El mejor regalo para tu hijo se llama tiempo

Iratxe Sanchez Txanogorritxu

Iratxe Sánchez

“Enseñaras a volar, pero no volarán tu vuelo.

Enseñaras a soñar, pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.

Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará

Siempre la huella del camino enseñado.” María Teresa de Calcuta

 

¿Qué entendemos por vínculo?

Son muchos los investigadores y profesionales que resaltan la importancia de un adecuado cuidado emocional desde el nacimiento, debido al gran impacto que éste tiene en el desarrollo funcional de la persona.

Algunos ejemplos que quiero recoger son de profesionales como Ainsworth y Siegel.

Mary Ainsworth, psicóloga estadounidense. Encontró diferencias en la calidad de la interacción madre‐hijo y su influencia sobre la formación del apego. Ainsworth encontró́ dos patrones principales de apego: Organizado (Seguro e inseguro) y desorganizado. Pudiendo observar que estos comportamientos dependían en gran medida de la sensibilidad de la madre a las demandas del niño.

Daniel J. Siegel, psiquiatra y pediatra estadounidense. Plantea la importancia de la conexión interpersonal, ya que la adecuada relación entre el progenitor y el bebé capacita al cerebro del niño para desarrollar los circuitos responsables de la regulación sana de la emoción. Subraya la necesidad de una adecuada relación parento‐filial que permita construir un vínculo de apego seguro, autorregulación e integración.

 

¿De qué forma se genera este vínculo entre padres e hijos?

El apego según Bowlby: “Es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus cuidadores o figuras de apego y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. El apego para el niño es ser aceptado y protegido incondicionalmente”.

La forma en que el sistema familiar afronta el embarazo y posterior paternidad-maternidad ha cambiado mucho a lo largo de los últimos 60 años.

Históricamente, la preocupación básica en el nacimiento de un bebé era encontrar un método cómodo y seguro para dar a luz, tanto para el bebé, como para la madre. La sociedad evoluciona y con ella, nuestra necesidad de crecer y mejorar.

Parte de esa evolución es el cuidado cada vez más completo de padres, madres, bebés y profesionales que trabajan en este ámbito.

Hoy por hoy es conocida por todos, la necesidad de contacto, desde el primer momento en que nacemos. Por ejemplo: Todos sabemos que por regla general, los bebés calman su llanto cuando están en los brazos de mamá.

Tal como habla la Teoría del apego, el bebé nace con un repertorio de conductas que tienen como finalidad producir respuestas de vinculación con los padres. La succión, las sonrisas reflejas, el balbuceo, la necesidad de ser acunado y el llanto, son recursos innatos del bebé para asegurar la proximidad de la figura de apego, que le garantice el cuidado y la protección de sus padres.

Un apego adecuado proporciona seguridad emocional en el niño, haciendo que se sienta aceptado y protegido, a través de la anticipación de la respuesta del adulto.

Algunos puntos clave son:

  • Estar disponibles emocionalmente, de forma constante y predecible.
  • Estar disponible físicamente. Acunar y abrazar permite al niño estar calmado.
  • Estar conectados con nuestro estado anímico. Estar clamados puede calmar al bebé.
  • Si nuestro peque siente malestar, buscar el significado de su malestar puede ayudarnos a encontrar la solución.
  • Estar dispuestos a buscar bienestar, compartiendo espacios de diversión y positivos con tu bebé.

Ser padre y madre es una de las labores más gratificantes, pero también más difíciles y exigentes que abordamos a lo largo de la vida.

Aprendemos sobre la marcha, a través del ensayo y el error, así como desde el modelo que hemos tenido de nuestros padres.

Lo más importante es que podamos mantenernos como figuras de seguridad, afecto y coherencia para nuestros hijos.

Si estamos emocionalmente disponibles y dispuestos con ellos, estaremos haciendo lo que debemos.

Ayudando a tu bebé a tranquilizarse le estarás enseñando a sentirse calmado y relajado. En la medida que experimente esta sensación de sosiego empezará paulatinamente a desarrollar estrategias para alcanzar esta sensación por sí mismo.

* Iratxe Sánchez Hernáez (Bilbao, 1981) es psicóloga clínica especialista en infanto-juvenil y familia y psiconeuróloga infantil

iratxesanchez.h@gmail.com

 

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