Experiencias y anhelos en la vida

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Sor M. Olatz

Hemos pasado el mes de diciembre lleno de acontecimientos interesantes: desde la Durangoko Azoka que atrae a la villa a tanta gente de los otros territorios y de algunos otros lugares… Después la gran final de Bertsolari Txapelketa Nagusia 2017 concentrándose en el BEC este año más de 14.000 personas. Como sabemos la ganadora fue Maialen Lujanbio, de Hernani. También estuvo en el grupo de los ocho finalistas el durangarra Igor Elortza que lo hizo muy bien quedando en la clasificación a continuación de Amets Arzalluz.

Yo desde pequeña escuchaba a los mejores bertsolaris de la época en la plaza de la música de Zarautz y en días especiales  a Basarri y Uztanpide, ellos en un balcón largo y  la gente en la plaza de la música. Nosotras aunque pequeñas sabíamos el final y lo cantábamos.

La Navidad ha  dado paso al “tiempo ordinario” litúrgico y a la llamada cuesta de enero como vulgarmente decimos a este mes, pero ahí está la sociedad de consumo y para que haya ventas los que se dedican al negocio comienzan con las rebajas. Cada una sabe lo que le conviene y anhela, de tal forma que decide  comprar o no algo que le interesa y espera a estas fechas para hacerlo. Otros anhelan el probar lo que dicen algunas personas como  “Los mejores médicos son”:

1.- La luz del sol. 2.- El descanso. 3.- El ejercicio. 4.- La dieta. 5.- La autoestima. 6.- Los amigos. Entonces, como es lo que llaman época baja para viajar y pasar 10 días en Benidorm o Canarias  se van allá para poner en práctica lo que anhelan. Disfrutan de una vida saludable y vienen a casa con las pilas cargadas, como acostumbran a decir.

Al final, observamos que el ser humano está sujeto a vivir como ser anhelante. Cuando consigue lo que quería ya está anhelando algo más. Al final vivimos deseando  las necesidades  que nos vamos creando en lugar de centrarnos en lo verdaderamente necesario.

Pero no todas/os actúan así,  Antonio Blay dice “si no fuéramos plenitud, no nos dolería la carencia”. Somos lo  que queda  cuando todo cambia. Creo que somos mucho más que esos  deseos de competir con la de arriba o alguna amiga bastante moderna que cambia de look a menudo y pienso que yo no voy a ser menos.

Estas situaciones nos llevan a no estar nunca contentas ni ser yo misma sino más bien a vivir como  marionetas.

¿Qué significa entonces el anhelo? Puede ser la expresión de lo que somos, la totalidad que somos, la plenitud personal que tenemos aunque no nos demos cuenta, la identidad, personalidad, la capacidad de admirar, ayudar al que ves mal, ser tolerante, colaborando en lo que puedo porque veo en los otros algo sagrado y siento necesidad de involucrarme.

Eckart Tolle dice que desde  tiempos inmemoriales, muchos poetas y sabios han observado que la verdadera felicidad “a la que denomina la alegría de Ser” se encuentra en las cosas más sencillas y aparentemente ordinarias. Mientras que el filósofo nihilista Nietzsche, en un momento de profunda quietud, escribió: “¡Cuán poco es lo que se necesita para sentir la felicidad!… ese y no otro es el verdadero anhelo interior que debemos desarrollar  para ser felices.

El anhelo es pues la vida misma que fluye en cada uno de nosotros. Somos anhelo  en nuestro propio ser. Lo otro es pasajero, al fin volvemos a lo que somos realmente, misterio, complejidad. A veces muy capaces, brillantes, evolucionamos espectacularmente y muchas más cosas, somos sujetos  únicos e irrepetibles, singulares, fuertes, sensibles, y junto con todo eso somos súper  vulnerables. Parece que estamos colgando de un hilo…

Un día de los que tuve que ir a la farmacia de paso me mandaron a Eroski. Se acercaba Navidad y había  una campaña de ayuda a los más necesitados. Yo no me di cuenta hasta que estuve cerca de la caja y vi que la de delante dejaba dos paquetes de legumbres, creo,  y como luego me tocaba a mí pagar no reaccioné, pero sí vi que todos iban dejando algunos productos. Después comenté con la Abadesa y me dijo: “¿Tú no has dejado nada?” No… ya era tarde pero luego pensando veía que nuestra vida nos va conectando a nuestra verdadera identidad. Al anhelo interior a esa dimensión que tenemos, cómo ayudar al necesitado…

Yo me admiro de mis antiguas y antiguos alumnas/os veo que aquellos/as pequeñas ahora han desarrollado sus potencialidades positivamente sus dimensiones de identidad y son unas personas dignas de elogio, muchas veces recurro a ellas porque el móvil no sé utilizarlo como lo saben ellas, etc. Ciertamente siento una alegría terrible esta situación se me hace muy gratificante y me digo a mí misma: “quien  iba a decir de esta de la otra…”

Cuando me encuentro con madres y/o padres de mis antiguas exalumnas y  me dicen que los/as hijas están estupendamente, bien colocadas que han formado una familia, y alguna dice: “Es lo que le enseñasteis…”. Les digo sinceramente que  la célula principal es la familia.

Ellas/os han recibido de sus progenitores una genética/herencia y luego el  ambiente familiar y eso es para mí lo más importante, es el lugar donde el sujeto va haciéndose, educándose para la vida. Luego se encontrará con otros ambientes, la sociedad con todo lo que conlleva. Sin embargo lo principal lo recibimos de la familia desde mi punto de vista, es la parte nuclear de la educación. Esa educación llena de cariño queda muy dentro y nunca se pierde ni se olvida.

Nos han educado a trabajar y a vivir en la verdad,  respetar  la dignidad de todo ser,  no dejarnos aplastar, siempre de buenas formas. Los aittites  y las amamas nos dan ejemplo de la sabiduría de la vida, con sus cuentos y dichos,  la bondad, y lo más importante, nos han rodeado de  mucho cariño y así es como los nietos también les corresponden con gran cariño creándose  un verdadero feedback.

La mayoría de las personas, en su búsqueda incesante de experiencias significativas, se pierde constantemente de lo percibimos como insignificante, lo cual quizás no tenga nada de insignificante. Precisamente debemos anhelar la cosa más mínima, la  más suave, la  más liviana, el sonido de la lagartija al deslizarse, un suspiro, una brizna, una mirada; la mayor felicidad está hecha de lo mínimo. Es preciso mantener la “quietud” estar con atención es un cometido muy importante en nuestra vida para que no se nos escape lo más importante que no sabemos dónde lo encontraremos.

Tengamos en cuenta  que las cosas nunca pasan por segunda vez. Por eso no debemos perder ninguna oportunidad, aprovecharlas todas porque todo nos sirve.

Si nos fijamos en las olas del mar vemos que  todas son distintas así como el agua de un río y sus pequeñitas olas que se forman  en algunos recodos, nunca son iguales… pero al fin todas ellas desemboca en el mar formando el gran océano.

Azkenean esaera honekin geldiko gera: “No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta” (Bob Marley).

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