EDITORIAL | ¿Siguen muriendo nuestros niños por leucemia por falta de 7.000 euros?

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Editorial Mugalari

El Maratón Solidario por la Leucemia que se celebró ayer en Durango fue superlativo en todas sus expresiones. Todas. Ahora bien, este periódico se lleva las manos a la cabeza ante el siguiente dato confirmado: Hacían falta 7.000 euros para activar el protocolo para una investigación sobre la leucemia infantil que -asómbrese la persona lectora- está paralizado por falta de ayudas económicas. ¿Quieren decirnos o, directamente nos están diciendo, que en este tiempo de impás en el que un proyecto se quedó en un cajón han muerto y seguirán falleciendo niños y niñas; nuestros hijos, nietos… por 7.000 euros con los que comenzar a mejorarles la calidad de vida?

Esto es, por 7.000 euros oficiales se había dejado de investigar los efectos de la quimioterapia en niños y niñas. ¿Cómo es posible? ¿Cómo? Parte de nuestro futuro familiar, ciudadano, está muriendo y ¿no hay 7.000 euros que gastan algunos sinvergüenzas en una sola cena con tarjetas black? Es inadmisible. Reprochable. Indigante.

Ha hecho falta la idea de Miriam Etxenagusia, una deportista duranguesa, prima de un joven con leucemia para prender la chispa de una iniciativa y junto a la vital asociación La Cuadri del Hospi, de Cruces, y mil y un cómplices… lograr no ya 7.000 euros, sino 15.000 y aún quedan sumas de dinero obtenidas que agregar con una sonrisa de oreja a oreja a esa cifra primigenia.

Lo de ayer no tiene precedentes en materia de salud en Durango. La villa fue un pueblo solidario: SALUDARIO, ese término inventado que fusiona con corazón la salud y la solidaridad y que ayer, hoy y mañana ya viste de naranja.

Durango, evoquemos, fue una localidad en su día ejemplo con Consejo de Juventud, hizo gala de orgullo en los medios de comunicación por su envidiable tejido asociativo… Eran otras décadas. A día de hoy, la ciudadanía no nos involucramos. Sin embargo, ayer sí. Desde hace semanas, sí. Seguiremos.

Por fin empatizamos con algo y avanzamos corriendo por nuestras calles -que son nuestras- con una sonrisa compartida, jugando a ajedrez sin ‘enrocarnos’ en posiciones egoístas, saltando y moviendo todo el cuerpo con el zumba, palpitando deseosos de vender todo lo presente en rastrillo, tómbolas, rifas…

Tomar parte ayer en esta saludable ‘quedada’ fue terapéutico para todas las personas: tanto las presentes en los alrededores de la plaza del mercado de abastos de Durango, como las familias y niños y niñas, cuidadores que lo seguían desde el hospital de Cruces.

Lo de ayer tenía que haber sido, como se hice ahora, ‘trending topic’, porque un pueblo ha respondido al “si no llegamos”, con un “de puntillas alcanzamos”. Una iniciativa nacida del pueblo, gestado por y para la sociedad ha dado un ejemplo que no logran las personas oficiales que al parecer nos representan, sin embargo, no disponen o no quieren disponer de 7.000 euros para reactivar esa investigación. ¿Se viste la clase política de naranja? Ayer un pueblo votó sin papeletas. Y ganó el pulso naranja.

Ayer, la sociedad no quiso fotos oficiales. No hicieron falta corte de cintas. No hizo falta un sol primaveral para desbordar cualquier previsión porque hubo un manantial humano que no quiso fallar, no faltó, no escatimo en estar, correr, gastar dinero… Una fuerza ‘multiversal’ se hizo presente. Durango se ‘plantó’ en la calle vestido de naranja  y ‘plantó’ cara a los culpables de paralizar una investigación para mejorar la calidad de vida de niñas y niños que hoy mismo -algunos- están muriendo por leucemia. ¿Lección aprendida?

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