In Evaristo I trust

Oscar Gomez

Óscar Gómez Mera

Tuve la gran fortuna de escuchar las canciones de La Polla Records durante mi juventud. Alguna de aquellas cassettes de mercadillo, cintas que  rebobinaba con un bolígrafo para no agotar las pilas del walkman, aún debe andar por casa.

Vaya por delante que nunca he sido un melómano. Mi cultura musical es prácticamente inexistente. De la música sólo me interesaba lo que decían las canciones, la letra. Por eso me encandilaban y encandilan las composiciones de los grupos de Evaristo. ¿Alguna editorial alternativa se ha planteado recopilar en un volumen en papel las letras de todas las canciones de La Polla Records, The Kagas, The Meas y Gatillazo? Literatura en estado puro.

Al principio, a aquel joven de poco más de 11 o 12 años, lo que le llamaba la atención poderosamente era la retahíla de exabruptos y palabras malsonantes que profería aquel cantante chillón cabreado con el mundo. Un tipo que le mentaba la madre y los muertos a lo más sagrado e incuestionable. Unos años más tarde, aquel joven imberbe dejó de serlo con el paso de los años y los daños, y fue comprendiendo que es lo que se criticaba en aquellas composiciones imposibles y cuánta razón había en ello.

Con Evaristo aprendí que los banqueros son unos ladrones sin palanca y de día, y que los políticos unos estafadores que juegan a vivir de ti. Que los políticos de izquierda nos dejaron cuerpo a tierra, y los sindicatos huyeron al empezar la contienda, y que están acojonados por el ejército y vendidos a todos los banqueros, camuflando en democracia este fascismo. Porque aquí, siempre mandan los mismos.

Que todos ellos podrían formar un congreso de ratones, pues no representan a nadie, ¿a quién quieren engañar? Y que cuando millones de parados sufren terror de estado, su más enérgica repulsa ¿dónde hostias está? Y que la delincuencia es la suya, porque ellos hacen la ley.

Escuchando a Evaristo consumí mi alegre juventud sin disfrutar en el paro ni trabajando. Comprendí que somos las hijas de las obreras que nunca pudieron matar, y que por eso nunca votamos para Alianza Popular, ni al PSOE, ni a sus traidores, ni a ninguno de los demás.

Evaristo me enseño que capitalismo es sangre, capitalismo es caos, y que mientras siga engordando las arcas del capital la guerra contra nadie nunca acabará. Y que como somos unas ignorantes nos apuntamos al sindicato de los tontos. Si lo sabré yo, que hasta trabajé en ese sindicato.

En definitiva, que en esta vida de esclavos en el siglo XXI ya no hay donde huir. Que ellos dicen mierda y nosotras amén. Que a menudo llueve, y siempre a gusto de una excelsa minoría. Que en nuestra tumba pondrá: de estos imbéciles el mundo se ha reído y no se han enterado. Y que por ello, para evitar ser imbéciles, ignorantes, militantes del sindicato de los tontos, hay que vivir la vida a nuestra manera, no dejarnos domar, jugando a nuestro juego, nos vaya bien o mal.

Hace unos días Evaristo Páramos fue denunciado por la Guardia Civil al finalizar un concierto en Jerez de la Frontera. Unos medios de comunicación dicen que el motivo fueron unos insultos proferidos contra las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Otros alegan que el motivo de la denuncia son las letras de algunas de sus canciones. Lo que está meridianamente claro es que las letras de las canciones de Evaristo, algunas de las cuales tienen casi tantos años como el que suscribe, siguen estando de vigente actualidad. Tan de actualidad como está la falta de libertad de expresión en el Reino de España. Pero de esto los grandes medios de comunicación no hablan.

Soy un ateo irreconciliable. Dios no existe. Pero Evaristo es mi profeta.

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