La circulación de vehículos por la calle Astarloa

 

Rafael Hidalgo Segurola

Rafael Hidalgo

El más elemental conocimiento de lo que es un sistema organizativo lleva a crear en paralelo un sistema de control para cada nuevo procedimiento establecido. Tan es así que Lenin, que no sabía de management puesto que todavía no se había inventado, intuía que “la confianza está bien, pero el control está mejor”.

Pero esa máxima organizativa no parece rezar con los responsables del Ayuntamiento de Durango, por lo menos en lo que refiere a la circulación de vehículos de motor por la calle Pablo Pedro Astarloa, vía en la que hace ya algún tiempo se cambió el sentido de circulación, pese a lo cual muchos vehículos circulan en dirección contraria con total impunidad sin que exista en ningún momento un agente municipal para controlar la situación. Y eso está ocurriendo diariamente pese a que a la responsable de la Consejería de Urbanismo -que supongo que es la que entiende este tipo de cuestiones- se le ha informado de palabra de tal hecho, con resultado nulo hasta la fecha.

Me pregunto a qué se debe esta actitud de los responsables del Ayuntamiento. ¿A desidia? ¿A supina ignorancia organizativa? ¿A que la Policía Municipal va por libre? Si estas cosas, que a la vista están, ocurren en un Ayuntamiento que se pone medallas de transparencia y eficacia, líbrenos Señor de aquellos otros en los que las cosas ocurren, fluyen, de manera simplemente normal.

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