Todo sigue siendo ETA

Oscar Gomez

Óscar Gómez Mera

No deja el Señor Totorika de cubrirse de gloria. Si durante lo que va de año se ha dedicado a ver oscuros intereses donde sólo hay discrepancias con su quehacer al frente del Ayuntamiento, ahora le ha dado por desempolvar la ouija para invocar fantasmas del pasado.

El día 10 de junio la plataforma por el derecho a decidir Gure Esku Dago organizó una cadena humana que unió las tres capitales de la Comunidad Autónoma Vasca. Dicha cadena se autofinanció con las aportaciones de las personas participantes y el merchandising de la misma, solicitando también colaboración voluntaria a los establecimientos hosteleros. Borja Semper, Presidente del PP en Gipuzkoa, quiso equiparar el método de GED de recaudar fondos con el impuesto revolucionario que cobraba ETA. No tardó el community manager del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Ermua en hacerse eco de la noticia y colgar en Twitter una foto de la carta que se envió a los hosteleros de Gasteiz solicitando su colaboración voluntaria, con el siguiente texto:

Se ve que al mundo de #Bildu le cuesta dejar ciertas “tradiciones”. La nueva versión del impuesto revolucionario en la cadena Gure Esku Dago.

Dos días después de participar en la cadena humana recibí en mi domicilio, como todos los años, un sobre de la Parroquia de Ermua solicitando colaboración económica con la misma. ¿Sería esto, también, una nueva versión del impuesto revolucionario? Así mismo, cada vez que en Ermua se organiza cualquier evento (Korrika, concentración motera, Vertigo Rock,…) se solicita colaboración económica a los hosteleros. ¿Otra nueva versión del impuesto revolucionario? Sin ir más lejos,  en las fiestas de mi barrio existe desde que yo era un niño la tradición de dejar un sobre con el programa de las mismas donde cada vecina aporta lo que quiere o puede, o no aporta nada. ¿Será la Comisión de Fiestas de Sallabente la creadora del impuesto revolucionario?

Me atrevería a decir que a ningún hostelero de Ermua se le ha coaccionado para colaborar con GED, ni con la Korrika, ni absolutamente con ningún evento. De la misma forma que a mí nadie me obliga a meter dinero en el sobre que recibo todos los años de la Parroquia, ni a colaborar económicamente con las fiestas del barrio.

Resulta muy obtuso y reaccionario querer vincular la plataforma GED y la cadena humana del día 10 con un partido político. Tan obtuso y reaccionario como querer vincular dicho partido con la violencia armada de ETA. Nunca he militado en Bildu ni en ninguna organización de la izquierda abertzale. Nunca he votado a Bildu ni a ninguna de las organizaciones de la izquierda abertzale en ningún proceso electoral. Y como he dicho antes, participé el día 10 en la cadena humana de GED. Porque lo que defiende dicha plataforma no es el ideario de ningún partido político concreto, si no el derecho del pueblo vasco a decidir. Algo que debería ser muy entendible y habitual en una verdadera democracia. Que el pueblo elija. Que decida. A los que tienen todo el día la boca llena con las palabras democracia y convivencia parece que les cuesta mucho entender algo tan simple. Sólo lo que ellos entienden por democracia es tal. Una democracia donde el pueblo no puede ser consultado ni puede decidir.

ETA ya no sólo no mata. ETA ni siquiera existe. Parece que esto disgusta a algunos que durante mucho tiempo obtuvieron beneficio político del “Todo es ETA”. Y ahora que ETA se ha disuelto necesitan un nuevo chivo expiatorio para seguir manteniendo el statu quo. Un nuevo mantra que repetir hasta el vómito para seguir embaucando a la ciudadanía.

Leyendo las declaraciones y los tuits de los Semperes y Totorikas de turno uno llega a varias conclusiones. Los separatistas no nacen. Se hacen. Y los hacen los separadores.

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