Educar en valores

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Sor M. Olatz

· La zarauztarra Sor M. Olatz en clarisa en Durango

Recuerdo cómo decía un profesor que los “Valores” iban decayendo en la nueva generación. Esto lo afirmaba a finales del siglo pasado. Me suele dar pena, pero me acuerdo de él porque se estaba anticipando a lo que venía. Según mi punto de vista, la persona básicamente es genética y medio ambiente, no cabe duda de que existen más variables que influyen en lo dicho más arriba.

La escuela principal de toda persona está en la familia. Al ser  profesora durante muchos años me daba cuenta de la importancia de la familia en la educación/respeto,  era un  detalle que no se me escapaba.

Algunas y algunos eran tan listas y listos -tenían unos genes tan poderosos- que a pesar de que hubieran tenido algún problema  familiar tarde o temprano salían a flote y hoy es el día que tienen la vida súper encauzada   positiva y acertadamente. Pero no a todos les pasa lo mismo, los que  vienen de una familia desestructurada o falta   algún miembro de ella, carecen  de esa parte tan importante como son las bases familiares.  En estos casos tambalean el desarrollo de la personalidad y el fortalecimiento de los derechos humanos que pueden quedar  resentidos.

En estas situaciones, ¿cuántas veces han resuelto dicha carencia las abuelas/amamas, que en otra ocasión comentábamos?

Estamos viviendo  una situación en la que necesitamos recuperar, vivir los llamados “valores humanos”.   Los valores son nuestras brújulas y no podemos vivir sin ellas. La vida se convierte en un  caos donde el pez grande se  come al chico o como  la ley de la selva, (la cadena alimentaria),  y cosas por el estilo que no se pueden comprender. Resulta duro pero tenemos la sensación de que nuestra convivencia muchas veces  es  peor que la de los animales irracionales.

Una sencilla definición de “Valores”, entre tantas, sería aquella que  nos enseña a tener una forma concreta ante la vida,  una  manera de ser y de pensar aludiendo siempre al bien, a lo que es correcto. Batek esaten zuen “pake sortzaileak”.

Enumero algunos de los valores que considero que: toda persona tiene derecho a la  justicia, tolerancia, paz, libertad, lealtad, honestidad,  solidaridad, igualdad, dignidad, etc.  También existen otros más  universales que contribuyen a una sociedad sana. Algunos ejemplos serían: belleza, claridad, bienestar, aceptación, descanso, tiempo de ocio, dinero, educación, etc.

San Jose Langilearen egunean homiliak zion: “…beharrezkoa dugula guztion artean bideak bilatzea, beste pertsona bat eta beste gizarte bat moldatzeko…

Las que tenemos más años recordamos con que confianza andábamos en la calle con nuestros amigos o los que venían de fuera. Nadábamos en nuestro puerto las chicas con los chicos, salíamos en lanchas de remos con ellos, eran nuestros amigos, y nos echábamos  a nadar en el mar, nos asustaban porque comenzaban a remar hacia  dentro haciendo como que nos dejaban allí lejos del puerto,  pero volvían enseguida  a recogernos. El único que no lo veía bien era el Párroco D. Melitón Pagola, pero tenía  tema para las homilías de varios domingos. Existía la confianza ¿Hoy confiamos entre nosotros?

Tendríamos que  concienciarnos de la pérdida actual de valores, estamos a tiempo de poder recuperarlos.  Tenemos que crear estrategias para no perder dichos valores, eran y son nuestro decálogo y base de vida. Nos encontrábamos felices porque nos fiábamos unos de otros y se creaba  bienestar en el entorno. La vida no será feliz si no confiamos, si no generamos el bienestar común, si no vivimos con autenticidad y coherencia. El Papa Francisco en la última Exhortación nos dice “el Evangelio vuelve a resonar para ofrecernos una vida diferente, más sana y más feliz”.

 “Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus acciones, tus acciones se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino”. (Mahatma Gandhi).

Gandhi fue un gran luchador pacífico a favor de la paz y la convivencia, pero como a tantos otros  lo mataron, nos queda su recuerdo sus enseñanzas, su ejemplo,…

Como todos deseamos ser felices, trabajemos cada uno y cada una según nos sea posible para conseguir ese mundo mejor que todos y todas deseamos, como resultado sentiremos felicidad. Sólo tenemos que ponernos a hacer en cada momento lo que está en nuestra mano, tener autocontrol, poner atención, máxima atención en cada situación que se nos presente y ajustarnos a ciertos principios superiores.

Si deseamos crecer en “Valores”, lo dice  José Luis Ysern,  es porque deseamos en “el fondo llegar a ser felices”.

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