Las vacunas que vienen

RAFA HIDALGO

Rafael Hidalgo

Las tres compañías farmacéuticas en occidente, PFIZER, MODERNA Y ASTRAZENECA, que son las más avanzadas (exceptuando la rusa ) en la carrera por conseguir la vacuna ideal, no saben si prevendrán los casos graves, si solo lo harán en los casos leves e ignoran también si un vacunado puede contagiar o no a otras personas.

Estas importantes dudas, solo serán despejadas a través de un programa de “vigilancia farmacológica” es decir controlando las personas vacunadas durante meses (¿cuantos?) estudiando los efectos que causan en ellas, de modo que conviene ir desterrando la idea de que nos encontraremos de inmediato a través de la vacunación a salvo del peligro de contagio, lo que lleva directamente a manifestar que no sería inteligente bajar la guardia en las precauciones que ahora adoptamos tras ser vacunados (utilización de las mascarillas, evitar desplazamientos, lavado de manos frecuentes, no frecuentar lugares cerrados, procurar vivir al aire libre, guardar la distancia de seguridad….) hasta tener datos fidedignos del comportamiento de las vacunas en nuestros cuerpos.

Otra importante laguna en las características de estas vacunas a la que hacemos referencia es que no se sabe cómo reaccionarán los cuerpos de las personas mayores que generalmente tienen las defensas más bajas.

Se puede decir por lo tanto sin hipérbole de ningún tipo, que vamos a entrar en esta nueva etapa de la batalla contra el coronavirus a través de las vacunas, a ciegas,  y por lo tanto echar las campanas al vuelo sería una actuación temeraria por nuestra parte ya que esto está lejos de la solución definitiva, caso por otra parte de que existiera. Es de suponer por otra parte, que las autoridades sanitarias de nuestro país pasarán cumplida información sobre estas cuestiones de vital trascendencia un tiempo antes de comenzar las vacunaciones de forma masiva.

¿Qué hacer entonces en tanto el paso del tiempo va despejando incógnitas?. Pues lo inteligente sería actuar como si uno estuviera contagiado no queriendo contagiar a los demás o en sentido contrario pensar que uno está bien en tanto que las personas de su entorno están todas contagiadas. Naturalmente habrá personas que estén de acuerdo con esta idea, las que se opongan a ellas tildándola de catastrofísta (terraplanistas, negacionistas, inmovilistas, pensando que aquí nada ha cambiado y que por lo tanto se puede vivir haciendo las cosas que hacíamos antes de la aparición del coronavirus). Lo malo de la actuación de este numeroso grupo al que bien a gusto se podría decir “que con su pan se lo coman” es que con su actitud ponen en peligro irresponsablemente la vida de los demás.

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