Todo es política

Oscar Gomez

Óscar Gómez Mera

Venimos asistiendo desde hace tiempo a un intento de criminalización por parte del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Ermua de todo aquello que ose disentir con su forma de hacer y deshacer en la gestión municipal.

En el mes de enero, la Policía Municipal emitía un comunicado a la prensa para trasladar a la opinión pública su malestar por las condiciones de precariedad en la que tienen que desarrollar su labor profesional. Falta de personal, de medios materiales, no cobertura de bajas laborales y jubilaciones eran algunas de las quejas que las agentes esgrimían. Ya en aquel entonces, el alcalde de Ermua no sólo manifestaba su desconocimiento sobre las condiciones en las que la Policía Municipal viene desarrollando su actividad laboral, sino que además alegaba que tras dichas reivindicaciones podía haber intereses políticos.

Hace unas semanas era la concejala de Juventud, Igualdad y Euskara quien a través de los micrófonos de una emisora de radio calificaba de arma política la disconformidad mostrada por algunos padres y madres a través de una red social por el hecho de que este año las plazas para las colonias de verano estuviesen limitadas.

Más allá de las posturas de cada una de las partes, tanto en uno u otro conflicto, parece ser que el señor Totorika y su equipo no digieren bien las críticas y el disenso y se empeñan en ver fantasmas e intereses oscuros donde sólo hay divergencias sobre su forma de gobernar. Para ello utilizan el argumento de la política, pues no entienden que se puede hacer política sin necesidad de ser concejal ni de su partido ni de ningún otro partido.

Política es lo que hacen las jubiladas y pensionistas de Ermua cuando cada lunes recorren las calles de la Villa reclamando pensiones dignas tras toda una vida de trabajo.

Política es lo que hace Nü Shu, el colectivo de jóvenes feministas, cuando se concentran en la plaza contra las sentencias machistas, llevan a cabo una performance el día 8 de marzo o colocan carteles y pancartas en fiestas para denunciar las agresiones que sufren las mujeres. Cuestión esta última que tampoco es del agrado del señor Totorika y de otros grupos de la oposición porque se sale de lo que ellos entienden por “normal”.

Política es lo que hicieron las trabajadoras de la Residencia Abeletxe cuando estuvieron casi dos años en huelga reclamando unas mejores condiciones laborales para ellas y un mejor servicio para las personas a las que atienden.

Política es lo que hacen los colectivos de jóvenes del pueblo cuando reclaman txosnas en fiestas o su propio espacio autogestionado.

Política es intentar llegar a fin de mes con un salario de mierda, con la prestación por desempleo o con una pensión de viudedad. Política es decidir si pagas la hipoteca o le das de comer a tus hijas. Política es intentar salir a buscar trabajo cada día en situación de irregularidad. Todo es política, y lo que se hace en el Ayuntamiento de Ermua sólo es una parte de esa política, mal que les pese a todos los equipos de gobierno y a todos los partidos políticos.

Les molestan las pancartas, las concentraciones, los comunicados en prensa, las publicaciones en redes sociales, las manifestaciones no institucionales. La calle era de Fraga y la política es de Totorika y su equipo de gobierno. Todo lo que escape de su control es digno de sospecha. Toda aquella que disienta está empuñando un arma política vaya usted a saber con qué oscuros y siniestros fines. La política la hacen ellos, y sólo ellos pueden hacerla.

No sólo no aceptan que haya personas que no comulguen con sus ruedas de molino. Les molesta que haya personas y colectivos que se organicen al margen del entramado institucional, que llevan dominando 40 años, para reivindicar lo que consideren oportuno. Y en vez de preguntarse por qué cada vez hay más personas descontentas con la labor institucional, arremeten contra las mismas criminalizándolas y esgrimiendo la política como arma.

Como su democracia se circunscribe única y exclusivamente a votar cada cuatro años, y cada vez que hay elecciones municipales siempre ganan ellos, pues será que son ellos quienes llevan razón y el resto del mundo quienes nos equivocamos.

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