El limón de La Naval

 

Rafael Hidalgo Segurola

Rafael Hidalgo

En el legendario y centenario astillero de La Naval de Sestao, que bien podría denominarse el último mohicano de esa ria que le hizo exclamar a Pío Baraja que “la ría es una de las cosas mas sugestivas de España y no creo que haya en la Península nada que de la impresión de fuerza, trabajo y energía como esos 14 kilómetros de vía fluvial”.

Han ocurrido en los últimos tiempos extraños movimientos que me recuerdan los intentos desesperados que se hacen para sacar las últimas gotas de un limón largamente exprimido. Se efectúan contratos por encima de la capacidad de producción del astillero admitiendo penalizaciones por incumplimiento de los plazos de entrega.

Se van produciendo perdidas millonarias y el Consejo de Administración manifiesta que no se ha enterado, pese a que sus dos accionistas mayoritarios son empresas del sector y a su vez, por si fuera poco, proveedoras del astillero. Si en una empresa centenaria que ha sufrido a lo largo de su existencia múltiples avatares y ha vivido de manera cuasi constante en estado precario, se le suma estos extraños -por decirlo de manera suave- movimientos de gestión, que han dado como resultado la declaración de quiebra de la compañía,  pues el resultado está servido y este no puede ser otro que la desaparición del último vestigio de la ese emporio de riqueza y laboriosidad que fue nuestra ría.

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.

One Response to “El limón de La Naval”

  1. Rafael Hidalgo Segurola dice:

    Resulta, estimado redactor, que todo cuando se indica en el escrito era la faena previa para rematarla diciendo que “no todos los protagonistas de esta historia habrán salido perdiendo en ella”,y a buen entendedor sobraban más palabras, pero resulta que eso no aparece finalmente en el escrito. Bueno, no pasa nada. Queda dicho y basta.

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