Época estival y fiestas a veces incómodas

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Sor M. Olatz

En este tiempo casi todos/as nos encontramos alegres por varios motivos: es época de vacaciones, de  ocio, de hacer algún viaje, descansar, hacer pequeñas salidas, según las posibilidades. Por naturaleza somos vitales y creativos y tomamos cada cual nuestras  decisiones apropiadas.

Todas las personas más o menos disfrutan del verano y su tiempo libre y de las fiestas que suele haber por toda nuestra geografía. Todo es alegría, emoción, relajación, deporte, monte, playa, o visitar otras culturas,  por medio de viajes, etc.

También hay quienes se acuerdan de las personas más desfavorecidas y se van al tercer mundo; hacia América Latina, distintos países de África porque sienten esa necesidad. Quieren ayudar a los que aún viven peor que nosotras/os. Lo que me llama la atención es que cuando vuelven lo hacen con una especie de síndrome… quieren volver otra vez. La situación que  han vivido allí les ha llegado al corazón. Han sentido amor por esas personas y desean volver a verlas para ayudarlos.

Mi pueblo de Zarautz

Me impresioné, al ver en Teleberri cadenas humanas por el malecón de la playa de Zarautz para protestar y solidarizarse por dos abusos sexuales que se han dado alrededor de las fiestas de San Pelayo. No recuerdo nunca ninguna cosa de este estilo que haya pasado en mi pueblo. Yo antes de venir al convento nací y viví allí y siempre he disfrutado de la playa de las olas y cuando la marea estaba  alta íbamos a nadar al  puerto, era una maravilla. Los chicos nos hacían algunas aguadillas pero hasta para eso eran detallistas, porque a mí por lo menos me decían: “arnasa hartu” (respira) y me agarraban de los hombros y ¡abajo! y así unas tres veces, salías uffff! De todas formas eran tipos majos dispuestos a ayudar si tenías algún apuro.

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Ahora no sé lo que pasa. Nos faltan “valores” y si no sabemos respetar al otro/a, ¿qué esperamos? Hay un autor que dice que hagamos a los demás lo que quisiera que pensaran en hacerme a mí. Aunque durante cerca de 40 años me he dedicado a impartir mate y ciencias de la naturaleza, pienso que todos/as debiéramos de tener como base una licenciatura de pedagogía, no voy a empezar con etimologías…; pero sí me marcó bastante la pedagogía en cuanto al respeto que se merece toda persona y todo ser vivo.

También aprendí que somos únicos e irrepetibles, singulares, que la pluralidad/diversidad es una riqueza y que por lo tanto no podemos imponer nuestras ideas sino respetar las de todos como yo quiero que los demás piensen en respetar las mías y muchas más cosas.

El amor, tendríamos que aumentar su potencialidad

Richard Gerber dice que el amor es una de las asignaturas o lecciones pendientes y de las más importantes que debemos aprender durante nuestra vida. Expresar y vivir el amor sería algo que nos llevaría a ser más felices, habría menos problemas, todos nos respetaríamos y veríamos que lo importante es el diálogo. Nuestro interior se vería lleno de gozo. Nuestros sentimientos positivos irían ampliando nuestro potencial de amor que en definitiva es lo que en estos momentos estamos necesitados de ese amor a nivel mundial.

Cada una/o si aportamos nuestro granito de arena seremos más fuertes, más valientes e iremos encontrando muchas soluciones a posturas incorrectas e incluso abusivas. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que luchar haciendo el bien con toda naturalidad, creo que  es más eficaz. El que está en frente queda desarmado. Como aquel dicho muy antiguo que dice que se cazan más moscas con un poco de miel que con un barril de vinagre.

Uda ona pasa ezazue!

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.

One Response to “Época estival y fiestas a veces incómodas”

  1. Begoña dice:

    Que palabras tan claras y bonitas. Fue una de mis profesoras en San Francisco y era y lo sigue siendo una gran profesora y persona.

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