Pido respeto para socorristas y banderas en las playas

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Julen Iruarrizaga

· Julen Iruarrizaga (Durango, 1996) es socorrista y miembro de Mugarra Triatloi Taldea

· En Mugalari retomamos hoy este texto de Julen Iruarrizaga, con su permiso. Lo escribió al finalizar la temporada de verano de baños en los arenales vascos en 2017. Partiendo de ahí, vemos positivo leerlo para que no repitamos lo que como sociedad hicimos mal

He trabajado de socorrista dos temporadas en la playa de Karraspio (Mendexa) y el pasado verano en Laga (Ibarrangelu). Durante estos  meses -sobre todo los de Laga- me he dado cuenta de que hay personas que realmente no valoran el trabajo que llevamos a cabo. Y no queda ahí la cosa. Además, nos critican sin saber cómo es y en qué consiste el trabajo de un socorrista desde dentro.

Hay varios puntos que me gustaría analizar. El primero: el color de la bandera. Por desgracia los bañistas ni las miran. Ya saben: Verde (baño libre), Amarilla (baño con precaución) y Roja (baño prohibido). Recordado esto, tiremos de sentido común y no nos guiemos solamente por el color. Bandera verde, baño libre; esto significa que no hay peligros aparentes para nadar o bañarse tranquilamente, pero no significa que quien decida meterse en la mar pueda hacer ella lo que le venga en gana. Digo esto porque siempre hay cabida para imprudencias hasta con el mar plato, es decir, sin olas ni resaca.

Bandera amarilla, baño con precaución. Creo que no hay nada más que añadir. Y por último, bandera roja; baño prohibido en toda la playa menos en la zona de refresco; zona (que bien dice su definición) de refresco, que se habilita mediante dos banderas amarillas en la orilla.

Hay una pregunta que muchas personas nos hacen: “¿Quién decide la bandera?”. Las decidimos nosotros, los y las socorristas, haciendo una valoración constante de diferentes variables: previsión de oleaje, previsión de tiempo, puntos de marea que vamos a tener durante el día… etcétera. Estas variables pueden llegar a cambiar la situación de la playa en un corto intérvalo de tiempo, tanto para bien como para mal.

Yendo al grano, desde el punto de vista de alguien con capacidad para desenvolverse con facilidad entre olas y corrientes, es entendible que esa persona un día que el mar no está como para bandera roja (según su criterio) se moleste porque tiene que bañarse en la zona de refresco. Aun así, nadie se detiene a pensar en que no todos tenemos las mismas habilidades en el agua. Hay muchísima gente en la playa que no sabe manejarse o no se siente segura en entornos acuáticos. También hay otros tantos que creen manejarse bien pero que en momentos críticos no saben ni qué hacer -este grupo de personas es el que más problemas genera- y, por último, los que realmente se sienten seguros y saben actuar ante cualquier circunstancia de apuro.

Muchos de los socorristas que llevamos tiempo trabajando en la playa, nos hemos dado cuenta de que las personas que más agradecen nuestra labor son las de edad avanzada, los más pequeños y  las personas discapacitadas. ¿Casualidad? No creo. Son las personas que menos habilidad física tienen y a las que realmente hacemos que se sientan seguros. Por todo esto y por todas esas críticas sobre el color de bandera, espero que cada vez que se llegue a la playa y se vea ondear la bandera, se piense en que esa bandera (entre otros motivos más) también está ahí por aquellas personas más vulnerables.

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Por otro lado, me gustaría hacer hincapié en el tema de los turistas. Para muchos de ellos, Laga es una playa desconocida: desconocen los peligros que hay en ella, desconocen el significado de las banderas, desconocen el significado de los distintos carteles de seguridad y desconocen también los mensajes emitidos por megafonía.

Quizás no tengan ellos la culpa, ya que nuestros mensajes se amplifican solamente en euskera y castellano; y a sabiendas que a las playas vizcaínas asisten extranjeros, no estaría de más disponer de carteles y/o mensajes de megafonía trilingües. Aun así el problema llega cuando un alto porcentaje de estos turistas ni siquiera se preocupa en informarse acerca de las zonas más seguras de baño. Es entonces cuando te encuentras a bañistas yendo tranquilamente a bañarse en plena corriente.

Y aún es peor cuando la gente que entiende a la perfección nuestras indicaciones y mensajes, nos ignoran completamente. Nos sentimos sin autoridad en la playa. Hay personas que se bañan donde les apetece obviando nuestras indicaciones. Aun así nos tenemos que hacer cargo de ellos en caso de que soliciten ayuda. Vuelvo a repetir, turistas y los que no son turistas, hay una falta de respeto importante.

Por todo esto que estoy diciendo parece que no nos hace caso nadie y que todos nos critican; no, en realidad de toda la gente que acude a la playa es un pequeño porcentaje el que de algún modo va en contra nuestro. Sin ir más lejos, en Francia estas faltas de respeto no ocurren o en caso de que ocurran disponen de un socorrista que además ejerce de Gendarme y está autorizado para multar a aquellos usuarios que no respeten las indicaciones de los socorristas. ¿En realidad os gustaría esto en las playas de aquí? A mí, personalmente como socorrista y como usuario no;  por culpa de unos pocos llegar a tal punto sería bastante triste.

Con todo esto, lo único que quiero transmitir es el respeto que se merece este trabajo como otro cualquiera. Aun así, llegará el verano siguiente y el mismo problema en muchas playas vizcaínas: unos deseando bañarse donde les plazca, otros queriendo practicar surf donde quieran, otros tratando de pillar olas a pecho  y otros queriéndose bañar de la manera más segura posible.

A todo esto hay que sumar que podemos estar trabajando ante 3.000 personas un día de playa y que los socorristas tenemos que coordinar todo, organizarlo. Obviamente, es imposible que nuestras decisiones sean del agrado de todos y volverán las críticas y las faltas de respeto, que no nos afectan en horas de trabajo ya que estamos centrados en lo que hay que estar, pero sacamos tiempo para valorarlas y tenerlas  en cuenta para mejorar día a día.

Por último, hay una serie de comentarios que se han convertido en tristes tópicos:  “los socorristas sois unos vagos, no hacéis nada”, “ponéis bandera roja siempre y así además trabajáis menos”. Las personas que piensen que realmente estamos ahí vestidos de naranja para pasar el rato, vaguear y cobrar están totalmente confundidas. Recibamos las críticas que recibamos, nuestro objetivo siempre ha sido y será prevenir cualquier tipo de accidente en la playa y en caso de tener que actuar, actuar de la mejor manera posible. Y todo esto no solo en Laga, en el resto de arenales más de lo mismo.

Hurrengo udararte!

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