La factura de la luz: primero entenderla, después abaratarla

Leire Gandiaga

Leire Gandiaga

La última vez que escribimos hablábamos de desaprender para reaprender. Sin embargo, hay cuestiones que ni siquiera se han llegado a aprender a pesar de ser bastante menos complicadas de lo que parecen. La factura de la luz que nos llega todos los meses y que pagamos, como si de un mero trámite se tratase, es el mejor ejemplo de ello.

De acuerdo con la última noticia publicada en nuestros perfiles de RRSS, un estudio realizado este año por la CNMC puso de manifiesto el desconocimiento de los españoles sobre cómo funciona el sector eléctrico y la contratación del suministro, entre otros aspectos. Así que, en esta ocasión queríamos mostraros que detrás de toda esa maraña de números y letras solamente subyacen un par de conceptos: por un lado, tenemos la parte ligada a la energía y, por otro, los impuestos.

Hay que decir que, según la comercializadora con la que se haya contratado el suministro, la estructura o la cantidad de contenido puede variar ligeramente; pero, en esencia, una factura tipo se desglosaría de la siguiente manera:

  1. En primer lugar, estaría el término de energía, término variable o, sencillamente, el consumo. Este concepto que varía hora a hora, de ahí que se llame variable, recoge la suma del consumo de los equipos enchufados por el tiempo que están en uso; por ello, este término se nos factura en €/kW·h.
  2. En segundo, tenemos el término de potencia o término fijo. Este se factura en €/kW·día y representa simultaneidad; es decir, la cantidad de dispositivos que podemos enchufar al mismo tiempo sin que nos “salte” la luz. En los últimos años este término fijo no ha parado de subir (más de un 150% en 15 años); perjudicando al pequeño consumidor, es decir, a ti y a mí. ¿Y por qué perjudica más a los hogares o pequeños comercios? Pues básicamente porque, como consumimos poca energía en comparación con la potencia, el peso de este término nos resulta mucho mayor que a otros sectores.
  3. A la suma de estos dos primeros conceptos se les aplica el Impuesto Especial sobre la Electricidad. Este impuesto es de algo más del 5,1% y, a pesar de que el año pasado se suprimió temporalmente, se creó en el 97 para fomentar el carbón nacional.
  4. El tercer concepto es el alquiler del contador (equipos de medida y control). Este dispositivo pertenece a las distribuidoras y años atrás era analógico, hasta que se nos cambió hace no mucho por uno digital. Lo normal es pagar del orden de 0.8-1€ al mes.
  5. Finalmente, a la suma de todo se le aplica el IVA. Y, sí, destacamos la suma de todo porque, además de pagar el mismo IVA por la electricidad (producto básico por excelencia) que por productos de lujo (21%), lo hacemos también sobre otro impuesto. Impuesto sobre impuesto, cuando en países como Bélgica la electricidad tiene un IVA reducido hasta cierto consumo, cosa que beneficia claramente a los hogares incentivando, al mismo tiempo, el ahorro energético.

El desglose presentado se puede encontrar en la parte superior izquierda de nuestra factura, de donde podemos obtener los conceptos necesarios para realizar una comprobación que os puede resultar interesante: dividir el precio final entre la energía consumida; es decir, entre los kWh. Actualmente, en nuestro país, el precio medio por unidad de energía (€ el kWh) oscila entre 0,23 y 0,25 (para una vivienda estándar de entre 3,3 kW y 4,4 kW); así que, si este cálculo nos da un valor superior, seguramente estemos pagando algo demás y lo más seguro es que tengamos más potencia contratada de la que necesitamos. Esto último es solo un ejemplo de todas las conclusiones que podemos sacar, ya que, una vez que entendemos la factura de la luz, nos resultará mucho más fácil encontrar maneras de abaratarla. Pero esto es otro tema que analizaremos en una próxima publicación, después de que nos demos todos un margen para identificar y entender las secciones que conforman nuestro recibo.

· Este interesantísimo texto está escrito en equipo compuesto por Sara de la Fuente, Leire Gandiaga y Ander Zubiria. Son informaciones muy amenas y, sobre todo, de las que podemos aprender tanto que merecen que les sigas en sus redes sociales. ¡Nos queda tanto por reaprender! Su marca en Facebook e Instagram es DurangoKlima

Logo

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.