Los peligros de querer mejorar el mundo

Eukeni Bastida2

Eukeni Bastida

Una persona entra a un bar. Mientras consume y paga, se percata de que la copa en la que bebe ha llegado a sus manos sin los mínimos de higiene exigibles. Cuando decide comunicárselo educadamente al camarero, esté responde de forma indebida y grosera. Incluso ignorando que una crítica así beneficia a su negocio, ya que le permite mejorar las cosas que no hace tan bien.

Fijémonos en que el cliente ya ha cumplido decorosamente su parte que es pagar y que el camarero aún no ha cumplido con la suya; que es servir lo que ofrece, al precio que lo anuncia y en unas condiciones de higiene que se presuponen.

Dada la respuesta por parte del camarero, el cliente señalando un cartel del establecimiento dice al camarero:

-Según leo en ese cartel “Este establecimiento dispone de hoja de quejas y reclamaciones a disposición de las personas consumidoras o usuarias que las soliciten”. ¿Podría usted traerme una de dichas hojas? He cumplido con mi parte y usted, además de no cumplir con la higiene debida, me ha tratado de esa manera.

A lo cual, el camarero responde:

– ¿Ve usted el cartel que está justo al lado del que usted me indica?

– ¿Se refiere al de “Este establecimiento se reserva el derecho de admisión? – pregunta el cliente.

-Exacto. Váyase a la puta calle ahora mismo. – dice el camarero.

Salvando las distancias, ¿podríamos llevar esta escena a otro plano?

Imagina que has depositado el voto en favor de alguien que siempre te ha prometido que velará por el bien de todos. Tú ya has cumplido con tu parte. Entonces…

¿Cómo es posible que un gobierno municipal niegue un problema como es la deficiente calidad del aire que respiramos? Sabiendo que en el valle que habitamos 100.000 personas, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente español en durangaldea se emite desde hace muchos años amoníaco, benceno, cianuro, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno, cloro, metano, cadmio, dióxido de carbono, etc… además del tráfico, todas nuestras calefacciones y quemas de rastrojo.

No solo eso, sino que ya conocemos las consecuencias de estar expuestos a esta situación. Y es que según el estudio dirigido por el epidemiólogo Gonzalo López Abente, en nuestro valle y asociado a este aire; se detecta un exceso de mortalidad por leucemias y tumores malignos digestivos, respiratorios, de próstata, de mama, de ovarios y vesícula biliar. Casi ná.  Hagamos cada uno el ejercicio de mirar a nuestro alrededor y saquemos cuentas de esto.

No sé cómo nos iría con otros camareros, pero hay que probarlo. Ya que negar un problema mortal de higiene en la copa, a mi entender denota que este establecimiento necesita un traspaso urgente. No nos merecemos esto.

Cuando los candidatos a la alcaldía nos vuelvan a prometer “Nuestra prioridad son las personas” tal vez debiéramos contestarles:

– Claro, ¿pero las físicas o las jurídicas?.

Ayúdanos a crecer en cultura difundiendo esta idea.