones.

Hacemos actuaciones tanto en la calle como en escenarios y tengo que decir que la sensación es muy diferente en uno y otro.

Así, por ejemplo, el 6 de octubre a las 20.30 horas vamos a presentar el nuevo espectáculo Raíces en el espacio cultural San Agustin de Durango, donde a parte de estar nosotras, es decir, Danza Durango Khuzayma, habrá muy buenos artistas de Bilbao, Gasteiz, Santander… Así que no os lo podéis perder.

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