La partitocracia versus democracia

Rafael Hidalgo Segurola

Rafael Hidalgo

No se puede decir que el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Durango esté cerrando con broche de oro su singladura de los últimos cuatro años.  A los fiascos del recurrente tema de la polución atmosférica, que lo llevaron de modo vergonzante, se suma ahora como guinda del pastel, el ridículo que han hecho con el asunto de la utilización de los terrenos que han quedado libres con  el traslado de las instalaciones de ETS a Lebario.

Ridículo porque han seguido de pe a pa las directrices de sus partidos, PNV y PSE-EE, sin el menor rubor, cambiando de discurso de manera radical sin despeinarse lo más mínimo y para tener esas tragaderas hay que valer y eso prácticamente solo está al alcance de esa clase política que nos ha tocado sufrir.  Menos mal que nos queda la esperanza  de que con sus actuaciones estén ya amortizados como tales políticos, por lo menos en este pueblo.

El problema que nos ocupa viene dado como consecuencia de que la democracia ha ido derivando a través del tiempo de forma tal que se ha convertido en una partitrocracia. La situación no tiene por donde cogerla, porque ¡qué difícil solución tiene una cuestión en la que los representantes que el pueblo elige directamente, obedecen, tragando carros y carretas, a los dirigentes de sus partidos y no a los ciudadanos que los han elegido para representarlos!

Esta es la cuestión y no otra en la que ha derivado la gestión municipal en Durango -que por cierto no es una excepción en el panorama político en general- lo que pasa es que estos problemas los hemos detectado con precisión porque los estamos sufriendo en nuestras carnes.

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