EDITORIAL · Doña Elvira, imagínate Durango

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Editorial Mugalari

Aún algunos recordamos a nuestro grupo de teatro Geroa poniendo en escena sobre el acogedor Salón Dominical la obra ‘Doña Elvira, imagínate Euskadi’. Aquel epicentro durangués de las artes escénicas fue derribado décadas atrás, pero hoy invitamos a Doña Elvira a imaginar nuestro pueblo.

Doña Elvira, imagínate quedarnos pasmados viendo el cielo. Encontrar semejanzas en las formas de las nubes y hacerlo respirando hondo de alegría. Sin olores ni partículas de los tubos de escapes de tu coche y del mío, sin olores de industrias, con nuestras hijas sanas, con nuestros hijos libres de los efectos del progreso incontrolado por las instituciones. Que los turistas no vengan con sus máscaras solo a visitarnos, que se queden a respirar aire de nuestro envidiable valle y hospitalidad. Nuestros hosteleros y comerciantes a pie de calle les harán sabrosa su visita. No nos cabe la menor duda.

Doña Elvira, imagínate Durango. Hazlo viendo por última vez la antigua estación del tren, ese nuestro inmueble público que tras su muerte anunciada nos alterará nuestro ADN, identidad propia, una vez más. Ya años atrás, la reconocida sociedad de amigos Gerediaga Elkartea hizo público que hay estructuras -incluso industriales- que debían quedar en pie, garantizar su presencia futura por una razón lógica: porque son nosotros.

La antigua estación del tren, Doña Elvira, también fue tú, es tú y podría aún seguir siendo tú. Hay un 30% de ciudadanos que ha aportado su firma  para que ese edificio siga palpitando. Si se quiere se puede escuchar su voz. No estará catalogada como patrimonio histórico de categoría relevante, pero sí es marca Durango, como lo eran aquellos sauces con los que crecimos. Su interior puede seguir alimentando necesidades municipales.

Imagínate Durango, Doña Elvira. Hazlo, echando la vista atrás a aquellos primeros PINs de fin de año. Aquellos que se entretejían arrimando hombros de grupos de tiempo libre, sueños, utopías… en la plaza del mercado y que no son nostalgia, sino ejemplo de que un pueblo puede mover el imaginario de una niña, de un joven, de los adultos. El erario público no lo era todo.

Imagínate Elvira, a ti, sin el ‘Doña’. Sin privilegios. Iguales.

Imagínate, Elvira, libre. Un Durango sin concentraciones. La necesidad de Elviras vivas, libres y sin miedos.

Imagínate Elvira, mayor en Durango. Con programas que -tras consultarte- te llenen y te lleven a donde siempre has soñado. Pero no lo hagas, por favor, a un Durango que tuvo y, sin embargo, poco retuvo. Sigue soñando nuestro pueblo aunque sea imaginándolo en las nubes.

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