Una de Matemáticas (y sus curiosidades)

Rafael Hidalgo Segurola

Rafael Hidalgo Segurola

Ni solo de pan vive el hombre (y la mujer, que no se diga), ni solo se puede hablar de política ni de los políticos. ¡Ay! Por ello y fieles a ese principio va uno de matemáticas y sus curiosidades.

Hace ya 5.000 años los egipcios marcaban el paso en muchas cosas. Por ejemplo, sin ir más lejos, construían triángulos rectángulos con el sencillo método de marcar en una cuerda -de longitud a elegir en función del tamaño de la figura a obtener- con nudos en las divisiones 3, 4 y 5 (longitud total 12 unidades).

Clavaban una estaca que unían al origen de la cuerda, otra estaca con el primer nudo de la misma, clavaban la tercera estaca haciéndola coincidir con el segundo nudo y el nudo cinco lo hacían coincidir en el origen de la cuerda. Obtenían así una figura geométrica llamada el “triángulo egipcio”, que no era cosa que un triángulo rectángulo en el que naturalmente se daba la condición que enumeró, en el quizá más famoso teorema de la historia, el genial Pitágoras (569-475 ) a.C. cuando dijo aquello de “en un triángulo rectángulo la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa”. De modo que miles de años antes y de manera empírica los egipcios habían dado con que 3 al cuadrado, más cuatro al cuadrado era igual a cinco al cuadrado.

Pero lo que es la magia. Euclides (325-265) a.C. quizá el más importante matemático de la historia, enunció entre otras muchas aportaciones, una fórmula que guarda una cierta similitud con el triángulo egipcio y Pitágoras y que dice así : (3+n) 2 + (4+n) 2 = (5 +n) 2 . El 2 tras cada paréntesis significa al cuadrado ya que mi qwerty no tiene exponentes. Hagan la prueba substituyendo n por cualquier número y verán como funciona. Salud, serenidad, buenos alimentos, sólidas bases de la felicidad.

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